Carlos Parra Bernal el Juglar de América 
Gracias a Rafael Parra Zabala,
el autor de la columna esta semana
Según reza la 22ª edición del diccionario de la Real Academia Española: Declamar (Del lat. declam_re). 1. intr. Hablar en público. 2. intr. Hablar con el fin de ejercitarse en las reglas de la retórica, casi siempre sobre asunto fingido o supuesto. 3. intr. Hablar con demasiado calor y vehemencia, y particularmente hacer alguna invectiva con aspereza. 4. intr. Recitar la prosa o el verso con la entonación, los ademanes y el gesto convenientes. U. t. c. tr.
Pese a lo acertado de la definición, yo personalmente prefiero referirme a la declamación como la voz de un árbol sin hojas que da sombra. La frase parafrasea los pensamientos de un poeta del cual no recuerdo el nombre, quizás por el oscuro deseo de adueñarme de su genial imagen.
Los espacios y los tiempos
Carlos Parra Bernal, miembro de una vieja familia marabina, nació en Santa Lucía al lado mismo de la iglesia.
Era la Santa Lucía nuevecita, la de menos de 60 años, recuérdese que el templo comenzó a construirse en julio de 1867 y fue finalizado en 1876. Vale recordar que en 1918 la epidemia de gripe española llenó de muertos a Maracaibo.
En la entonces joven parroquia, la iglesia de Santa Lucía debió habilitarse como hospital en medio de la tragedia. Ese año la procesión no salió y los furros se mantuvieron en silencio.
Dos años después nace nuestro personaje, en la aún Santa Lucía de aljibes y aguadores en burros, de serenatas y gaitas improvisadas, de trapo blanco amarrado en la ventana marcando el sitio de la parranda. Del cementerio de Santa Lucia, del Cerro de los Padres, de la construcción de la calle Falcón, de la Placita de la Muñeca, del cine Imperio y de la calle Jugo.
Era el barrio de las caimaneras de Luis Aparicio el viejo, era la Maracaibo de la que hablan poetas y gaiteros.
Carlos Guillermo Parra Bernal
(1920-1969)
Normalmente intento ser lo más cercano posible a la personalidad y su vida. En el caso de don Carlos Parra Bernal, serán palabras de su hijo mayor las que nos dibujen el personaje, ¿quién más cercano?
«Querido Argenis, te escribo lo mejor que pude sobre papá. Te lo envío en el correo para evitar incompatibilidades de última hora entre los procesadores de textos. Saludos y un abrazo.
Tu amigo de siempre,
Rafael
«Fueron sus padres Rafael Parra y Celina Bernal de Parra. Fue de los mayores de 6 hermanos: Jesús Parra Bernal, Consuelo Parra Bernal, Juan Parra Bernal, Dalia Parra Bernal, Manuel (Manolo) Parra Bernal y Enrique Parra Bernal.
«Nació en la calle 90, no recuerdo el número de la casa, pero era al lado de la iglesia de Santa Lucía. En aquella casa, por esfuerzos de amigos y de sus hermanos Jesús y Enrique, se colocó una placa conmemorativa de su nacimiento, hoy no está… desapareció.
«Poseyó una personalidad serena y afable, pero rígida en cuanto a sus valores éticos y morales, se distinguió por una elevada concepción estética y una voluntad a toda prueba.
«Su espíritu inquieto y su afán de aprendizaje lo llevaron a un periplo poco conocido, periplo que demuestra su determinación y su particular concepto de la vida.
«Con el objetivo de estudiar Artes Escénicas y Declamación en Buenos Aires, Argentina, emprendió un viaje a pie. Desde Maracaibo hasta Buenos Aires, por la recién construida, para ese momento, carretera Panamericana que se extendía desde Buenos Aires hasta Caracas. Este viaje a pie sólo se interrumpió en el cruce de los Andes, que se hizo en tren hasta Mendoza, desde donde continuó hasta Buenos Aires. En este viaje fue acompañado por un buen amigo, José Antonio Colmenares -de profesión médico-, si mal no recuerdo su nombre.
«La creatividad e iniciativa de Carlos lo hicieron ejemplo de sus hermanos, especialmente del menor de todos, el Dr. Enrique Parra Bernal, quien además de su talento y disciplina científica buscó siempre la expresión artística como parte de su existencia.
«Fue con su hermano Jesús con quien desarrolló la mayoría de sus proyectos artísticos, culturales y sociales; en conjunto fundaron el Sindicato Nacional de Músicos y Artistas de Cine, Radio y Televisión, del cual poseyeron, orgullosamente, hasta donde yo recuerdo los carnés números uno y dos respectivamente. Jesús continuaría la lucha por los derechos de los artistas desde SACVEN, hasta su muerte.
