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Edición 336     Del 16 al 22 de julio de 2010
Periódico semanario de Maracaibo, estado Zulia, VENEZUELA
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La moneda de la integración
El sucre avanza en el concierto internacional
La Cumbre del ALBA celebrada en la ciudad boliviana de Cochabamba, en octubre de 2009, aprobó el tratado constitutivo del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos, denominado SUCRE
Ladimiro Bustillos

El impulso a la unidad latinoamericana, pasa por aspectos mucho más profundos que el auge del comercio y el incremento de las actividades culturales, en este sentido Venezuela lidera las iniciativas de enrumbar hacia la consolidación de una nueva arquitectura económica del sur, fundamentada en sistemas crediticios y de apoyo al desarrollo, así como de la propia moneda el sucre, como unidad de cambio.
Y es que la teoría moderna elemental enseña que en una economía, el dinero desempeña tres funciones básicas: sirve como medio de cambio, unidad de cuenta y reserva de valor. Como medio de cambio se utiliza para el canje directo de monedas; y como vehículo para realizar canjes indirectos, entre otras dos monedas en operaciones de comercio exterior y transacciones internacionales de capital. Como unidad de cuenta, se emplean para la facturación del comercio de mercancías, para valorar las transacciones financieras y para definir la paridad del tipo de cambio. Como reserva de valor, los agentes privados la emplean cuando eligen sus activos financieros.
Para que una moneda se use a nivel internacional se requieren varios factores. Primero, debe haber confianza en su valor y, por ende, en la evolución de la inflación del país emisor. Para que una moneda sirva como unidad de cuenta y medio de cambio internacional, debe tener un valor estable, es decir, su precio, en relación con otras monedas, debe ofrecer suficiente información a los agentes económicos, ahorrándoles la necesidad de realizar costosas investigaciones.
Segundo, debe haber confianza en la estabilidad política del gobierno emisor. Tercero, el país emisor debe poseer mercados financieros libres de controles, amplios (que se utilice una amplia variedad de instrumentos financieros) y profundos (que existan mercados secundarios bien desarrollados). Un mercado financiero bien desarrollado, favorece la demanda internacional de la moneda del país en cuestión, ya que los bancos centrales y otros inversionistas prefieren instrumentos financieros seguros y líquidos.
Por último, el uso internacional de una moneda se basa en las características económicas del país emisor, entre ellas su participación en el comercio mundial y el tamaño de su economía. Cuanto mayor sea la participación en el comercio mundial, más probable será que los operadores estén familiarizados con su moneda y mayor será la utilidad de la moneda como unidad de cuenta y medio de cambio.
El uso internacional de una moneda proporciona varios beneficios al país emisor. Primero, produce señoreaje, ya que los activos contra el mismo país que no devengan intereses están denominados en la propia moneda, puesto que la tasa de interés nominal de la deuda incluye un factor real y la inflación prevista, los países emisores de monedas internacionales pueden obtener un mayor ingreso por señoreaje, inflando en forma imprevista el valor de su moneda. Segundo, al intensificarse el uso internacional de una moneda, cada vez será mayor el volumen de préstamos, inversiones y adquisiciones de bienes y servicios que se realicen a través de instituciones financieras del país emisor y, por consiguiente, es probable que aumenten los ingresos de su sector financiero. Tercero, la tendencia general a denominar las operaciones de comercio mundial en una moneda significa que la economía del país emisor es menos vulnerable a las variaciones del valor de su moneda que otras economías.

Para el país emisor, los principales costos del uso internacional de una moneda son los siguientes: 1) cuando el tipo de cambio es fijo, la variación de las preferencias de los extranjeros puede suscitar cuantiosos flujos de capital y minar la capacidad de las autoridades monetarias para controlar la base monetaria e influir en la actividad económica interna, y; 2) en los regímenes de tipo de cambio flotante, la variación puede provocar fuertes oscilaciones del tipo de cambio, lo que podría limitar la influencia que pueden ejercer las autoridades en la economía interna.
Si bien, el referente obligado en esta meta de los miembros del Alba es la integración de la Comunidad Económica Europea, la cual tuvo que generar una política de tolerancia, y particularmente, de acceso a comunidades, ideológicamente contrapuesta dentro de un espacio geográfico, lo que llevó después de la guerra del 45 a la construcción de la UE que conocemos hoy.
El euro no es sólo consecuencia de las oportunidades económicas que brinda la independencia de una moneda sólida, manejada por los propios europeos, sino, que representa el alto índice de interrelación económica en dicha zona.
Indudablemente el sucre, es una manifestación técnica de la necesidad de construir un camino de independencia en todo sentido, y muy particularmente, en lo económico. Quizás no habrá necesidad de reformular una teoría del valor. El sucre es una oportunidad real que avanza hacia la integración.
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