Editorial

Y AHORA ¿QUÉ?

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4 de mayo, 2019 - 4:22 pm
Gastón Guisandes López

Y AHORA ¿QUÉ?

Un golpe contra el Estado acompañó el amanecer del día 30 de abril de 2019: El sacudón estremeció al país y, junto con todos los venezolanos, hamaqueó los pueblos de la comunidad internacional.

Leopoldo López y Juan Guaidó, sin respaldo militar, excepción hecha por unos pocos oficiales ­–ninguno de rango superior– y muy pocos hombre de tropas, sin condicionamiento alguno del pueblo,, se hicieron presentes en la caraqueña autopista Francisco Fajardo, por el lado adyacente al aeropuerto de La Carlota y desde allí llamaban a gritos al pueblo que no se hizo presente y sorprendido se preguntaba ¿qué buscaban los alzados? ¿a cambio de qué?

Ambos protagonista se inhabilitaron colocándose al margen de la ley: Leopoldo López terminó en medio de la mayor descalificación moral y de agravamiento extremos en lo legal, pidió asilo en la embajada de Chile que terminó pidiéndole que se mudara a la España, porque ellos tenían ya huéspedes que llegaron primero . Fue un prudente rechazo del embajador.

Juan Guaidó también concluye su aventura de la cual debe sentirse singularmente arrepentido porque se le terminó el juego a ser presidente de facto, descalificándose con ello para desempeñar funciones de Estado y de representación popular.

López y Guaidó jugaron, como niños chiquitines, lo que es el desempeño del mas juicioso, delicado, exigente y relevante cargo al que pueda aspirar cualquier ciudadano o ciudadana: La presidencia del Gobierno y la Jefatura de Estado de su país.

El Presidente de los Estados Unidos, el Vicepresidente, el Secretario de Estado, y varios funcionarios del mas alto nivel de esa nación, así como muy conocidos y poderosos diputados y senadores del congreso de tan poderoso país, deben estar dándose con una piedra en los dientes por haber aceptado jugar tan exigente juego sin tomar en cuenta que Venezuela no esta sola: juega acompañada.

Del Secretario de la OEA, de los presidentes del Grupo de Lima, de los presidentes y presidentas de los países miembros de la Unión Europea, ya se ocuparan sus propios pueblos, por haber intervenido tan imprudente e irresponsablemente en la conspiración urdida contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Los fallidos jefes de misiones diplomáticas de Venezuela en el exterior, así como los miembros de las juntas directivas de empresas venezolanas legalmente domiciliadas fuera del país (SITGO, etc.) ya verán como se defienden de cuanto hicieron ejerciendo cargos que cualquier persona prudente hubiese rechazado ejercer.

Al fina, Leopoldo López y Juan Guaidó, resultaron vencidos por la vanidad, el amor a si mismos, la imprudencia y los malos consejos de quienes los necesitan fuera del juego político. En muchos de estos, el regocijo es, hoy día, casi inocultable: Saben que el partido por la silla de Miraflores debe, de nuevo, comenzar.

Los asesores del alto gobierno de los Estados Unidos se equivocaron: Entre mentira y medias verdades, sus fuentes de información, les hicieron creer que la caída del gobierno era cosa de pocos días y todos se desbocaron sacando las cuentas del Gran Capitán

Gastón Guisandes López

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