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Edición 314     Del 5 al 11 de febrero de 2010
Periódico semanario de Maracaibo, estado Zulia, VENEZUELA
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Los retos de la economía

El Gobierno debe afrontar el reto de la economía: recuperar el dólar y aumentar la productividad de manera expedita. La iliquidez en diciembre fue manifiesta, muchos compromisos ordinarios no fueron honrados (pago a empleados públicos a tiempo, retraso en el pago a docentes universitarios, falta de apoyo a proveedores, etc.) porque los fondos necesarios para ello, fueron desviados para cubrir el faltante que provocaron los bancos que debieron ser intervenidos por el Estado; hoy es necesario recuperar esos fondos y para lograrlo hay que acudir a la incautación de los bienes obtenidos por los banqueros bandidos.
La tarea de recuperar el dólar y aumentar la producción nacional, requiere de un gran esfuerzo tanto de CADIVI y el BCV para agilizar el proceso engorroso de obtener las divisas a tiempo, de manera que la presión del dólar paralelo no sea determinante e incentivar la actividad productiva de medianos empresarios que se animen a tener al gobierno socialista como motor fundamental, y aunque no sea fácil dirimir la lucha de intereses es necesario avanzar; creo que a nivel local grupos como CAICOB en Cabimas están dispuestos participar en un plan de productividad dirigida.
Pienso que el ministro Giordani tiene la película clara y eso es un buen respaldo para enfrentar este gran reto.

Se soltaron los demonios
Concluye enero y ha comenzado la lucha por la Asamblea Nacional. Con mucho descaro y poca imaginación, la oposición viene con todo para tratar de derrotar el proceso revolucionario, que luego de 11 años se prepara para cambios radicales en vías del socialismo. El llamado a golpe de Estado circula por todos los medios privados que se identifican con el pasado, demostrando así su poca confianza en la solución electoral. Independientemente de que la Constitución contempla el referendo revocatorio, no se animan por este camino, lo suyo es la intervención yankee o el golpe de Estado. La guarimba estudiantil y el coqueteo a los militares son sus instrumentos preferidos. Para contrarrestar esa nueva intentona de un 11 de abril, sólo tenemos un camino: la movilización popular permanente y atenta a no dejarlos pasar.

El discurso de Obama
También tiene la película clara Obama, o satisface la demanda de las mayorías afroamericana, hispana y de otras minorías, que lo asumieron como su salvador, o pasará a la historia como el embarque de fin de mundo.
Estas necesidades son las mismas de todo el mundo pobre: mejores salarios, mayor empleo, vivienda, educación y atención médico asistencial, sólo que en ese mundo, el más grande de todos y el más rico, estas necesidades están igualmente insatisfechas y creciendo, aún más que en el tercer mundo, tal como lo evidencia el reporte de calidad de vida y desarrollo humano de EEUU.
Obama no puede darse el lujo de fracasar, está en juego la posibilidad de que el sistema del capital siga imperando y que la población mayoritaria de EEUU, en lugar de alejarse de la participación política, active más, sea mayor sostén de la minoría rica que dirige esa nación. Su popularidad merma como el queso fresco. La lucha por darle asistencia médica para los 60 millones de personas que carecen de ello, es un verdadero reto que no cuenta con un gran apoyo en el Congreso, igual sucede con la política educativa y el empleo.
La necesidad de regular el sistema financiero ha progresado muy poco, tanto que en la reunión de Davos, convocada para discutir las propuestas, terminó sin consenso, dejando libre el camino para una nueva implosión en dicho sistema, más aun cuando se evidencia que los bancos norteamericanos están volviendo a las prácticas que provocaron la crisis económica actual. El discurso de Obama ante la nación y la presentación del proyecto de presupuesto para 2010, demuestra que Obama está consciente de su grave situación.
Obama no la tiene fácil y tampoco es que Obama está en la presidencia de EEUU para acabar con los ricos y darles lo que merecen las mayorías pobres y excluidas; esta allí para frenar el descontento, sólo que para ello hace falta la partición de la torta de manera diferente y los que controlan la vida económica de USA no están dispuestos a ceder.

