¡El copiloto del avión los mató a todos!

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27 de marzo, 2015 - 12:32 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Fotos: Agencias

Habitantes de todo el mundo despertaron este jueves consternados con la confirmación que diera la Fiscalía de Marsella, al detallar que según el audio de la caja negra, el responsable de la tragedia en los Alpes franceses fue el copiloto del avión, quien se encerró en la cabina y manualmente enrumbó a tierra al Airbus A320, provocando su muerte y la de 149 personas más. La prensa alemana aportó un dato inquietante: durante varios meses del 2009, el joven sufrió de depresión y del síndrome de agotamiento conocido como «burn out». Ahora como medida de seguridad, ayer mismo varias aerolíneas internacionales decidieron imponer nuevos procedimientos dentro de los aviones

Francia — El copiloto del vuelo de Germanwings, que cayó en los Alpes franceses, tomó el control del avión y comenzó el descenso con la intención de destruir la aeronave, indicó el jueves la fiscalía de Francia.

Solo uno de los dos pilotos del vuelo de Germanwings estaba en la cabina cuando el avión, que volaba de Barcelona a Dusseldorf, se estrelló con 150 personas a bordo, confirmó el principal fiscal a cargo de la investigación, Brice Robin.

Andreas Lubitz, alemán de 28 años y copiloto del Airbus A320 que se estrelló el martes en los Alpes, hizo colisionar el aparato de forma voluntaria aunque sin aparentes razones terroristas, según las primeras conclusiones de la investigación.

El fiscal del caso, Brice Robin, anunció los descubrimientos tras el examen de la grabación sonora, extraída de una caja negra, de lo ocurrido en los 30 últimos minutos en la cabina del avión de la compañía Germanwings, que hacía el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf con 150 personas a bordo.
El relato de lo sucedido, que apunta hacia un hipotético desequilibrio psicológico del copiloto, sin descartar otras motivaciones, ha estremecido a Francia.

Captado por las cajas negras

En los primeros 20 minutos, el copiloto mantuvo una conversación «normal y cortés» con el comandante, pero cuando se oye al comandante preparar el informe para el aterrizaje en Düsseldorf, el copiloto responde de forma «lacónica».

En ese momento, el comandante le pide al copiloto que tome el mando —presumiblemente para ir al aseo a hacer sus necesidades— y se escucha el movimiento de una de las butacas y una puerta que se cierra.

Una vez que se queda solo, el copiloto acciona el sistema de descenso y ya no vuelve a hablar hasta el momento de la colisión.

El comandante de la nave trata de regresar a su puesto, para lo que llama a la puerta y se identifica varias veces a través del timbre, pero al no poder abrirla trata de derribarla por la fuerza.

Los controladores aéreos de la torre del aeropuerto de Marsella tratan de contactar con él y lanzan un mensaje de socorro, pero Lubitz permanece en silencio y solo se escucha una respiración «normal», según el fiscal, hasta el momento del impacto.

«Ignoramos la razón, pero puede analizarse como una voluntad de destruir el avión», señaló Robin.

Desconocían lo que pasaba

Las víctimas no se dieron cuenta de lo que iba a suceder hasta el último momento, porque en la grabación no se escuchan gritos hasta poco antes del choque, según explicó en la rueda de prensa Robin, que descartó que el copiloto hubiese sufrido un desvanecimiento, porque su respiración era «normal».

«En este momento, nada permite decir que se trate de un atentado terrorista», afirmó el fiscal, al tiempo que informó de que se ha pedido a las autoridades alemanas toda la información que puedan proporcionar sobre el copiloto.

Según el fiscal, las pesquisas se centran en el entorno del joven, cuya familia se ha desplazado hasta el lugar de los hechos, pero no se ha juntado con los allegados de los pasajeros.

«Normalmente, cuando te suicidas, te suicidas solo, por eso no he pronunciado esa palabra, pero efectivamente te puedes plantear legítimamente la cuestión», indicó el fiscal.

Encuentro con parientes de víctimas

Antes de comparecer ante la prensa, el fiscal se reunió con unos 200 familiares de las víctimas en el aeropuerto de Marsella para trasladarles toda la información de la que disponía, que había sido filtrada en parte la pasada noche por el diario The New York Times.

«Los parientes hicieron muchas preguntas sobre normativa internacional, si era normal que el comandante saliese de la cabina…», dijo.

Algunos cuerpos de las víctimas comenzaron ya a ser rescatados el miércoles a última hora de la tarde, y ha comenzado la identificación del ADN de los restos recuperados. El fiscal señaló que «a las familias les cuesta un poco creer lo que ha sucedido. Durante una hora y cuarto he intentado responder a sus preguntas, aunque algunos datos son muy técnicos».

Los parientes llegaron ayer a Marsella en sendos vuelos desde Barcelona y Düsseldorf, además de en un autocar desde la ciudad española, y tienen previsto desplazarse a la localidad de Le Vernet, cercana al lugar del siniestro, para visitar la capilla ardiente.

Reacciones

Los familiares y amigos de las 150 víctimas recibieron como un segundo golpe el escalofriante giro en la investigación: el accidente pudo ser provocado a propósito por el copiloto.

