El misterioso robo de la odalisca de pantalón rojo

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21 de julio, 2014 - 3:40 pm
Redacción Diario Qué Pasa



Foto: Archivo

Nadie sabe cómo, ni cuándo. Lo que sí se sabe es que una de las piezas más valiosas del Museo De Arte Contemporáneo De Caracas fue sustituida por una copia –de muy mala calidad, por cierto- y estuvo exhibiéndose durante, aproximadamente, 5 años como la pieza legítima.

Maracaibo.-La historia del arte en Venezuela nunca se ha visto tan humillada y ultrajada. A nadie pareciera dolerle en lo más mínimo, ni al Ministerio Público le pareció importante que una obra perteneciente a la nación, valorada en 3millones de dólares se perdiera o fuera sustraída de su lugar de honor, para ser prostituida en los bajos fondos del tráfico o comercio ilegal de obras de arte alrededor del mundo.

Hablamos de la emblemática pieza  “La Odalisca de Pantalón Rojo”, pintura realizada por el artista francés Henri Matisse, que data del año 1925. La misma llegó a Venezuela en el año 1981, cuando fue adquirida o comprada por la entonces directora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas  MACC, Sofía Imber, por 480.000 dólares a una galería de Nueva York.

La obra, inmediatamente pasó a formar parte de las joyas que exhibía el MACC que, luego de pintarla, había pasado por pocas manos antes de llegar a convertirse en una de las obras clave de la colección del museo.

Presentaba la silueta de una mujer semidesnuda con rollitos en la cintura, con los pechos descubiertos y unos pantalones de seda tan rojos como sus labios. Erguida, con una expresión naturalmente impúdica, en un contexto oriental, decorado de cortinas y alfombras con algunas flores de variados colores, ambiente de harén, y donde la odalisca se encuentra en estado de reposo.

Llama poderosamente la atención la historia de esta bella y misteriosa odalisca,  que ha viajado por el mundo. Es una historia para contarla, porque está llena de interrogantes. Llegó a Venezuela en el año 1981 y se quedó varios años, entre los años 1996- 1997 hizo un viaje a España, parece ser que durante el viaje fue cambiada. Regresó, vino maquillada y no se dieron  cuenta que era una falsificación, al descubrir que la verdadera odalisca había sido robada de la bóveda, en el 2002,  fueron en su búsqueda pero fue imposible encontrarla.

¿Cómo, cuándo y dónde?

Nadie sabe cómo, ni cuándo. Lo que sí se sabe es que una de las piezas más valiosas del Museo De Arte Contemporáneo De Caracas fue sustituida por una copia –de muy mala calidad, por cierto- y estuvo exhibiéndose como la pieza legítima en el marco original.

Toda la farsa que envolvía la majestuosa pieza, comienza a dilucidarse cuando en el año 2002, Las sospechas sobre la sustracción del cuadro surgieron luego de que, el galerista venezolano Genaro Ambrosino, radicado en Miami, informara por correo electrónico a varias personas, que estaban vendiendo el lienzo en el mercado.

Fue en el 2002 cuando la entonces directora del Museo de Arte Contemporáneo, Rita Salvestrini, anunció oficialmente, que la obra Odalisca con Pantalón Rojo, que reposaba en la bóveda de la institución era una copia de mala factura. Desde entonces, nadie pudo explicar con exactitud cuándo había sido reemplazada la obra, ni quiénes pudieron ser los autores del robo.

EL robo del siglo

Jose SantRoz, profesor universitario de la Universidad de Los Andes, en un artículo publicado en la revista A Plena Voz, en el año 2011 en su edición Nro 65 cuenta, argumenta y deduce que el “robo” del cuadro se hizo en el año 1997. Para esos días, él se encontraba en España cumpliendo un año sabático en la universidad de Cádiz, comenta que la pieza fue expuesta en una exhibición titulada “Joyas de la Colección” que el museo venezolano había llevado a la Caixa de España, Madrid, para exhibirse entre septiembre de 1996 y enero de 1997.

Da la casualidad –dice él mismo- que el jueves 13 de febrero de 1997, visitó Arco-97, en el parque de las Naciones, cuenta que el lugar estaba a rebosar de artistas. Aquella feria es simplemente, un gran mercado para negociar obras de arte, afirma SantRoz. Al entrar en el pabellón venezolano se encontró con la directora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Sofía Imber, con quien conversó un prolongado momento. Alega que tras analizar los hechos está convencido y puede asegurar, que la antigua directora del MACC se encontraba ahí,  nada más y nada menos, que para negociar lo que estaba bajo su responsabilidad.

Drólehistoire(divertida historia)

CuentaSantRoz, que tras leer el libro El rapto de la Odalisca, de la periodista Marianela Balbi, vinieron a su mente los recuerdos de aquel día. Tan vívidos como si acabaran de suceder, afirma que recuerda perfectamente, que el día era muy frío y nublado, que la temperatura estuvo por debajo de los 10 grados, y que el viento era muy fuerte.

