Marielle Franco: Asesinato en Río

Asesinato de la activista brasileña «Marielle Franco «fue un acto terrorista»

Marielle Franco
18 de marzo, 2018 - 2:39 pm
Con información de Agencias

La ejecución de la concejala del Partido Socialismo y Libertad y activista negra, feminista y favelada fue «un crimen de odio y un acto terrorista»

Foto:Agencias

Brasil- El asesinato de la concejala Marielle Franco el día 14 de marzo de 2018 ha generado una profunda conmoción en Brasil, que también se ha extendido a otros lugares de América Latina y del mundo. No es para menos.

Este hecho fue catalogado como un cruel crimen de odio político y un acto terrorrista contra una de las principales figuras de la nueva izquierda brasileña en un momento en el que Río de Janeiro vive un auténtico desgobierno y Brasil atraviesa un preocupante retroceso democrático.

La visibilidad pública de Marielle era creciente. Molestaba a los poderes instituidos y paralelos y era una de las voces más activas en la denuncia de la intervención militar federal en Río de Janeiro, instituida a mediados de febrero por el gobierno golpista de Michel Temer.

De hecho, a finales de febrero, Marielle había sido nombrada relatora de la comisión creada en la Cámara Municipal de Río de Janeiro para acompañar la intervención militar en Río y valorar sus resultados. Días antes de ser asesinada había denunciado la actuación de la policía militar en la Favela de Acari y se preguntaba en su cuenta de Facebook: «¿Cuántos más tendrán que morir para que acabe esa guerra?».

La noticia generó una secuencia de sentimientos superpuestos en gran parte de la población brasileña: el shock, el dolor, la incredulidad, la indignación, la rabia. Junto al mar de lágrimas vinieron los cánticos, la catarsis, los abrazos largos y fuertes, los puños bien cerrados y, por fin, los gritos. Gritos que salieron de las entrañas de miles de brasileñas y brasileños y que tuvieron eco en diversas ciudades en multitudinarias manifestaciones. Gritos que pedían justicia y multiplicaban las convicciones y luchas de Marielle por los derechos humanos, la voz de las favelas y de las mujeres, el combate al racismo y la desmilitarización de la policía.

Según los datos del Monitor de la Violencia, hubo en 2017 en Brasil 4473 homicidios dolosos de mujeres. A la vez, el Atlas de la Violencia 2017, alerta que los jóvenes negros y con baja escolaridad son las principales víctimas de muertes violentas en el país. De cada 100 personas asesinadas en Brasil, 71 son negras.

Si ponemos el foco en los activistas de derechos humanos, Amnistía Internacional, en su último Informe 2017/2018, denuncia el incremento de los excesos policiales, el aumento de la violencia y de los homicidios, los reveses legislativos en propuestas que suponen amenazas frontales a los derechos humanos y el ascenso de los asesinatos de defensores y defensoras de derechos humanos.

La ejecución de Marielle aumenta tristemente esas cifras, pero no puede ser vista como una cifra más. Tiene un simbolismo enorme por lo que ella enfrentaba, representaba y visibilizaba. Y también por la posición política que ocupaba, habitualmente negada a las jóvenes, a las negras, a la población pobre y periférica, a las feministas.

Por lo tanto, dimensionar los alcances y significados de su trágico asesinato nos lleva a ubicarlo en el actual momento político vivido en Río de Janeiro y en Brasil. Más allá del inmenso dolor de amigos, colegas, compañeros y familia, un crimen político debe ser examinado mirando al escenario político.

Hecho

Marielle Franco  de 38 años de edad fue abatida a bordo de un vehículo en el centro de Rio, junto al conductor, cuando regresaba de un acto de empoderamiento de mujeres negras. Su asesora de prensa sobrevivió al ataque.

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