La fragilidad de Wall Street
El sistema financiero, Wall Street, es una bomba que cada día estalla con mayor facilidad, ampliando su radio de acción y su poder destructor. El sutil andamiaje de dominio que la élite contribuyó a generar y perfeccionar a través de mucho tiempo, dista de ser un mecanismo inexpugnable. El mismo se basa, sobre todo, en la forma en que los negocios se realizan en Wall Street y en el mundo financiero en general. Tal como lo demuestra la presente crisis, Wall Street, está lejos, muy lejos, de proporcionar sueños tranquilizadores para la élite. El esquema de dominio se basa principalmente en poder dominar un extenso abanico de negocios (petróleo, armas, laboratorios, educación, información, banca, etc.) en una vasta gama de países del mundo. Para controlar esos negocios estratégicamente centrales, ha sido necesario, entre otras cosas, idear e implementar mecanismos financieros por medio de los cuales, un reducido grupo de personas puede controlar la política empresarial de una gran cantidad de firmas de esos sectores.
Un muy reducido grupo de personas maneja entonces esos sectores. Pero lo hace administrando el dinero de otras muchísimas -millones y millones- de personas que han invertido sus ahorros en los mercados financieros. Ya este mecanismo entró en contradicción y provocó una gran crisis mundial, de la cual no hemos salido. Para evitar otra crisis, la regulación se hace necesaria, pero la élite no cede.
¿La tiene fácil Obama?

El marxismo
El presidente Chávez acaba de darle una vuelta más al tornillo de lo radical, anunciando que asume el marxismo. Chávez es marxista.
Este anuncio, seguramente, no ha sorprendido a nadie. En diversas oportunidades el presidente Chávez, ha desafiado a todos los que habían enterrado al marxismo, reivindicando a Marx, Lenin, Trotsky, Mao, el Che y Rosa Luxemburgo. Esta reivindicación la hacía abrazando a Simón Bolívar, inscribiéndose en esa dilatada herencia que desde Martí hasta hoy se ha producido en América, tal como lo describe Néstor Kohán en un artículo titulado El marxismo latinoamericano y la crítica al eurocentrismo, donde se refiere a estas manifestaciones como la presencia de un sincretismo latinoamericano, de cuyo texto tato de hacer un breve resumen: «Ante su muerte, José Martí escribió: Ved esta gran sala. Carlos Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Así rendía tributo, sin ser marxista, una de las máximas plumas de América Latina, al fundador del socialismo revolucionario.
«No fue la única vez que el pensamiento insumiso y rebelde se entrecruzó en nuestra América con la llama libertaria inaugurada por Marx.
«Durante los años 20 del pasado siglo, el peruano José Carlos Mariátegui se animó a recuperar el comunismo incaico como antecedente de las luchas socialistas. 30 años después, Fidel Castro identificó a Martí como el autor intelectual de la toma del cuartel Moncada que inicia la Revolución Cubana. Ernesto Che Guevara, estudiando con sus combatientes en Bolivia, leyó a Lenin entremezclado con las historias de Juana Azurduy. En los años 70, los más radicales de la insurgencia argentina —miembros del Partido Revolucionario de Trabajadores (PRT)-Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)— eligieron la bandera del Ejército de los Andes de San Martín para representar su ideología guevarista.
«¿Cómo comprender ese herético sincretismo latinoamericano, donde el alemán Carlos Marx se viste de indígena, de negro, de mulato, de cristiano revolucionario, de campesino sin tierra o de piquetero? ¿Es el marxismo parte central de la cultura de la rebelión latinoamericana, o es una ideología foránea, como dijo la derecha fascista y los genocidas militares en los años terribles donde los genocidas militares dominaron nuestra América?».
Al asumir el marxismo, Chávez desatará nuevos demonios en el campo de la oposición y también en nuestras filas. Ya han comenzado los ataques por el fracaso de la revolución soviética, cuyo líder, Lenin, fue un teórico marxista, y no han faltado los que acuden al pro imperialismo de Marx, por sus ataques a Bolívar y con esa simplicidad tratarán de despachar el asunto. Ante tales reacciones, los chavistas deben responder con el estudio del marxismo, sin pretender aceptarlo como un conjunto de ideas acabadas, se trata de profundizar la discusión y para ello estamos más preparados hoy que para el momento en que se efectuaron las otras experiencias revolucionarias.
Es bueno recordar que el Manifiesto comunista no fue escrito para la eternidad, ni pensando en lo que podrían hacer los obreros y campesinos rusos en 1917, ni para resolver los problemas de los pobres y excluidos en el mundo de hoy. El Manifiesto comunista fue escrito para ayuda a los trabajadores europeos de 1848. El que muchas de sus afirmaciones nos sigan conmoviendo se debe a que en él hay verdades sobre la historia de los hombres, sobre la evolución de la industria y del capitalismo, sobre la lucha entre las clases y sobre cómo intervenir en ella desde abajo que rebasan, todas, lo que era la intención inmediata de sus autores.

Felicitamos al profesor José Sangronis, por su iniciativa de ofertar un diplomado para el estudio del marxismo en la UNERMB. ¡ÉXITOS!

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