Un fragmento en el libro le llamó la atención. Justo en aquel momento, cuando Sofía Imber entraba por última vez al MACC a cobrar su liquidación,aquél 30 de abril de 2002, tras 25 años de servicio y ser despedida públicamente en el programa Aló Presidente, por el fallecido presidente Hugo Chávez, se detuvo exactamente frente a la pintura y le dijo a Rita Salvestrini, -directora del MACC en el momento-  casi que susurrándole al oído: – “Un día te contaré una drólehistoiresobre ese cuadro”Salvestrini quiso saber algo más, pero ella le respondió: – “Tengo algo que decirte sobre esa obra…”

Luego de rodar el escándalo del robo,  Salvestrini la contactó para saber si tenía conocimiento del paradero de la obra, a lo que Imber le respondió: – Mire, yo no he estado allí los últimos dos años; no puedo saber que hicieron ustedes en ese tiempo; pero antes de cortar, le preguntó a Salvestrini si estaba segura que el ‘Dora Maar’ estaba en el museo. Salvestrini asustada y palidecida le responde: ¿Acaso usted sabe algo de ese cuadro?, la despedida de Imber fue: ¡no! se lo digo, porque es el Picasso más valioso.

La investigación periodística

La periodista Marianela Balbi presenta una completa investigación sobre la polémica desaparición del cuadro de Matisse que era resguardado en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo y que tras estar desaparecido por más de 12 años fue repatriado a Venezuela el pasado 7 de julio

Marianela Balbi, que en ese entonces era jefe de Información de Cultura y Espectáculos en el diario El Nacional, cubrió el caso y esa indiferencia que sobrevino después del boom, fue una de las razones, que la inspiró a indagar mucho más en el asunto.

Dadas las características del caso, la investigación no resultó nada sencilla. Por un lado, su estatus en la policía era sumarial, es decir, no sólo estaba inconclusa, tampoco era posible tener acceso al expediente. Por otro lado estaba uno de los obstáculos más difíciles que Balbi debió sortear: la renuencia a declarar de muchos y la cantidad de información que se convirtió en un dilema a resolver: ¿Cuáles eran los chismes? ¿Cuáles eran las verdades?

En medio de tanta información por confirmar y por conseguir, surgió una figura clave en la investigación: Wanda de Guebriant, experta en Matisse reconocida mundialmente, quien fue totalmente abierta en los dos encuentros que sostuvo con Balbi en Francia. En su opinión, ésta fuente significó uno de los pilares más fuertes de su investigación.

Una vez recorrido este extraño y polémico caso de principio a fin, Balbi concluye en que se juntaron elementos clave, comenzando por la transición institucional y política, que se vivía y que generaba indefiniciones.
El rapto de la Odalisca.

Cuenta la investigación de Marianela Balbi que, un nombre y unos rasgos del rostro, son las únicas huellas que existen de un individuo “muy venezolano, de unos cuarenta y pico de años, cachetón, de ojos marrones, grandes, siempre bien vestido y conocedor de arte” que contactó a la dealer Sylvia de Azevedo para que hiciera las gestiones de venta de la Odalisca con pantalón rojo en el mercado internacional de arte.

Efrén (llamado otras veces Efraín) Castillo era el nombre del coronel de la Guardia Nacional que llamó desde Caracas a la venezolana residenciada en Miami, porque le habían recomendado su nombre para una operación encomendada por el propio Consejo Directivo del MACC. Ella parecía ser la persona ideal para vender esta pieza clave de la colección y para asesorarlos en la comercialización de otras obras, de las que el gobierno venezolano “deseaba desprenderse para adquirir otras de artistas nacionales, como la colección de Jesús Soto del museo de Ciudad Bolívar”.

Efrén Castillo y Sylvia de Azevedo siempre conversaron a través de sus teléfonos celulares yel coronel señaló, que podía estar en Miami a los dos días para llevarle la obra y concretar las condiciones de esta relación comercial.

Como había prometido, Castillo llegó a la residencia de Azevedo, ubicada en el 3030 de Collins Avenue, en Miami Beach, con un lienzo de 1925 enrollado y “la historia o cuento” de que el MACC (para ese entonces todavía llamado “Sofía Imber”) le había encargado esta misión, porque el presidente Hugo Chávez era muy nacionalista y, aseguraba el coronel, pensaba que los museos, en vez de acumular pinturas extranjeras, debían aprovecharse para exhibir los valores venezolanos.

Efrén Castillo habría sacado la tela de Venezuela en un vuelo de Aeropostal y gracias a los buenos oficios de un piloto llamado Pedro Hernández (presuntamente emparentado con una funcionaria del museo) quien vivía en el hotel aledaño, llamado Anauco Hilton, y poseía en comodato uno de los quioscos de venta de postales y souvenirs del museo, en las mismas instalaciones del complejo urbanístico Parque Central.

