El veto no afectará a quienes poseen la tarjeta de residente permanente «green card»

Decreto antiinmigración motiva manifestaciones en EE UU

NOTA A
30 de enero, 2017 - 8:44 am
Redacción / AFP

Las medidas migratorias ejecutadas por el presidente estadounidense han generado molestias en la población y organizaciones que defienden los derechos humanos

EE UU — Desde la elección de Donald Trump, Nueva York ha acogido toda una serie de manifestaciones contra las intenciones del nuevo presidente estadounidense, pero no previeron las protestas de este fin de semana en el aeropuerto John F. Kennedy (JFK) contra su decreto antiinmigración.

Los pequeños grupos de manifestantes que acudieron a la terminal 4 del aeropuerto JFK de Nueva York acabaron convirtiéndose en varios miles de personas denunciando el decreto firmado el viernes por Donald Trump contra los refugiados y los viajeros de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, mientras se revisan los criterios de admisión.

Alertados por las redes sociales y la televisión, acudieron con pancartas hechas a mano y gritaron «¡Déjelos entrar!». La protesta también llegó a  los aeropuertos de Los Ángeles, San Diego, San Francisco, Dallas, Seattle y Filadelfia.

Bloqueo de deportaciones 

Ann M. Donnelly, del Tribunal del Distrito Federal de Brooklyn, bloqueó este sábado parte del decreto, al impedir deportaciones de refugiados y otros viajeros retenidos en aeropuertos de EE UU.

La magistrada ordenó a las autoridades no deportar a ningún ciudadano de los siete países mencionados que posean papeles en regla para ingresar a EE UU, a los que otorgó permanencia temporal.

En los aeropuertos 

La aplicación del decreto del presidente estadounidense, Trump, que prohíbe el ingreso a su territorio de ciudadanos de países mayoritariamente musulmanes, comenzó a tener sus efectos ya que varias compañías de Austria, Egipto-Irán, Holanda, Suiza y Francia se negaron a embarcar pasajeros de esos lugares rumbo a Estados Unidos.

Reacciones 

La canciller alemana, Ángela Merkel, «está convencida de que la guerra decidida contra el terrorismo no justifica que se coloque bajo sospecha generalizada a personas en función de una determinada procedencia o religión».

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, en un tuit expresó: «El decreto Trump pasará a la historia como un gran regalo para los extremistas e informó que responderán con una medida recíproca a la decisión de la administración del presidente estadounidense».

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores indonesio, lamentó «profundamente» la decisión, pese a no figurar en la lista, «considera que afectará al combate global contra el terrorismo» y se traducirá por «una gestión negativa de los refugiados».

En un tuit, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo «a los que huyen de la persecución, el terror y la guerra» para hacerles saber que «Canadá los recibirá independientemente de su fe».

El presidente francés, François Hollande, instó a Trump a «respetar» el principio de «acogida de refugiados».

El primer ministro belga, Charles Michel, expresó su «desacuerdo» con esta prohibición.

En Holanda, el canciller Bert Koenders estimó en un comunicado como «importante» que el decreto «no lleve a discriminaciones».

El ministro de Relaciones Exteriores suizo, Didier Burkhalter, subrayó  que su país «siempre se opuso a la discriminación de seres humanos por su religión o su origen» y estimó que el decreto «va claramente en la mala dirección».

El presidente checo, Milos Zeman, felicitó el decreto estimando, según un tuit de su portavoz, que Trump «protege a su país».

En Yemen, que está en guerra, solo el gobierno dirigido por los rebeldes chiitas hutíes en Saná, no reconocido por la comunidad internacional, denunció el decreto.

En Jartum, capital de Sudán, el Ministerio de Relaciones Exteriores lamentó que esta decisión intervenga luego de derogadas las «históricas» sanciones económicas estadounidenses, el 13 de enero.

En Irak, la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento pidió la reciprocidad con todas las medidas de Estados Unidos.

Con la excepción de estas reacciones, ningún otro país de mayoría musulmana lo hizo oficialmente. De momento las monarquías del Golfo, Egipto, Turquía o los países del Magreb guardaban silencio.

El Reino Unido, otro indefectible aliado de Estados Unidos, se declaró finalmente el domingo «en desacuerdo» con las restricciones migratorias impuestas por Trump.

Otras voces

La activista adolescente paquistaní y Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, se declaró  «con el corazón destrozado» por la decisión de Trump de cerrar las puertas de Estados Unidos a inmigrantes y refugiados, y le rogó que «no le dé la espalda a las familias y a los niños más indefensos del planeta».

El campeón olímpico británico de origen somalí Mo Farah fustigó las restricciones migratorias impuestas y expresó: «El 1º de enero de este año, Su Majestad la Reina me hizo Caballero del Reino y este 27 de enero, parece que el presidente Trump hizo de mí un extraterrestre», escribió el atleta, en su página en la red Facebook.

El cineasta iraní Asghar Farhadi, nominado al Óscar por la cinta El Viajante, no podrá acudir a la ceremonia de los premios como consecuencia de la orden sobre inmigración aprobada por el presidente Trump.

Venezuela es la priopridad

Rex Tillerson, nominado para ocupar el cargo de secretario de Estado de EE UU, refirió que Venezuela sí sería un tema prioritario de geopolítica regional para la administración de Donald Trump.

«Estados Unidos buscará impulsar la cooperación regional para lograr una transicción negociada a un gobierno democrático, aunque descarta que Trump vaya a derogar el decreto de Barack Obama que declara a «Venezuela una emergencia nacional» para EE UU», dijo Tillerson.

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