EL CAOS LLEGÓ A NOTARÍAS Y REGISTROS. El Servicio Autónomo de Notarías y Registro, mejor conocido como SAREN, una dependencia del Ministerio Popular para Relaciones Interiores y Justicia, recientemente creado por disposición de la Ley de Registro Público y el asesoramiento de Cuba; cuya finalidad es la centralización y el control absoluto de los recursos económicos que generan las oficinas de Registros y Notarías, hace 10 días, aproximadamente, decidió agregar otra carga a la ya pesada existencia de quienes en Venezuela vivimos.
Resulta que los cubanos, y que duchos en la disciplina de acabar con los asuntos «por la izquierda» —así llaman ellos a la corrupción— desconectados, como han estado en los últimos 50 años, de la compleja dinámica que en cualquier sociedad no comunista generan las transacciones de derecho privado —porque hasta para comprar un rancho se requiere de Registros o Notarías— han decidido que el pago de todo concepto a los últimos entes ya no pueda hacerse a través de depósito bancario a favor de las cuentas que el Ministerio relacionado mantiene en los diferentes bancos privados del país, sino a través de las que, a dicho efecto, han decidido abrir en la seudo-banca del Estado, que conforman el Banco Industrial de Venezuela, Banfoandes y Banco del Tesoro.
¿Imaginan ustedes lo que ha pasado desde entonces? Muy sencillo. Si pagar en la banca privada ya representaba para nuestro quehacer diario un inmenso trauma, a pesar de la extensa cantidad de sucursales que cada institución financiera de dicho sector posee en la ciudad, hacerlo ahora en los bancos del Estado es casi imposible.
Hacinados, mal olientes y, la mayoría de las veces, sin línea en los sistemas de red, la permanencia prolongada en los mencionados bancos de la Nación, a la que actualmente nos obliga el perverso método establecido para pagarle a Registros y Notarías, es la manera ineludible de vivir muriendo. Pero, la cosa no termina aquí. Peor aún; resulta que cuando usted, finalmente, llega a una taquilla de Banfoandes y pretende, por ejemplo, aprovechar el desgaste emocional y físico sufrido, para pagar en el mismo acto otros conceptos, como los impuestos que corresponde cancelar al SENIAT por el capital de sociedades mercantiles en proceso de constitución, se encuentra con la sorpresa que el ente tributario nacional —me imagino que en un ejercicio de sensatez— no posee cuenta alguna en dicho banco. Saque usted la conclusión del por qué.
El precedente y la presunción «non santa» que impera en las relaciones de los funcionarios del Estado, nos tiene convencidos que privó «un guiso» cubano-venezolano en la metodología recientemente impuesta, para el pago de aranceles judiciales y demás conceptos a Notarías y Registros. En conclusión, como siempre, la corrupción sigue decidiendo, sólo que esta vez, además de enfermar y perder más tiempo de nuestra vida útil en la cola de un banco —citando un refrán que impuso el pueblo cubano en la época que el dictador Fulgencio Batista le gobernó— el tiburón se baña, pero salpica.
Por último, no está de más recordar que en iguales condiciones: hacinadas, colapsadas y/o paralizadas, se encuentran el resto de las instancias y servicios que a la patria «presta» el Estado, entre otras: hospitales, cárceles, tribunales, fiscalías, universidades, CICPC, DISIP, ONIDEX, MERCAL, PDVAL, IVSS, CADIVI, CANTV, INNTT, CNE… ¡Y pare usted de contar! Apelar a cualesquiera de las instituciones u organismos mencionados, representa una humillación diaria para el ciudadano. A semejante escenario, por incivilizado, bien pudiéramos llamar «el socialismo salvaje».
UNA DEL ENTRETENIMIENTO. La Casa del Artista, aquella que, de tanto bregar y martillar, resultó criatura del genio y figura de Amador Bendayán; a estas alturas del proceso bolivariano, cuando se cumplen casi 10 años de revolución, informa, como si de un hito se tratara, que recientemente ha incorporado 70 artistas al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, gracias a la ayuda de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Que volteen y se miren en el espejo del Zulia, donde el gobierno regional, desde hace 5 años, a través de FUNDAGRAEZ, viene auxiliando, económicamente, a más de 400 artistas que dedicaron sus vidas al cultivo del género musical zuliano por excelencia: la gaita. Y no sólo eso, sino que, además, la mencionada fundación, justifica su existencia en el tiempo, al llevar, durante todo el año, a las parroquias y municipios de nuestro Estado, a través de sus escuelas y liceos, sin importar si son públicos o privados, sendos talleres musicales, bajo la tutela de su personal artístico afiliado que, en muestra de infinito agradecimiento, trabaja con abnegación y esmero en ello. Felicitaciones a Renato Aguirre, presidente de FUNDAGRAEZ, demás directivos y personal general de ésta, por el excelente trabajo que han realizado. ¡Al César lo que es del César y a FUNDAGRAEZ lo que es de ella!