Cambios bruscos podrían contribuir con la enfermedad
El estrés lleva de la mano a los hipocondríacos
Laura Mieres
«Comencé a sufrir de dolores de cabeza muy recurrentes, cada día se hacían más seguidos e intensos, ya no sabía qué hacer y aunque consulté a varios médicos y me realicé estudios de laboratorio que salieron excelentes, mi malestar continuaba… poco a poco mi tiempo se compartía entre el trabajo y el dolor de cabeza… una mala noticia —la muerte de un ser querido— desató dentro de mí una serie de miedos que hicieron que mi malestar permaneciera conmigo, pero ahora acompañado con el temor de padecer también una enfermedad en la cabeza…». Así comenzó el relato una persona que contaba con los síntomas de alteración del sistema nervioso, miedo y ansiedad que caracterizan la hipocondría y se parece muchísimo al de todas las personas que han sufrido esta patología, muchos sin conocerla, y cuyo número de afectados es incalculable.
Medios telemáticos definen la hipocondría como una enfermedad en la que el paciente cree, de forma infundada, que padece alguna enfermedad grave. La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo.
Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve. Esta enfermedad puede llegar a afectar drásticamente la vida del paciente, alterando incluso sus relaciones laborales y personales, llegando incluso a la depresión por sentirse incomprendido.
Aunque en algunos casos la hipocondría puede manifestarse ante un evento inesperado —recibir una mala noticia, padecer un accidente—, los especialistas le atribuyen más del 80 por ciento de los casos a cuadros agudos de estrés, niveles que se acentúan aun más por la preocupación que se genera en el paciente.
Patología clínica
El psicólogo Diego Short, especialista en Psicología Clínica y profesor de esta materia en la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, detalló que la hipocondría responde a una preocupación recurrente por estar enfermo pese a no tener una base que justifique esa sensación. Suelen estar muy pendientes de cualquier sensación extraña o síntoma que los haga pensar que pueden indicar que están frente a una enfermedad, además tienden a magnificar su situación sobre todo si conocen o han escuchado de algún caso grave, todo esto les genera mucha ansiedad. «Son personas a las que no es fácil disuadirlas de que están enfermas, suelen ir con mucha frecuencia al médico y hacerse exámenes con frecuencia, suelen ser pacientes muy crónicos en términos médicos porque van una y otra y otra vez, incluso cambian de médico si les dicen que no tienen nada, les cuesta mucho creer la idea de que pudiesen no estar enfermos, se fijan mucho en su cuerpo, la salud es algo que les preocupa mucho».
El especialista destacó que pese a todas esas sensaciones no tienen una enfermedad grave, sin embargo pueden responder a dos casos: el primero es que reciba algunas sensaciones físicas que generalmente son imperceptibles pero que por estar tan pendientes las asocian a una enfermedad o el segundo puede responder a síntomas asociados con la ansiedad, ya que ésta no es sólo mental sino que puede reflejarse a nivel físico.
El hipocondriaco suele ser crónico, incluso pasar de una enfermedad a otra, puede llegar a padecer trastornos de pánico por el temor a padecer realmente alguna enfermedad. La hipocondría puede responder a factores de crianza —padres muy preocupados por el tema de la salud—, a situaciones traumáticas —algún familiar que haya sufrido una enfermedad con agonía crónica, o que murió de manera repentina—también puede ser una manera de no centrarse en otros problemas de carencia afectiva, ya que con la atención médica la persona logra que estén pendientes de ella, tener alguien que la escuche, con ello no sólo logra atención sino también desviar su malestar emocional y concentrarlo en lo físico.
El especialista señaló que cualquier técnica de psicoterapia es buena, pero lo importante es ayudar al paciente a recuperar su motivación y descubrir qué es lo que lo angustia verdaderamente.