La escasez de productos se debe en parte al bachaqueo hacia Colombia

Contrabando de extracción: mafia en la fronteras

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23 de octubre, 2017 - 8:34 am
Elienne Contreras/[email protected]

Maicao se ha convertido en un mercado colombiano surtido de productos venezolanos

Foto: Referencial

Maracaibo – La mercancía está lista y embarcada, no está escondida y su propietario no se preocupa por no llevar factura del cargamento que transporta desde Maracaibo hacia la frontera con Colombia. Lleva en una gandola con cabillas de media de seis metros que cruzan Maicao ante la mirada cómplice de los cuerpos castrenses venezolanos que permiten el contrabando a cambio de «una mojadita de mano» de 500 mil bolívares.

Esta es la confesión de José Andrade (nombre ficticio) que se dedica a llevar cualquier tipo de productos al vecino país para llevar el sustento a su hogar. «La plata está hecha, sólo hay que salir a buscarla», dice jocosamente mientras continúa hablando de su «trabajo».

Todo se vende

Explica que todo se vende, pero afirma que el material de construcción tiene mucha demanda en este momento. Detalla que compra las cabillas a precios de «ganga» para venderlas cada una en 4 mil pesos y que en el último viaje se trajo Bs. 15 millones en ganancias.

Narra que cuando no hay «pista», -así llaman en el código del bachaqueo cuando en la frontera no podrán sobornar al militar de turno- muchos optan por los pasos ilegales (trochas), y en este caso quien se atreve a recorrer esa ruta se arriesga a ser atrapado por las autoridades o asaltado por ladrones de la zona.

Aunado a esto, en el camino de las trochas relata que hay unos 40 «mecaticos», que son una especie de peajes ilegales que cobran quienes cierran el paso a cambio de unos dos o tres mil bolívares por vehículo.

Como José, cientos de venezolanos están adoptando cada vez con menos preocupación este peligroso oficio. Ana Villalobos precisó a este rotativo que es jubilada y optó por llevar productos para el cabello y maquillaje a Colombia, porque los ingresos que tiene no le alcanzan para todos los gastos de su hogar entre comida, servicios y los estudios de sus hijos.

«Yo compro maquillaje, champú, baños de crema, keratinas… y al llegar a Maicao busco salones de belleza o tiendas que expendan estos productos y se los ofrezco para pagar de contado. Puedo pasar todo el día regando las cosas y en la noche estoy de vuelta a Maracaibo», precisó.

Es cierto que el hambre no entiende de legalidades y que el desempleo, la inflación o el ínfimo poder adquisitivo en el país conllevan a que nuestra propia gente se lleve a otra nación lo que falta hace aquí, pero no hay que olvidar que los riesgos son muchos y latentes.

Pena de cárcel

Según la Ley Orgánica de Precios Justos, en su artículo 59, todo ciudadano que incurra en el delito de contrabando de extracción de productos de primera necesidad, en perjuicio del pueblo venezolano, será castigado con pena de 10 a 14 años de prisión.

Este sanción puede aplicarse a quien mediante actos u omisiones, desvíe los bienes declarados de primera necesidad, del destino original autorizado por el órgano o ente competente; así como quien intente extraer del territorio nacional los bienes regulados por la Sundde, cuando su comercialización se haya circunscrito al territorio nacional.

Es preciso resaltar que al demostrarse el delito, se procede al comiso de la mercancía y el medio de transporte.

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