Casinos, bingos, traganíqueles y otras irregularidades
Pasaron muchos años de discusión en la IV República para decidir si se autorizaba el juego de azar en Venezuela, a pesar de que ya proliferaban las loterías y las carreras de caballos. Se discutía entonces, con argumentos en contra y a favor del «desarrollo de la industria turística». Para unos era imprescindible, para otros no. Esa es la democracia. Finalmente algo se aprobó en el Congreso Nacional, con sus limitaciones, una ley que establecía que sólo los hoteles de tantas habitaciones podrían solicitar permiso, además se requería la autorización del sector poblacional a través de un referéndum… y se permitió la entrada a empresas casineras venezolanas y extranjeras.
El primer gran error: no se asesoraron apropiadamente -siempre somos inéditos-, con países cercanos, como CURAZAO, por ejemplo, donde cuando se aprobaron los casinos sólo podían entrar al juego los «turistas» y residentes en la isla que habían declarado en impuestos el año anterior una cantidad mínima. Acá, pum, todos «padentro».
Esta decisión de la IV República permitió que las casas de juego proliferaran en todo el país; en estos diez años ha sido peor, se han abierto sitios de juego de azar donde quiera que se le antoje a comerciante alguno. Nadie cumple con la Ley, a pesar de la queja de comunidades enteras en lugares que por su característica, absolutamente nada tienen que ofrecer al «turismo», allí funcionan libremente, a la luz de todos, en panaderías, agencias de lotería, fuentes de soda, billares y pare usted de contar, o en dizque hoteles que de cinco estrellas o mínimo de habitaciones tienen lo que usted de golpista. Todo al margen de la aprobada ley que regula, se supone, la materia, las ordenanzas municipales y demás normas aplicables y lo peor bajo la protección, en muchos sitios, de gobiernos regionales.
Una de las premisas principales del proceso bolivariano fue la de regularizar y permitir únicamente su funcionamiento en zonas declaradas geográficamente turísticas aptas para el establecimiento de los mismos, previa consulta pública, vía referéndum, como había sido establecido, ante residentes de esa parroquia. Claro, todo depende del impulso que le diera el alcalde comprometido ante el Consejo Nacional Electoral para la votación legal necesaria. Hasta ahora, quienes han deseado cumplir, se han encontrado que las comunidades las han rechazado absolutamente. Es indigno que posteriormente se permise de un plumazo, sin la aprobación de la autoridad y la Comisión Nacional de Casinos, Bingos y Máquinas Traganíqueles, y la Alcaldía se haga totalmente la «ciega» ante su apertura y operación normal día y noche.
El caso de Las Mercedes, aquí en nuestra capital, por ejemplo, ¿cuándo se efectuó el referéndum consultivo que tanto reclama la oposición para otros temas, mientras su alcalde ha sido siempre de oposición? Allí está el «garito», justo frente a LOCOTEL, a cuadra y media de CONATEL, en la avenida Veracruz. ¡Ah!, es que si se cierra lo ilegal, se pierde mano de obra. Ese es el argumento fundamental.
El desorden de gente «poderosa» de querer estar por encima de la Ley debilita la imagen del proceso bolivariano, que con todo empeño y éxito está desarrollando el presidente Hugo Chávez Frías. Se requiere de la aplicación de las leyes de parte de su gente de confianza, pocos quizás. ¿Qué se espera, que sea el propio Presidente de la República que proceda a cerrarlos? Injusto.
El ministro, PEDRO MOREJÓN, sostiene internacionalmente que bajo el SOCIALISMO los hoteles «socialistas» no pueden permitir el juego en sus dependencias. ¿Es el criterio ideológico el que impera sobre la Ley? Habrá que cambiar la Ley actual; sin embargo, es prudente recordar que el Presidente anunció que el país está «rumbo al SOCIALISMO BOLIVARIANO o del SIGLO 21», distinto a todos los demás sistemas socialistas en el planeta, y son muchos, con apertura total a la democracia y la libertad de expresión, como es un hecho indudable, contra el ladrido de opositores que no tienen siquiera programa de gobierno alguno para el 2012, mucho menos precandidatos serios.
¿Seguirá la burla a las autoridades regionales y al Gobierno central?
DIOS BENDIGA A VENEZUELA