Azevedo no le quiso recibir la obra, pues estaba enrollado y no tenía bastidor, pensaba que aquello tenía toda la apariencia de ser “un paquete chileno”,Castillo resolvió el asunto muy austeramente: engrapó el lienzo realizado por Henri Matisse en un marco de madera de pino, lo envolvió en papel y al día siguiente regresó, pero no encontró a Azevedo y Castillo le dejó, recostada de la puerta a la mismísima Odalisca con pantalón rojo que, según la conversación del día anterior, tenía un valor de 3,5 millones de dólares.

Le preguntó a Efrén Castillo que por qué recurrían a ella, por qué no la vendían en una subasta. Respondió que “ellos no querían escándalos”, que “no querían notoriedad”.

La búsqueda y repatriación

Durante estos años, agentes de la Interpol, el FBI, España, Gran Bretaña y Francia habían intentado dar con la pieza de Matisse sin obtener ninguna señal de su paradero.

La última vez que el Estado venezolano se abocó a la investigación del caso fue el pasado 14 de enero de 2010. Ese día el Ministerio de la Cultura publicó una providencia en la Gaceta Oficial número 39.346 solicitando las responsabilidades administrativas por la desaparición de la obra.

En ese entonces, la solicitud llegaba salpicada de varios factores. Primero, por la ola de comentarios que arrojó la publicación del libro El rapto de la Odalisca de Marianela Balbi. La investigación periodística dejó por sentado que la desaparición del Matisse se realizó entre diciembre de 1999 y finales de septiembre de 2000, cuando Sofía Imber dirigía el museo.

El Ministerio de Cultura publicó una resolución afirmando, que lo iban a buscar y nunca hicieron nada “, exclama Balbi. “La última información que manejé arrojaba que el cuadro lo intentaron vender en Miami. De ahí salió a Francia en donde un experto de Matisse -Wanda de Guebriant -confirmó que era la pieza real y que el museo tenía una falsificación. Luego, regresó a las manos de un coleccionista en Miami.

Para Estados Unidos será el cierre de un capítulo, que el FBI decidió abrir en diciembre de 2011, cuando comenzaron las acciones encubiertas para tratar de ubicar y recuperar La Odalisca con Pantalón Rojo y que culminaron con la aparición de la obra el 17 de julio de 2012, fecha en la que fueron detenidos Pedro Antonio Marcuello Guzmán, estadounidense de origen cubano, y la mexicana María Martha Elisa Ornelas.

La última referencia que se da en el libro El rapto de la odalisca, sobre dónde estaría la Odalisca con pantalón rojo, la ofrece Wanda de Guebriant, quien relató que el 17 de diciembre de 2002 recibió noticias de que la estaban vendiendo en México y que quien le había llamado por teléfono era una persona llamada Pedro con acento cubano. Los implicados habían negociado la obra por 740 mil dólares, pero afirmaron que estaba valorada en tres millones y reconocieron que era robada.

Fue recuperada

La recuperación de la pieza de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas es un logro exclusivo del FBI. Y la condena de los implicados por transporte interestatal de una propiedad robada y por posesión de una obra robada, fue gracias a la actuación del sistema judicial de Estados Unidos. En los documentos del juicio seguido a Marcuello Guzmán y Ornelas no se hace ninguna referencia, que en la recuperación del cuadro hayan participado autoridades o funcionarios del gobierno venezolano.

Durante los años que siguieron a la denuncia del robo del cuadro, las noticias únicamente registraron un reporte de que habrían conseguido a unos agentes de seguridad del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas responsables del robo, pero nunca se avanzó en la investigación de la Fiscalía. Siempre adujeron que eran los eslabones más débiles de la cadena de responsabilidad y nunca se conocieron sus nombres. Ni siquiera fueron llamados a declarar.

Funcionarios policiales y de la fiscalía, reconocieron que esas búsquedas se hicieron sin mucha rigurosidad, debido a la poca experticia que tenían los investigadores en este tipo de caso vinculados con el arte. La fiscal que llevaba el caso señaló, que habría que hacer nuevas entrevistas. Eso tampoco ocurrió.

Cuando Marcuello Guzmán y María Ornelas fueron detenidos en el hotel Loews de Miami, la única referencia que hicieron a Venezuela fue cuando afirmaron en el juicio que “los empleados del museo en Caracas habían hecho el reemplazamiento”. Esa acusación fue desatendida por las autoridades venezolanas y nunca se investigó, la conexión que podría haber existido entre los vendedores y quienes robaron la obra del MACC.

Rescate

La obra de patrimonio venezolano sustraída del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) en 2002, llegó la tarde de este lunes  7 de julio al estado Vargas tras ser recuperada por el Estado venezolano.

El ministro de Cultura, Fidel Barbarito, anunció que luego de 15 días el cuadro será expuesto para el disfrute del pueblo venezolano.

Incógnita

¿Dónde estaban los expertos en artes del MAAC? ¿Acaso no se dieron cuenta que tenían una pintura –horrible- exhibida como un Matisse genuino? Habrá que llamar expertos en artes de otros países, para que verifique la legitimidad de todas las obras de artes pertenecientes al estado venezolano.

Observe Ud. Con detalle y trate de diferenciar la obra genuina, de la falsa

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