«Mi tío Enrique nunca dejó de recordar las condiciones de la muerte de mi padre, por una parte, con los adelantos de tan sólo los años 80. Según él, mi padre no hubiese muerto de cáncer; por la otra, las circunstancias fueron dramáticas, ya que se le diagnosticó en cáncer en riñón, especialidad de tío Enrique. Papá fue operado con éxito, si en los siguientes cinco años no hacía metástasis se consideraría curado. Una semana antes de cumplirse los cinco años de la operación presentó un cuadro de aguda fiebre y malestar con pérdida rápida de peso: la metástasis fue en los pulmones.
Pude acompañar a Papá durante su período final de convalecencia en el Hospital Universitario, cuando aún era un excelente centro de atención médica.
«Lo hizo en silencio, nunca se quejó de su destino, ni despotricó contra la enfermedad, lo juro, fue realmente estoico durante el lento proceso en el que el cáncer lo consumía; fue un hombre bajo, pero fuerte, de unos setenta kilos, y murió pesando veintiséis. Estuvo lúcido hasta el último día, 28 de enero, me saludó con el cariño que había expresado hacia mí desde que lo acompañaba todas las noches desde su hospitalización. Me brindó parte de una ciruela que comía y me aconsejó ir al liceo Udón Pérez, donde estudió bachillerato.
«Sus ojos mostraron la tristeza de un adiós para siempre y supe que moriría esa mañana; así fue, a las 10.30 am más o menos me informaron que Carlos Parra Bernal había muerto.
«En hombros fue llevado desde la Casa de la Cultura, la que había fundado en la esquina de la calle 76 con Bella Vista, hasta la iglesia La Consolación, en la esquina de la calle 79 con Bella Vista. Fue acompañado con música, todo un espectáculo.
«Comprendí en ese trayecto que las palabras padre, papá, quedaban cerradas para siempre en mi vocabulario; también entendí el aprovechamiento que los sacerdotes católicos se hacían del término en cuestión al hacerse llamar padres, los muy…
«Fue enterrado en el cementerio Corazón de Jesús, en el Panteón de los Músicos que él ayudó a crear. Allí reposan sus restos, bajo un busto que bien representa su expresivo y bien formado rostro, si es que alguna alma piadosa no lo ha robado.
«Cuatro fueron sus primeros hijos: Celina María, José Domingo, Cenilda y quien escribe, el mayor de todos, Rafael Alberto; luego dos con la desaparecida Carmen, Carlos y Johny y por último dos con la viuda que le sobrevivió, Mery; son ellos Nery Celina y Carlos.
Prof. Rafael Parra Zabala»
Lo que reseña la única biografía del personaje
Lcda. Magnolia González
BIOGRAFÍA DE CARLOS PARRA BERNAL
Al cumplir 19 años de haber fallecido el poeta, educador y hombre ejemplar Carlos Parra Bernal, se consideró un honor colocarle a nuestra institución el nombre de este insigne zuliano, quien nació el 3 de noviembre de 1920 en la ciudad de Maracaibo en el sector Santa Lucía. Siendo muy joven comenzó a incursionar en el medio artístico, ganando suficientes méritos como para acreditarse el calificativo de Juglar de América. Su espíritu de superación lo llevó a realizar estudios de Artes Escénicas y Declamación en el instituto de Bellas Artes en Caracas y en la Escuela de Bellas Artes de Argentina. Posteriormente lleva su arte por diferentes estados de Venezuela y en el exterior, iniciando su recorrido por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y otros de América Latina. Todos los pueblos y ciudades que visitó conocieron los grandes atributos de aquel hombre, pequeño en estatura pero grande en inteligencia y sensibilidad artística. En el campo educativo, del cual era un apasionado propulsor, rindió una meritísima labor. Fue fundador de una obra de vastas proporciones culturales como lo es la Casa de la Cultura Andrés Eloy Blanco, en la Secretaría de Educación y Cultura del Estado, donde se desempeñó durante largo tiempo como coordinador de Cultura (adjunto). Fue inspirador del Instituto de Artes del Estado Zulia, su profesor de Declamación y Oratoria durante algún tiempo y finalmente su director hasta la fecha de su fallecimiento, el 28 de enero de 1969.
Carlos Parra Bernal fue el Juglar que llevó en su voz el pensar de nuestros grandes poetas a todas las tierras de América.
Resulta injusto que los cultores de las artes en Maracaibo no hubiesen recordado, como lo mereció, el pasado 28 de enero la desaparición física de quien en vida fue su más incansable promotor.