Río 2016

Lo bueno, lo malo y lo inolvidable

Stefany-atleta-bmx
23 de agosto, 2016 - 8:44 am
Agencias

Una isla entera estalló en festejos tras conseguir su primer oro olímpico en una final de tenis

Foto: Agencias

Michael Phelps ganó más medallas que cualquier otro atleta, otra vez. Y luego dijo adiós, nuevamente. Usain Bolt besó en su despedida la línea de meta luego de mejorar su legado olímpico. Simone Biles y Katie Ledecky se entregaron en medio de enormes expectativas. Una isla entera estalló en festejos tras conseguir su primer oro olímpico en una final de tenis, y un multimedallista se embarcó de regreso a casa para evitar problemas legales después de una historia de un supuesto asalto.

Y a continuación, la selección verdeamarela dio al país anfitrión el título que le hacía falta en su prestigiosa vitrina: el oro en el fútbol olímpico masculino. Y horas más tarde, el del voleibol masculino. Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro no fueron perfectos. Pero brindaron momentos para el recuerdo: algunos grandes, algunos terribles y otros francamente feos. He aquí un vistazo:

La mayor vergüenza

Bolt besó la línea de meta después de conseguir su noveno y último oro olímpico —en sus nueve carreras— para un final perfecto. Hizo el último tramo del relevo 4×100 metros de Jamaica, ganando de forma enfática para convertirse en el tercer atleta en la historia en sumar nueve oros en el atletismo. Luego insistió en que este sería el final de su carrera olímpica. «No queda nada que demostrar», señaló Bolt. Él tiene razón. «Soy el más grande», agregó.

La revelación de los Juegos

Nadie contaba con ella al iniciar el torneo de tenis femenino de Río, sin embargo llegó a la final y lo ganó para el asombro de todos; ella es Mónica Puig. La puertorriqueña, de 22 años, venció a dos de las cinco mejores jugadoras del mundo para ganar un título que hizo llorar y celebrar a toda una isla. Arropada en la bandera de su país, Puig derramó lágrimas de alegría después de la consagración y tras colgarse un oro histórico, el primero para Puerto Rico en unas olimpiadas.

Líderes del medallero

Estados Unidos dominó el medallero y su margen de victorias podría ser el más amplio en 68 años. Phelps se adjudicó seis metales más —cinco de ellos de oro— para aumentar su registro personal a 23 preseas doradas, y 28 en total. Ledecky y Biles ganaron cinco medallas cada uno; La tiradora estadounidense Kim Rhode, en tanto, quedó como la atleta en ganar una medalla en seis olimpiadas consecutivas.

El mejor resultado

Bolt besó la línea de meta después de conseguir su noveno y último oro olímpico —en sus nueve carreras— para un final perfecto. Hizo el último tramo del relevo 4×100 metros de Jamaica, ganando de forma enfática para convertirse en el tercer atleta en la historia en sumar nueve oros en el atletismo. Luego insistió en que este sería el final de su carrera olímpica. «No queda nada que demostrar», señaló Bolt. Él tiene razón. «Soy el más grande», agregó.

Una deuda saldada con el fútbol

Finalmente, los muchachos de la verdeamarela lo lograron y con drama: el anhelado oro en el fútbol olímpico, el único trofeo grande ausente en la prestigiosa vitrina de los pentacampeones mundiales. Y fue nada menos que ante Alemania, el rival que traía malos recuerdos por el 7-1 que endosó a Brasil en su propia casa en las semifinales del Mundial del 2014. ¿Y cómo fue? Neymar da a los anfitriones una ventaja de 1-0, pero los alemanes igualan y obligan a un alargue en que se mantuvo la paridad 1-1. Llegó la tanda de penales y con la pizarra desde los doce pasos 4-4, tras el quinto penal alemán atajado, Neymar hizo su conocido amague antes de mandarla a un costado del portero para asegurar el oro esperado. La estrella se desplomó en el campo llorando desconsoladamente. Este oro era el más importante para el país anfitrión e hizo olvidar momentáneamente todos los problemas que generaron antes y después las justas. Fue un final en el fútbol perfecto para unos Juegos Olímpicos imperfectos.

Sin duda alguna estas olimpíadas quedaran marcada en la memoria de centenares de personas y seguidores del deporte mundial, así como de todos los que de una u otra manera formaron parte de esta fiesta, porque eso fue: una gran fiesta llamada Río 2016.

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