«Es mucho, mucho más grave de lo que pensábamos. Nos deja furiosos, desconcertados y perplejos», describió Ulrich Wessel, director de la escuela alemana de la ciudad de Haltern que perdió a 16 alumnos de intercambio y dos maestras en el accidente.

«Ya era suficientemente grave perder a un ser querido. Pero la idea de que esto haya sido provocado por una única persona, al parecer a propósito, abre una nueva dimensión», añadió el alcalde de la ciudad, Bodo Klimpel.

Este es el copiloto, Andreas Lubitz, presunto responsable de haber estrellado el vuelo

¿Quién era el copiloto?

El copiloto del avión de Germanwings que, presuntamente, hizo colisionar el Airbus A320 en los Alpes franceses se llamaba Andreas Lubitz, un joven nacido en la pequeña localidad de Montabaur, en el estado federado de Renania-Palatinado (oeste de Alemania).

El copiloto, de 28 años, tenía una experiencia de 630 horas de vuelo y había comenzado a trabajar en Germanwings en septiembre de 2013, según informó un portavoz de la aerolínea alemana Lufthansa.

La alcaldesa de Montabaur, Gabriele Wieland, explicó que el joven había vivido con sus padres y tenía también un alojamiento en Düsseldorf, ciudad a la que se dirigía el avión de Germanwings que se estrelló con 150 personas a bordo en los Alpes franceses.

Lubitz no estaba fichado por las autoridades judiciales francesas.

«Andreas murió como primer oficial de servicio en la catástrofe aérea», publicó en su página el Club de Deportes Aéreo (LSC Westerwald) de Montabaur, del que era miembro, al conocer la noticia del accidente el pasado martes.

«Cumplió su sueño de volar, sueño que ahora ha pagado caro con su vida», manifestaban sus compañeros del club en recuerdo de un joven que señalaban, «comenzó como piloto de planeadores y llegó a ser piloto de un Airbus A320»

Lo que reveló la caja negra

El copiloto, Andreas Lubitz, estaba solo y consciente en la cabina cuando el avión de Germanwings se estrelló en los Alpes.

El capitán le pidió a Lubitz que tomara el control del vuelo y salió de la cabina.

El copiloto no respondió al piloto, que golpeaba la puerta para volver a entrar, ni a las llamadas de los controladores aéreos franceses.

Lubitz estuvo vivo hasta el final: la caja negra registró su respiración.

Las víctimas sólo se dieron cuenta al final, sólo se oyen gritos hasta el último minuto.

¿Cómo se impidió el acceso a la cabina?

Las puertas de los aviones comerciales cuentan con un mecanismo de seguridad para poder desbloquearlas en caso de que la persona que se queda dentro no pueda abrirla porque está hablando o se encuentra indispuesta.

«Si el que está dentro no abre o no contesta, desde fuera se puede introducir un código de seguridad que abre la puerta», explica Borja Díaz, portavoz del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial de España.

Si la persona que está dentro de la cabina no hace nada en 30 segundos, la puerta se abre.

Pero el sistema de seguridad también permite que la persona que está dentro de la cabina bloquee la puerta e impida la entrada. Puede hacerlo simplemente presionando el botón «block» (bloquear).

Si el piloto de Germanwings intentó abrir la puerta con este mecanismo, el copiloto pudo bloquearle la entrada cuantas veces quiso.

Es un sistema que se estableció tras los atentados del 11 de septiembre de 2011.

Algunas aerolíneas establecen que si uno de los pilotos sale de la cabina, un miembro de la tripulación debe entrar mientras esa persona se ausenta.

Preguntado sobre esto, el presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, dijo que aunque en Estados Unidos existe una regulación al respecto, «no conoce» ninguna aerolínea europea que lo aplique.
En este caso, nadie entró en la cabina para acompañar al copiloto y este «rechazó» abrir, según los investigadores.

El fiscal de Marsella, Brice Robin, explicó el contenido de las transcripciones de la caja negra


Presumen que el descenso del avión fue provocado

Toman previsiones tras caso Germanwings

Aerolíneas ajustan protocolo de seguridad

Londres — En vista del fatal hecho ocurrido en los Alpes franceses el pasado martes, en el que un avión de la aerolínea Germanwings se estrelló causando la muerte inmediata de 150 personas, otras aerolíneas han anunciado cambios en sus protocolos de seguridad.

De ahora en adelante será obligatorio que en los vuelos de la aerolínea británica Easyjet haya en todo momento, en la cabina, al menos dos miembros de la tripulación. La decisión responde a un llamado de la Autoridad de Aviación Civil de Reino Unido para que todas las compañías aéreas revisen sus protocolos de seguridad después del este accidente.

La Fiscalía francesa basó una hipótesis en el descenso «intencional» del avión, cuando el copiloto del mismo se encontraba solo en cabina. Según investigaciones, luego de que el piloto saliera por un instante de la cabina hacia el baño, Andreas Lubitz —copiloto— inició el descenso de la aeronave. Los investigadores afirman que «puso el avión en modo manual y manipuló los mandos del avión para acelerar el descenso».

Según audios grabados por una caja negra del avión, el piloto intentó comunicarse con la cabina para entrar, pero no logró hacerlo.

Para evitar que algo similar vuelva a ocurrir, la aerolínea noruega Air Shuttle y la canadiense Air Canada también han anunciado modificaciones en los protocolos de seguridad.

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