La muerte de Bin Laden… otro show gringo

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16 de mayo, 2015 - 6:15 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Según Seymour Hersh la Casa Blanca montó un espectáculo de ficción para informar la muerte de Bin Laden

En un espacioso artículo publicado el 10 de mayo  por la revista London Review of Books, Seymour Hersh —ganador del Pulitzer— aseveró que la Casa Blanca había realizado un auténtico montaje para engañar a la opinión pública acerca de la forma cómo se mató a Bin Laden en mayo de 2011. Hersh calificó la versión oficial sobre esta operación como «obra de ficción» de EE UU. «Esto es falso al igual que muchos otros elementos del gobierno de Obama. Esta historia de la Casa Blanca podría haber sido muy bien escrita por Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las Maravillas, expresó Hersh en una entrevista concedida a la agencia paquistaní Dawn.

Su cuerpo no se arrojó al mar, sino que se enterró en las montañas y la operación no fue exclusiva de los Navy Seals, en realidad se llevó a cabo de forma conjunta con la Inteligencia paquistaní. «La historia que contó la Casa Blanca es pura ficción», afirma Seymour Hersh.

Hersh es uno de los periodistas de investigación más prestigioso de EE UU, autor de importantes reportajes, como las torturas en la cárcel iraquí de Abu Graib. Y, en los 70, durante la guerra de Vietnam, descubrió y denunció la famosa «masacre de My Lai», una operación militar en la que los soldados norteamericanos acabaron de forma fría con la vida de decenas de civiles, la mayor parte de ellos mujeres y niños. Ahora sorprende a todo el mundo ofreciendo una versión del asesinato de Bin Laden muy alejada de lo que han narrado los medios oficiales de Washington.

Según Hersh, el asesinato de Osama fue un factor importante en la reelección de Barack Obama, urdido por Hilary Clinton. La Casa Blanca aún mantiene que la misión era un asunto de todos los estadounidenses, y que los generales de alto rango del ejército de Pakistán y la agencia de Inteligencia Inter-Servicios (ISI) nunca dieron datos de antemano. Eso es totalmente falso. Bin Laden era el blanco de una cacería humana internacional masiva.

«Desde el primer momento, me llegó información de fuentes en EE UU y Pakistán de que había cosas que no eran ciertas. Entre ellas, el que los radares pakistaníes, de 900 millones de dólares financiados por EE UU, nunca hubieran detectado a los helicópteros. O algo más básico: ¿Por qué Bin Laden elige esconderse en una ciudad, Abotabad, que está a 65 km de la capital de Pakistán, a 3 km de la Academia Militar de ese país y a otros tres km de otra base en la que hay un regimiento de soldados?».

¿Qué plantea Hersh? Cuando los efectivos de EE UU descubrieron a Bin Laden, éste no se encontraba  refugiado en Pakistán, sino que el servicio de inteligencia paquistaní lo tenía prisionero —es más— desde el 2006, con el objetivo de usarlo como palanca contra las actividades de los talibán y Al Qaeda.

La mentira flagrante fue que dos líderes militares de muy alto rango de Pakistán, el general Ashfaq Parvez Kayani, jefe del Estado Mayor (Ej), y el general Ahmed Shuja Pasha, director de inteligencia, nunca fueron informados de la misión de USA. Esta sigue siendo la posición de la Casa Blanca, a pesar de muchos informes que plantean interrogantes, entre ellos uno escrito por Carlotta Gall en el NYT Magazine del 19 de marzo de 2014. Gall escribió que a ella le había dicho un ‹funcionario paquistaní› que Pasha había reconocido que Bin Laden estaba en Abbottabad. La historia fue negada por funcionarios estadounidenses y paquistaníes, y no fue más allá.

La cuestión se planteó de nuevo en febrero, cuando el general retirado, Asad Durrani ratificó en una entrevista a al-Jazeera que era «muy posible» que los altos funcionarios de inteligencia supieran donde había estado escondido Bin Laden. «Y la idea era que, en el momento correcto, su lugar sería revelado. Y el momento adecuado habría sido cuando se pudo obtener la recompensa. Si tienes a alguien como Bin Laden, no se lo vas a entregar sin más a EE UU». ¿O, no?

Otro factor a considerar es que fue Arabia Saudita quien financió el mantenimiento de Bin Laden desde su detención por los paquistaníes. Los sauditas no querían la entrega de Osama a EE UU, porque era un saudí, y había que mantenerlo escondido.

Según Washington, Bin Laden fue localizado después de realizar un seguimiento de su mensajero de confianza. Pero la realidad no fue esa, insiste Hersh, sino que fue un exoficial de la inteligencia pakistaní quien vendió a USA la información sobre su paradero esperando recibir la prometida recompensa de 25 millones de dólares. Además, el jefe de Al Qaeda no falleció durante un ‹combate›, simplemente porque no hubo tal combate, ya que cuando las fuerzas estadounidenses irrumpieron en el recinto donde se encontraba Bin Laden los guardias no estaban. Con todo esto, el periodista admite que la Casa Blanca se abstuvo de comentar los resultados de su pesquisa cuando se le solicitó.

Una vez más, Washington montó uno de sus «espectáculos» hollywoodenses como campaña de propaganda para consumo de la idiotizada opinión pública occidental. Anteriormente, muchos autores habían expresado sus dudas por lo «novelesca» que era la versión oficial; ahora Seymour Hersh desenmascara otro mito de la «eficacia» estadounidense.

El periodista de investigación Seymour Hersh, ganador del Pulitzer, sacó a la luz el show gringo

Fotos: Agencias

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