Papa: Sacerdotes deben considerarse «impuros y vanidosos»

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3 de junio, 2016 - 3:43 pm
Redacción Diario Qué Pasa

El Papa llamó a la reflexión a todos los sacerdotes de la religión católica

Foto: Agencias

Papa: Sacerdotes deben considerarse «impuros y vanidosos»

Italia — El papa Francisco inauguró este jueves el Jubileo de los Sacerdotes e hizo un llamado para que se reconociesen «sucios, impuros, mezquinos y vanidosos».

Al mismo tiempo, la máxima autoridad de la Iglesia católica pidió a los sacerdotes también sentirse «llamados y elegidos» por Dios, esto con motivo del Año Santo de la Misericordia.

Unos 6 mil sacerdotes y seminaristas, que representan a más de 530 mil correligionarios en todo el mundo, se reunieron en tres basílicas de Roma donde el Papa eligió predicar sobre la importancia de manifestar el consuelo y la bondad de Dios.

Estas tres prédicas, muy largas y trabajadas, denotan la importancia que les otorga el Papa, que se mostró crítico sobre ciertas actitudes hipócritas, inflexibles, corruptas y mundanas en el clero.

Mensaje crudo y directo

En su primera meditación en San Juan de Letrán el pontífice argentino se preguntó: «¿Qué sentimos cuando la gente nos besa la mano y contemplamos nuestra miseria más íntima?».

«Debemos», añadió, «situarnos en el espacio donde coexiste nuestra miseria más vergonzosa y nuestra mayor dignidad. Sucios, impuros, mezquinos, vanidosos, egoístas y, al mismo tiempo (….) llamados y elegidos, amados y envueltos de cuidados. Solo la misericordia hace soportable esta posición. Sin esta, o bien nos creemos justos como fariseos, o bien nos alejamos como aquellos que se sienten indignos. En ambos casos nuestro corazón se endurece».

Si «la llama» de la misericordia no se enciende, «es que uno de los polos no permite el contacto: o bien la vergüenza excesiva no pela los cables (…) o la dignidad excesiva tapa las cosas con guantes», lanzó con su peculiar sentido de las metáforas.

El Papa evocó el sufrimiento moral que debe aliviar la misericordia: «Para una persona presa de sus dolores atroces», la misericordia, dijo, no requiere «aspirina» sino a veces «morfina».

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