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Edición 314     Del 5 al 11 de febrero de 2010
Periódico semanario de Maracaibo, estado Zulia, VENEZUELA
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SEMANA DE CELEBRACIONES. A los «once añitos» que cumplió el Gobierno el pasado 2 de febrero -y que, por cierto, pasaron un poquito por debajo de la mesa-, se unirá la celebración por el aniversario de la intentona del 4 de febrero de 1992. Se anuncia un desfile cívico-militar en Fuerte Tiuna, mientras Darío Vivas y Jorge Rodríguez preparan actos de calle con la militancia del PSUV.
En pleno apogeo de acciones destinadas a obligar a los medios a transmitir una hora diaria de programación que llame al desarme, vemos que Ávila TV convoca a una Semana del Fusil y… aquí no ha pasado nada; uno imagina el mismo mensaje en cualquier otro medio de comunicación y no puede menos que imaginarse lo rápido que llegarían inspecciones, citaciones, multas, órdenes de cierre y otras menudencias por parte del encargado (de éste y de cómo 30 organismos más), de Conatel. ¿Semana del Fusil?, me habría gustado más una declaratoria de «guerra al hampa».
De la que no nos salvamos el 2 de febrero fue de la cadena: larga, muy larga… Esa misma tarde, leemos que Obama decidió cambiar el horario de su discurso anual a la nación, algo que ellos llaman Estado de la Unión y cuya transmisión, por cierto, no es en cadena obligatoria, para que el mismo no coincidiera con el capítulo de estreno de la última temporada de Lost, una exitosa serie que, durante cinco años, se ha mantenido con altísimos niveles de rating. Que me llamen como quieran, pero ese acto, mezcla de sentido común y respeto por los televidentes, a uno le produce un poquito de eso que llaman cochina envidia.
Este martes, la Asamblea Nacional decretó la eliminación del Fides. Que en paz descanse, pues.

DE LOS NUEVOS HÁBITOS LUMÍNICOS. Como locos andan los habitantes de Anzoátegui, Carabobo y Zulia, a los cuales de nuevo les modificaron el cronograma, para poder entender cómo es que es la cosa con los cortes eléctricos; ya no son sólo los cálculos que tienen que hacer para rendir los churupos y que alcancen hasta fin de quincena, sacando de aquí para poner allá y no echarse de enemigo al portu del abasto que a veces hasta les fía. Gastos adicionales en plantas eléctricas, bombillos a pila, velas, hielo para la cava y otras formas de paliar el problema de la falta de luz; el que no acostumbraba llevar efectivo encima para pagar con su tarjeta de débito, tiene que cambiar sus hábitos, pues sin luz no hay puntos de venta. El cuadrito pegado en la nevera, parecido al horario escolar de otros tiempos, está más rayado que una cebra, pues esta semana nos toca así y, la otra, no sabemos.
En Caracas, la cosa como que está más difícil de lo que creíamos, pues han circulado como quinientas versiones del fulano racionamiento, cada una más enredada que la otra, sin que hasta el momento tengamos la programación oficial. Un «programa de reducción de electricidad para altos consumidores» es la versión que más suena y, según una nota de prensa publicada en la Agencia Bolivariana de Noticias, se trataría de «…ampliar la banda de usuarios a la que aplicará la obligatoriedad de reducir el 20% del consumo de energía eléctrica, lo cual motiva al usuario a emprender acciones de ahorro de energía, medida que no afectará a los pequeños comercios, al sector residencial ni a aquellos de alta sensibilidad social» ¿Detalles?, no hay, así que nadie sabe con qué se come eso. En fin… el tilo y la manzanilla son buenos para calmar un poco el estrés.

IMPORTADOS. Ahora, llega a Venezuela Ramiro Valdés, héroe cubano de los tiempos de la toma del Cuartel Moncada, a comandar una mesa técnica creada para manejar la crisis eléctrica. Si de algo saben en la isla es de carencias eléctricas… ¿Será que, por fin, hemos llegado al «mar de la felicidad»?


