Difícil tarea la de Xiomara Orozco

Funidez sin señales de vida

FRANCISSSS-
20 de septiembre, 2016 - 9:01 am
Francis Blackman

¿Hubo sorpresa cuando en el medio periodista deportivo de la ciudad se conoció el hace tres meses nombramiento de la exjudoca, Xiomara Orozco para manejar la presidenta de Funidez?

Foto: Agencias

Aclaremos primero que es Funidez y quien es Xiomara Orozco

Funidez es la fundación creada por el Instituto Nacional de Deporte (IND) para el mantenimiento de las obras deportivas del estado, pero para nadie es un secreto que desde su creación jamás ha cumplido a cabalidad los fines para los cuales fue creado. El estado de las instalaciones deportivas así lo registran. Esta situación viene desde la creación misma del organismo en cuestión

Para el gran conglomerado deportivo del estado, Funidez es el auténtico elefante blanco. Si revisamos todas las obras construidas y puestas al cuido de este ente gubernamental regional, llegamos a la triste realidad: no ha sabido cumplir con los fines para los cuales fue creado. Esto no es nuevo pues la situación se viene dando desde hace más de veinticinco años, cuando el entonces IND decidió poner todas las obras en las manos del nuevo organismo. Con la creación de Funidez la burocracia comenzó a diezmar al deporte zuliano.

En el año 82, Xiomara fue electa Atleta del Año, así como el ingeniero agrónomo Robinson Aguirre fue el dirigente deportivo del año y el autor de la noticia junto a Nerio «Camarita» Flores Báez resultaron los galardonados. Para la fecha ya Funidez comenzaba a dar señales de su inoperancia y ella, nos referimos a Xiomara, se presume, debe conocer la realidad que rodea a las instalaciones deportivas del estado, como el estadio Cuatricentenario, el Palacio de Combates en la misma área y el Gimnasio La Victoria. Las tres en parcial abandono y cuyo deterioro no se puede ocultar.

Las tres instalaciones, sobre todo el estadio Cuatricentenario dan pena ajena y no se sabe cuánto respaldo prometieron a Xiomara para que pueda recuperar estas instalaciones.

Un paseo por el estadio pone al desnudo el abandono, total en todo el sentido de la palabra, de la mencionada obra deportiva que se está quedando sin techo, cercado, baños sin pocetas, el terreno de juego totalmente abandonado y una nula vigilancia que ha permitido que la delincuencia haya hecho huir del lugar a quienes se atreven a trotar o entrenar después de las 6:00 de la tarde.

Dijimos que esta situación no es nueva porque quienes antecedieron a Xiomara al frente de Funidez poco o nada hicieron por la recuperación de las mencionadas instalaciones.

El único que reclamaba constantemente es el titular de la asociación de softbol Franklyn García, quien al parecer se cansó de la desidia y ya ni se queja, se siente impotente al ver como el estadio está a punto de caerle encima. En pocas palabras, Franklyn García ya ni se queja, no exhala ni un lamento.

Mientras tanto muy poco o nada se sabe del Palacio de Combate por que la administración del mismo nunca ha sido clara. Se habla de un supuesto comodato y que es semiprivado, pero no hemos logrado indagar la veracidad de esta posibilidad, que indica que los entrenadores que allí trabajan cobran a los atletas que practican los deportes de combates. No podemos dar fe de ello, pero ese es el comentario general y a eso agreguemos que muchos padres al preguntársele al respecto callan.

¿Qué ha hecho Xiomara hasta ahora? Que se sepa dio un respiro a las Pequeñas Ligas al cederles un espacio en el Parque Cotorrera para que funcionen sus oficinas, hasta ahora eso es lo único que hemos conocido de su gestión. Si ha emprendido alguna otra, eso es un secreto bien guardado, porque no ha trascendido a los medios de comunicación.

Y esa ha sido la tragedia que se cierne sobre el deporte zuliano. Nadie protesta, nadie reclama y aun cuando las cosas marchen mal, no hay manera de que atletas, entrenadores dirigentes y hasta aficionados eleven su voz de protesta ante la dura realidad que presentan las instalaciones deportivas de la ciudad y el estado, todo esto enmarcado en un chantaje manejado por una sociedad de cómplices que agrede al deporte zuliano.

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