La Russa, Cox y Torre al «Salón de la Farsa»

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16 de diciembre, 2013 - 12:19 pm
Redacción Diario Qué Pasa

¿Quién estará entre la multitud en la ceremonia de inducción del Salón de la Fama de sus nuevos integrantes?, Tony La Russa, Bobby Cox y Joe Torre. ¿Quizá Mark McGwire acudirá? Podría ser lo más cerca que llegue a estar en toda su vida. La Russa lo dirigió durante 15 temporadas en Atléticos de Oakland y Cardenales de San Luis, y dice que nunca vio a McGwire consumir esteroides.

¿Quizá Álex Rodríguez acudirá? Él probablemente tampoco entrará. Torre, exmánager de los Yankees de Nueva York, dice que él jamás se dio cuenta del presunto uso de PEDs por parte de Rodríguez en los cuatro años que lo dirigió. «A-Rod» tiene mucho tiempo libre para ir a Cooperstown. Él está apelando una suspensión de 211 partidos por supuesto uso de PEDs. ¿Torre? Ninguna suspensión para él. De hecho, él es actualmente un vicepresidente ejecutivo de Grandes Ligas.

Quizá Cox, exmánager de los Bravos de Atlanta, volteará hacia la muchedumbre para ver a su vieja estrella Gary Sheffield. O probablemente no. Cox dice que nunca vio todos los PEDs que Sheffield consumía cuando lo tenía justo debajo de su nariz en el vestidor de Atlanta. En total, los tres managers que serán inducidos dirigieron al menos a 34 jugadores que han sido señalados como usuarios de PEDs, pero nunca vieron alguna cosa errónea.

Lista

Ustedes podrían construir un ala completa con todos los sospechosos y culpables confesos de hacer trampa con sustancias prohibidas, que los ayudaron a ganar: «A-Rod», Roger Clemens (Torre), Jason Giambi (Torre y La Russa), McGwire, José Canseco (La Russa), Melky Cabrera (Torre y Cox), David Justice (Torre y Cox), Andy Pettite (Torre), Manny Ramírez (Torre con los Dodgers) y Sheffield (Torre y Cox).

Es simplemente un año más en el Salón de la Farsa, donde los códigos de conducta cambian como arena movediza; donde las reglas impuestas para un grupo de hombres son ignorados por los otros; donde los usuarios de PEDs nunca pueden entrar, pero los hombres que le dieron la espalda e ignoraron esa trampa obtienen placas de bronce relucientes.

Apoyo

La Rusa ayudó más que nadie a los tramposos. Él dirigió a McGwire y Canseco —los hermanos Wright de la Era de los Esteroides— durante 21 temporadas de forma combinada. Él ganó millones sobre sus espaldas llenas de acné, ganó su primer título de Serie Mundial ayudado por sus jeringas y construyó su carrera de 33 años como mánager apoyado en sus bíceps tallados artificialmente.

Si ustedes practicaron el deporte aunque sea bajo una sola nube de sospecha, están fuera. ¿Dirigieron debajo de una? ¡Vengan y levanten su placa!  ¿Pueden imaginar esto en cualquier otro deporte? ¿Piensan por un segundo que Johan Bruyneel, el director de todos los equipos tramposos de Lance Armstrong que ganaron el Tour de Francia, no sabía qué pasaba?

El mes entrante, se espera que la prensa no le de los suficientes votos a McGwire y lo deje fuera por octava ocasión, y a Clemens por segunda ocasión. Y tienen la razón. Estos hombres están manchados más allá de toda razón, aunque Clemens todavía jura que es inocente.

Pero que el Comité del Error de Expansión deje que estos tres managers entren —y de forma unánime—, tras ganar cientos de partidos ayudados por la química, es el estandarte perfecto de la doble moral. Si ustedes creen que ellos no sabían, entonces encajarían perfectamente en la tierra de los embaucados llamada Dupers Town.

Fotos: Agencias

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