Denunciado por rebelión en España

Presidente catalán cesado viaja a Bruselas y podría pedir asilo

Spanish Prime Minister Mariano Rajoy (L) chairs a cabinet meeting at La Moncloa palace in Madrid on October 27, 2017.
Spanish Prime Minister Mariano Rajoy said today his government had dissolved the Catalan parliament and called regional elections on December 21 under sweeping powers approved by the Senate to stop a secessionist movement in Catalonia. Rajoy said he had also removed Catalonia's separatist leader Carles Puigdemont and his executive from office as part of measures to "recover normality" after the Catalan parliament earlier today voted to declare independence.
 / AFP PHOTO / POOL / Diego Crespo
31 de octubre, 2017 - 8:00 am
Jennifer Borrego / [email protected] /con información de AFP

Se le acusa de provocar «una crisis institucional que culminó con la declaración unilateral de independencia », explicó la fiscalía española

Foto: AFP

Barcelona – El gobierno español tomó este lunes las riendas del poder en Cataluña sin resistencia por parte del destituido presidente independentista Carles Puigdemont, que se encontraba en Bruselas después de recibir una querella de la fiscalía por rebelión y sedición.

Ayer fue el primer día laborable desde la declaración de independencia hecha el viernes por el parlamento de Cataluña y las medidas adoptadas por parte del jefe de gobierno Mariano Rajoy para controlar la región, dos acciones sin precedentes en la España moderna.

En un ambiente de incertidumbre, todas las miradas buscaban a Puigdemont para saber si se resistiría a abandonar su cargo.

Desde temprano, decenas de periodistas aguardaban la llegada del líder catalán a la sede del gobierno regional en la plaza Sant Jaume de Barcelona. Pero no apareció, como tampoco lo haría después en una reunión de la dirección de su partido.

De «paso» por Bruselas

¿Dónde está Puigdemont?, era la pregunta en boca de todos. «Está en    Bruselas», afirmó una fuente gubernamental española.

El domingo, un ministro belga, separatista flamenco, había insinuado que el país podría ofrecer asilo al gobierno independentista catalán, aunque el primer ministro Charles Michel lo desmintió después.

La noticia de su viaje a Bruselas saltaba minutos después de que el fiscal general del Estado anunciara una querella contra Puigdemont y sus compañeros por varios delitos, entre ellos «rebelión y sedición», penados con hasta 30 y 15 años de cárcel.

Se les acusa de provocar «una crisis institucional que culminó con la declaración unilateral de independencia realizada con total desprecio a nuestra Constitución», dijo el fiscal general José Manuel Maza, que ya presentó una querella por desobediencia.

A la espera del gobierno

Los independentistas, que el viernes celebraron con júbilo el nacimiento de su república, aguardaban cada vez más desanimados.

«Estamos a la espera de qué hace el gobierno» de Puigdemont, explicaba el domingo por la noche a un responsable de una organización independentista.

«Si se creen ellos mismos que son el ‹govern› de la República, entonces nosotros saldremos a protegerlos, pero si no hacen nada, tendremos que ver qué hacemos», agregó el responsable, que solicitó el anonimato.

Pero solo uno de sus integrantes había acudido a su despacho, según colgó en una fotografía de Twitter, aunque lo abandonó poco después. Y en todas las dependencias oficiales, seguían ondeando las banderas españolas.

Hacia las elecciones

La región se dirige ahora a una nueva contienda electoral para calibrar fuerzas entre los partidarios y los contrarios a la secesión, que se reparten casi a partes iguales entre los catalanes.

Los principales partidos favorables a la unidad española -Ciudadanos (liberal), socialistas y el Partido Popular de Rajoy-, invitaron a sus seguidores a votar masivamente el 21 de diciembre.

También parecen dispuestos a concurrir a estos comicios convocados por Rajoy los partidos independentistas que hace apenas dos días proclamaron una república.

«El día 21 iremos a las urnas, iremos convencidos», explicó Marta Pascal, coordinadora del partido de Partido Demócrata Catalán (PDeCAT) de Puigdemont.

Sus hasta ahora compañeros de coalición, Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), apuntaron en la misma dirección.

Son «unas elecciones ilegítimas», pero «el 21 de diciembre encontraremos la manera de participar», dijo Sergi Sabriá, portavoz de ERC, que lidera los sondeos electorales en la región.

Según las últimas encuestas publicadas, los independentistas podrían perder en estas elecciones la mayoría absoluta del parlamento regional obtenida en septiembre de 2015 por primera vez en su historia.

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