Miles de migrantes se dirigen a las fronteras de la UE a través de Macedonia y Serbia

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24 de agosto, 2015 - 2:48 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Familias completas han atravesado varios países norafricanos con la esperanza de llegar a países como Francia y Alemania

Fotos: Agencias

En la ciudad Macedonia fronteriza de Gevgelija, la policía declaró que ha dado papeles a unas 4 mil personas en las últimas 24 horas

Presevo, Serbia — Más de 6 mil inmigrantes que irrumpieron en Macedonia, según la Cruz Roja Internacional, en su gran mayoría sirios, tomaron el domingo la ruta del norte, hacia las fronteras de Europa occidental, después de haber sido retenidos durante días en la frontera con Grecia.

La inmensa mayoría de los refugiados se dirigieron a Serbia, donde hay un campamento organizado por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) en la aldea de Miratovci, donde se distribuía comida y agua.

Desde ese pueblo los inmigrantes son transportados a un centro de acogida estatal en la ciudad de Presevo, donde reciben documentos temporales. De ahí pueden optar por subir a autobuses, que los conducen a Belgrado o hasta la frontera con Hungría, explicó una emisora pública, RTS.

En Macedonia, mientras tanto, siguen llegando centenares de aspirantes al asilo todos los días.

En la ciudad macedonia fronteriza de Gevgelija, la policía declaró que ha dado papeles a unas 4 mil personas en las últimas 24 horas.

Otras mil personas aproximadamente aguardan su turno para poder cruzar el país con documentos. Provenientes de los puertos griegos, sobrepasados por la llegada constante de gente en condiciones dramáticas, pueden cruzar hasta Macedonia libremente, y la policía no toma ninguna medida para frenarlos.

El sábado más de 1.500 personas, atrapadas en una «tierra de nadie» entre Macedonia y Grecia durante tres días, cruzaron tras superar los cordones policiales, en medio de un caos de gritos y golpes.

«Fue una locura durante toda la noche, gente por todas partes, autobuses que llegaban y se iban, taxis de otros lugares», explicó un taxista que se identificó como Milan.

Las autoridades tuvieron que fletar trenes especiales para hacer frente a la marea humana.

Esperanzados

Solo hace falta cuatro horas de tren para cruzar 180 km de territorio macedonio hasta la ciudad de Tabanovce, en la frontera con Serbia (180 km).

Un portavoz policial macedonio, Ivo Kotevski, dijo que la policía no quería utilizar la fuerza pero que buscaría métodos alternativos para frenar la entrada de indocumentados.

Desde mediados de junio han llegado más de 42 mil personas, entre ellas 7 mil menores, a Macedonia procedentes de Grecia, según el gobierno.

El sirio Mohamed Rostom pasó por Irak y atravesó Turquía con su esposa y sus tres hijos, antes de llegar a Grecia. Dijo que había pagado 4 mil euros a los traficantes para que lo condujeran en barco hasta Grecia.

«Tres personas murieron en ese trayecto. Yo quiero ir a Alemania para trabajar. Quiero sentirme seguro, vivir como un ser humano, y por eso he elegido Europa», dijo.

Durante tres días, entre el jueves y el sábado, Macedonia declaró el estado de emergencia y desplegó fuerzas policiales. Llegó a prohibir durante 24 horas el paso de los indocumentados, pero la tensión creció al máximo, hasta el estallido del sábado, cuando los inmigrantes se abalanzaron sobre los cordones policiales y consiguieron atravesarlos.

Numerosos migrantes están agotados y necesitan atención médica. Desde este pueblo los migrantes son transportados a un centro de acogida estatal en la ciudad de Presevo, donde reciben documentos temporales.

De ahí pueden optar por subir a autobuses, que los conducen a Belgrado o hasta la frontera con Hungría, explicó una emisora pública, RTS, y continuar así su incierto periplo.

«Vamos a trabajar toda la noche para acogerlos. Continúan afluyendo» desde Gevgelija, en el sur de Macedonia, declaró Amet Alimi, un responsable de la Cruz Roja en Presevo.

Por su parte, Hungría está levantando una barrera de cuatro metros de altura y 175 kilómetros de longitud a lo largo de su frontera con Serbia, para impedir el pasaje de los migrantes.

Llamamiento de la Cruz Roja

Señalando un apaciguamiento en la frontera greco-macedonia, Amnistía Internacional (AI) no obstante manifestó su inquietud por la «suerte incierta» de las personas que continúan su camino.

«Algunas están enfermas y necesitan desesperadamente asistencia humanitaria», indicó en un comunicado esta ONG de defensa de los derechos humanos.

La Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (CICR) por su parte llamó a «un más alto nivel de colaboración y de esfuerzos colectivos» para responder a las necesidades de los migrantes, advirtiendo sobre los miles de personas que aún llegarán en los póximos días desde las islas griegas del mar Egeo.

Un test para Europa

El jefe de la diplomacia italiana, Paolo Gentiloni, declaró que ante esta crisis Europa se arriesga a mostrar «lo peor de sí misma» en materia de inmigración.

Deploró el «egoísmo, las tomas de decisiónes peligrosas y las disputas entre los Estados miembros».

«Hoy, a propósito de esta cuestión (de la inmigración), Europa o bien redescubrirá su alma, o bien la perderá para siempre», destacó en una entrevista con el diario italiano Il Messaggero.

En Alemania, que enfrenta una afluencia sin precedentes de demandantes de asilo, cuyo número podría llegar a los 800 mil en 2015, el vicecanciller Sigmar Gabriel declaró que la gestión de esta crisis es «el mayor desafío para Alemania desde la Reunificación» del país.

Por otra parte, el presidente francés François Hollande y la canciller alemana Ángela Merkel intentarán el lunes en Berlín «brindar un nuevo impulso» franco-alemán a la respuesta europea a la crisis de los migrantes.

Según el Elíseo, ambos dirigentes discutirán sobre la voluntad de sus países de «ir mucho más lejos en la armonización» de las políticas de asilo (normas de acogida, procedimientos…) y «poner en marcha una política europea completa».

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