La enfermedad que mató a más gente que la Primera Guerra Mundial

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14 de octubre, 2014 - 7:31 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: BBC Mundo

Cuando finalizaba la Primera Guerra Mundial una enfermedad mortal asoló al mundo y mató a lo que se calcula fueron 50 millones de personas. El horror causado hizo al mundo consciente de la necesidad de acciones colectivas contra las enfermedades infecciosas, argumenta Christian Tams, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Glasgow.

El Día del Armisticio de la Primera Guerra Mundial, en 1918, el mundo ya estaba combatiendo otra batalla. Había estallado la gripe española, una pandemia que al final mató a casi tres veces más personas que los 17 millones de soldados y civiles que fallecieron durante la llamada Gran Guerra.

Las enfermedades más peligrosas suelen ser motivo de titulares cuando existe el riesgo de una pandemia, como el actual brote de Ébola. Cuando no es así por lo general se les ignora a pesar de que cada año éstas matan a más gente que las guerras y los conflictos militares.

En 1918 el mundo enfrentó una pandemia. En unos meses la gripe española mató a más gente que cualquier otra patología que se había registrado en la historia. Azotó rápidamente y fue indiscriminada. En sólo un año la expectativa de vida en Estados Unidos se redujo 12 años, según los Archivos Nacionales de EE UU.

En muchos países los servicios de salud pública respondieron y las sociedades, acostumbradas a las restricciones de los tiempos de guerra, soportaron cuarentenas y otras medidas. Pero el despliegue masivo de tropas y el incremento en los viajes globales significaron que ninguna nación podía combatir sola a la gripe española.

Cooperación global

Las naciones en guerra necesitaban cooperar si querían luchar contra las infecciones globales.

Como consecuencia de la Gran Guerra la seguridad global se volvió la principal preocupación. En la Conferencia de Paz de París de 1919, los aliados volvieron a trazar fronteras, dividieron imperios y establecieron la primera organización mundial que había existido, la Liga de las Naciones.

La Liga fue establecida principalmente para preservar la paz, lo cual logró de forma limitada. Pero también se convirtió en un centro para coordinar la cooperación internacional. La prevención y control de las enfermedades fue uno de los asuntos de «preocupación internacional» enunciados en su tratado de fundación.

Y rápidamente, tras aprender las lecciones de la gripe española y otras infecciones globales la Liga pudo establecer las fundaciones de nuestro sistema moderno de control de asistencia a la salud global.

Prevención, la mejor cura

No obstante, las respuestas a crisis siguieron siendo importantes, La Liga mejoró mucho el trabajo en la prevención de enfermedades y fue pionera en la educación sanitaria. Se establecieron sistemas de alerta temprana para reunir información sobre las enfermedades infecciosas más comunes, como el cólera, la fiebre amarilla y la viruela. Estos datos posteriormente se comunicaban por telégrafo a una red global.

La Liga también promovió la investigación vinculada a la salud y estandarizó el uso de inmunizaciones alrededor del mundo. Además se comprometió en el primer intento global de entrenamiento sanitario que incluyó programas de gran escala sobre educación de la malaria y un esfuerzo concertado en los 1920 para mejorar la asistencia a la salud en China.

Aunque pocas de estas acciones generaron titulares en los medios de comunicación, sería tonto desestimar el trabajo de la organización. La prevención sigue siendo la mejor cura y es probable que los esfuerzos de la Liga hayan salvado un sinnúmero de vidas.

Los actuales informes sobre la posible propagación del Ébola muestran que las amenazas a la salud global no han terminado. Todavía puede ocurrir que estos peligros de pandemias letales se encuentren con respuestas caóticas.

Cifras impactantes

Pero más allá de las pandemias, de las cuales se informa extensamente, las cifras verdaderamente impactantes son las que rara vez son motivo de titulares, como los siete millones de niños que mueren cada año de enfermedades que pueden prevenirse.

Aún así la salud global ha mejorado inmensamente desde 1918 y hay numerosas historias de éxito que son desconocidas. La polio, uno de los flagelos más mortales de la humanidad, está casi erradicada gracias a los esfuerzos coordinados de las agencias de Naciones Unidas y las organizaciones privadas como las Fundaciones Gates y Rotary.

La Liga de las Naciones confió en los telégrafos para propagar información y hoy en día la Organización Mundial de la Salud cuenta con los medios para prepararse ante las emergencias de salud. Y aunque millones murieron por la gripe española, la investigación y la cooperación internacional ayudaron a enfrentar los riesgos de las epidemias de influenza más recientes.

Pero más allá de los brotes drásticos, como el de Ébola actualmente o el de la gripe española hace casi un siglo, el desafío clave sigue siendo que la salud global a menudo es considerada un asunto secundario.

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