La epidemia afecta a catorce de los veintitrés estados del país
Dengue. Faltan políticas adecuadas para combatir la epidemia El número de personas enfermas de dengue en el primer semestre de 2010, asciende a 41.573, lo que representa un incremento del 141 por ciento de los casos, además de 24 fallecimientos confirmados, y otros cinco decesos que se sospecha, también fueron causados por dengue. Se debe a la proliferación de las lluvias
El dengue es una enfermedad endemo-epidémica, transmitida por el mosquito aedes aegypti, comúnmente conocido como «patas blancas». Este mosquito, considerado el transmisor más importante de los virus de dengue en el Hemisferio Occidental, puede vivir en casas o jardines durante 30 días, prefiere los lugares oscuros y calientes y necesita de la sangre humana y de aguas limpias o estancadas para poder multiplicarse. El ciclo se inicia cuando el patas blancas pica una persona que tiene dengue; y aproximadamente una semana después puede transmitirlo a través de una simple picadura.
Sintomatología
Dengue Clásico: Se caracteriza por un cuadro febril agudo, de duración limitada (2 a 7 días), con intenso malestar general (dolor de cabeza, dolor retro ocular, dolor muscular y dolores articulares).
El tratamiento es de tipo sintomático y el paciente mejora completamente al cabo de aproximadamente 7 días. Esta forma de dengue es benigna y no produce muertes.
Dengue Hemorrágico: Produce una disminución abrupta de las plaquetas y linfocitos. Las plaquetas son elementos de la sangre que intervienen en el proceso de coagulación sanguínea; su disminución provoca los sangramientos.
Los sangramientos provocan caída o descenso de la presión arterial, y con ello, disminuye el pulso y se establece una insuficiencia circulatoria, que puede provocar la muerte.
Debemos estar alertas
Si los individuos que viven en una comunidad no tienen conciencia o tratan de mantener sus casas o áreas en buen estado (limpio), la epidemia seguirá creciendo. De nada le vale a los entes gubernamentales implementar medidas de prevención, (fumigación u otros programas), si el mismo individuo no pone de su parte o no colabora.
Hay personas que son portadores del virus y se le implementan las medidas de prevención de utilizar mosquiteros para que a su familia o comunidad no continúe expandiéndose; y esa persona no acata estas órdenes, esto trae como resultado que en una familia todos los integrantes están propicios a sufrir dicha enfermedad, porque el vector está allí.
Las lluvias, han traído como consecuencia, que las ciudades se humedezcan y que las aguas queden estancadas, esto sirve como reservorio al vector y permite que el mismo se vaya reproduciendo. Si a esto agregamos la decadencia de la mayoría de los sistemas regionales de la salud pública, tendremos como consecuencia la baja eficiencia de los programas de control para evitar que el aedes aegyptis se siga reproduciendo, y que debido a las restricciones económicas que enfrenta nuestro país, las autoridades muestran una preferencia hacia las actividades de contingencia para combatir las epidemias, en lugar de implementar medidas de prevención para evitar que este se inicie.
La participación comunitaria es un elemento clave en la lucha contra el dengue, es difícil que una comunidad pobre, cuya población tiene un bajo nivel cultural y educativo, se preocupe por el control del vector cuando su prioridad, es luchar por su subsistencia.
Alternativas elementales
Hay numerosas actividades, tales como el suministro de agua potable, su acueducto, almacenamiento y la disposición de residuos líquidos y sólidos que no dependen de la estructura del sistema de salud. En muchas ocasiones estos servicios son privados; y aunque las entidades responsables obtienen cuantiosas ganancias, no participan en las acciones dirigidas a controlar la transmisión del dengue. Sin embargo, su participación es un factor determinante para reducir los focos de la cría del vector, la mayoría de los cuales obedecen a la acción del hombre. El Gobierno, las entidades encargadas de los servicios, en fin, todas las instancias de la sociedad deben participar en los programas de prevención del dengue.
Se debe promover en las personas, la responsabilidad en el mantenimiento de su salud, en su propia casa pudiendo fomentarse, si logra una buena comprensión y aprendizaje de su propio cuidado y prevención.
Es necesario brindarles la información, acerca de las medidas de prevención de la salud, orientándoles hacia una mejor habitabilidad de la vivienda y medidas de higiene.- Informarles también de los recursos de asistencia social con los que cuenta la comunidad y con los apoyos sanitarios con los que puede contar, a la hora de la presentación de un problema de salud.
Cuidado con los niños
Los síntomas de la fiebre de dengue varían según la edad y el estado general de salud del paciente. Los lactantes y los niños pequeños pueden presentar un cuadro de fiebre y erupción «sarampionoide», difícil de distinguir de la gripe, el sarampión, el paludismo, la hepatitis infecciosa y otras enfermedades febriles. Los niños mayores y los adultos pueden tener síntomas análogos o un cuadro sintomático variable entre leve y gravísimo.
Sus características principales son:
• Aparición brusca de fiebre alta.
• Fuerte cefalea frontal.
• Dolor retro ocular que se exacerba con los movimientos oculares.
• Pérdida del sentido del gusto y del apetito.
• Erupción tipo sarampionoso en el pecho y en los miembros inferiores.
• Náuseas y vómitos.
Tratamiento
No hay medicamento específico para tratar la infección del dengue, y NO existen vacunas contra esta enfermedad. Las personas que crean tener síntomas de dengue en nuestra zona, deben:
• Consultar inmediatamente al médico
• Evitar los analgésicos con aspirina
• Informar si han viajado
Mientras no se cuente con una vacuna, las estrategias de control deben estar dirigidas a:
• Controlar y reducir la población de mosquitos
• Protegerse de las picaduras de los mismos
• Detectar y tratar precoz y adecuadamente los enfermos.