Donald Trump cancela la cumbre con Kim Jong-un en Singapur

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24 de mayo, 2018 - 11:37 am
Con información de Agencias

En una carta, el presidente estadounidense esgrime que la reciente «hostilidad abierta» de Corea del Norte imposibilita la cita del 12 de junio

Foto: Agencias

EE UU – El presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado este jueves la cancelación de su reunión con el líder norcoreano, Kim Jong-un, que estaba prevista para el 12 de junio en Singapur. La decisión, comunicada en una carta a Kim, llega tras días de especulación sobre si el encuentro llegaría a celebrarse tras las críticas lanzadas por Pyongyang contra Washington y las amenazas de que Kim podría no presentarse a la cita, en la que se trataría el programa nuclear del empobrecido país asiático. Ante el riesgo de un enorme fracaso diplomático, Trump ha optado por dar marcha atrás y culpar a Corea del Norte.

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«Estaba muy interesado en estar allí con usted. Tristemente, basado en el enfado tremendo y la hostilidad abierta reflejada en su comunicado reciente, siento que es inapropiado, en este momento, celebrar este encuentro largamente planeado», escribe Trump en la misiva a Kim. El presidente estadounidense alega que se estaba construyendo un «precioso diálogo» y deja la puerta abierta a celebrar el encuentro en el futuro, si el dictador norcoreano «cambia de opinión» sobre la necesidad de entablar una negociación.

Pero al mismo tiempo, en un tímido retorno a la retórica beligerante de hace pocos meses, le advierte de que la capacidad nuclear de EE UU es «masiva y poderosa». Washington avisó de que, si las negociaciones fracasaban, iba a mantener su campaña de máxima presión a Pyongyang mediante sanciones económicas y amenaza de acciones militares.

«El mundo, y Corea del Norte en particular, ha perdido una gran oportunidad para una paz duradera y una gran prosperidad y riqueza. Esta oportunidad perdida es verdaderamente un momento triste en la historia», señala Trump.

La carta se difundió pocas horas después de que el régimen de Kim asegurara haber demolido por completo su centro de pruebas nucleares en Punggye-ri, en el norte del país, en lo que consideraba un gesto de buena voluntad ante la cumbre con Trump.

Pero este jueves también volvieron a arreciar las críticas del Gobierno de Kim contra el de Trump. La viceministra de Exteriores norcoreana, Choe Son-hui, volvió a cuestionar la celebración de la cita de Singapur al tachar de «ignorantes y estúpidas» unas declaraciones del vicepresidente estadounidense, Mike Pence, quién advirtió el pasado lunes de que si no llegaba a un acuerdo con EE UU, el Gobierno de Kim podría acabar como el del depuesto —y fallecido— líder libio Muamar el Gadafi.

De forma totalmente inesperada, Trump aceptó el 8 de marzo reunirse con Kim, en el que hubiera sido el primer encuentro de la historia entre dirigentes de ambos países. En una reunión en el Despacho Oval, el consejero de seguridad nacional de Corea del Sur, Chung Eui-Yong, le comunicó a Trump el «entusiasmo» de Kim, que había aparcado sus ensayos nucleares, de reunirse con él «lo antes posible». El mandatario estadounidense dio su beneplácito.

Se activó entonces una carrera de preparativos de la cita. Mike Pompeo, primero como director de la CIA y después como secretario de Estado, viajó en dos ocasiones a Pyongyang para reunirse con Kim y cerrar los detalles de la reunión con Trump. Tras su segundo viaje, volvió el 9 de mayo a EE UU con tres estadounidenses que estaban presos en Corea del Norte y habían sido liberados por el régimen de Kim como señal de buena voluntad. Al día siguiente, Trump anunció que la reunión con Kim se celebraría el 12 de junio en Singapur.

Todo parecía avanzar a velocidad de crucero. Sorprendentemente dos países, que hasta hace pocos meses se amenazaban mutuamente y cuyas negociaciones siempre habían fracasado, parecían acercarse a un acuerdo sobre el programa nuclear de Pyongyang. Todo cambió el 16 de mayo. Repentinamente, Corea del Norte canceló una reunión con emisarios de Corea del Sur (el 26 de abril Kim se vio con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in) y amenazó con hacer lo mismo con la cita con Trump si EE UU insistía en un «abandono nuclear unilateral». Pyongyang también criticó un ejercicio militar conjunto entre EE UU y Corea del Sur, planeado con antelación.

Desde entonces, la reunión ha estado en el alambre pese a que la Casa Blanca mantenía los preparativos del viaje a Singapur. Y ha aflorado, de fondo, la incógnita de si ambos países hablan el mismo lenguaje cuando se refieren a la desnuclearización de la península coreana. EE UU reclama a Corea del Norte que entregue las armas nucleares que ya ha desarrollado y con las que amenazaba con atacar a la primera potencia mundial a cambio de recibir ayuda económica. Pero es un misterio si Kim estaba dispuesto a desmantelar por completo su arsenal dado que se enorgullece de considerarse un Estado nuclear.

 

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