SI NO SE SABE QUÉ DECIR, LO MEJOR ES CALLARSE LA BOCOTA. Algunos funcionarios parecen necesitar con urgencia a alguien que les aconseje, un verdadero amigo que les diga hasta dónde es posible jalar sin quedar guindado del mecate y con cara de ponchao: el pasado domingo, Alejandro Hitcher, el flamante nuevo ministro del Ambiente, se pasó de maraca cuando le dieron su primera palomita dentro del Aló Presidente y sin perder tiempo, dijo que en nombre de la lucha antiimperialista y para combatir la transculturización, había que cambiarle el nombre al fenómeno El Niño, porque ése es un nombre imperialista. ¡Usted ha visto!... Listo, problema resuelto, le cambiamos el nombre, nos declaramos antiimperialistas, gritamos «yankees go home», y que se vayan con su muchacho para otra parte. Señor ministro: primero, ese nombre tiene que ver con la época durante la cual se presenta este incidente (Navidad) y así lo llamaron en las costas ecuatoriales hace sopotocientos años, cuando los pescadores notaban una disminución en la población de peces debido al brusco cambio de corrientes marinas que originaba. O sea, nada que ver con el Imperio y, si a escogerle un nuevo nombre nos vamos a poner, mejor ni se le ocurra abrir un concurso, porque no querrá saber cuál podría ser el que mayor votación recibiría…

INSISTIMOS, SI NO SE SABE QUÉ DECIR… A propósito del cierre de RCTV, El Universal entrevista a Cristina Policastro, quien es autora de telenovelas y, en el colmo de la cursilería, leemos que esta señora declara lo siguiente: «La telenovela es un alimento espiritual». Según la entrevistada, la telenovela es «un vehículo para la vida» y que, con el cierre del canal, «el pueblo se está llenando de carencias». ¡Por favor, señora! Uno entiende que cada quien defienda el trabajo que realiza, pero hablar de las porquerías noveleras que los canales venezolanos se empeñan en producir, llenas de clichés absurdos, burdas, ordinarias, sin ningún contenido positivo, como «alimento espiritual», ya se pasó. Váyanse por otro lado, a ver si consiguen la dirección que están buscando.

SIEMPRE EXISTIRÁN LOS EXTREMISTAS Y LOS SOLIDARIOS. El pasado viernes, grupos de motorizados que se identificaban con «el proceso», llegaron a la Universidad Católica Andrés Bello en actitud amenazante. Colocaron unos parlantes a través de los cuales se escuchaba música de Alí Primera y algunas de esas canciones que animan las marchas oficialistas y, durante lo que llamaron «toma cultural», repartieron volantes con un contenido que no puede calificarse como otra cosa que no sea amenazante, en contra de los estudiantes. Dejaron su marca con spray en paredes, en la pasarela que conduce al Metro y lanzaron cohetones al interior del campus. Un grupo salió a intentar dialogar con los manifestantes y fue despojado de sus transmisores, a través de los cuales, con nombre y apellido, fueron proferidos insultos y amenazas graves contra la integridad de los dirigentes estudiantiles de la Ucab. No había policía ni Guardia Nacional. Los accesos fueron cerrados por la vigilancia interna y, unas tres horas más tarde, apareció la PM sin ejercer acción alguna. Cuando se cansaron, recogieron sus peroles y se fueron. Varios vecinos de Antímano y Carapita, barriadas aledañas que tienen una muy estrecha relación con la Católica, se acercaron el domingo para ayudar a los muchachos a limpiar el desastre y reparar la santamaría que fue soldada por estos propulsores de la cultura. Les expresaron su apoyo, asegurándoles que ellos nada tenían que ver con este tipo de manifestaciones, en un acto muy importante que debe ser notado por quienes se empeñan en utilizar el lugar común de que, per se, tiene que existir una brecha entre las universidades privadas y las comunidades populares. A fin de cuentas, ¿qué es «pueblo»?
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