Frases célebres de Farías

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2 de diciembre, 2013 - 2:14 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: Agencias

El ciclo de César Farías, más allá de los resultados, siempre estuvo marcado por un aire de confrontación. No había terminado el año 2008, el primero de su gestión, y ya el estratega señalaba que los periodistas le ligaban para atrás a la Vinotinto, mientras hacía un llamado a la afición, proclamándose como «el técnico de la selección que los puede invitar a soñar». Asimismo, aseguró: «No tengo un contrato firmado con la Federación Venezolana de Fútbol, mi acuerdo es de palabra», y dejó claro que para él «eso de las filosofías de juego es algo más poético» que práctico. ¿Pelotazo? Esa palabra le parecía peyorativa al oriental y por eso prefirió hablar de un «pase largo efectivo», aunque después cuestionó que su expresión hubiese mutado a un chiste en las redes sociales.

Amor y odio

Y es que con la afición hubo una relación de amor-odio. Así como fue de los más aplaudidos en la recepción luego de la Copa América 2011, enfrentó más de una vez sonoros abucheos y las encuestas que publicaban los medios nunca lo favorecían.

«A mí dos gritos no me van a asustar», le soltó a San Cristóbal en 2009, y siempre rechazó lo que consideró «cuentas alegres» de la gente, pues «hay argumentos para defender este proceso». Esa última idea se repitió a lo largo de los años, diferentes palabras, pero el mismo sentido.

No se frenó para asegurar que «los jugadores del torneo local están para jugar 60 minutos», y les tiró duro a sus críticos del universo del balompié local: «Cuando hablan de estilo o de identidad, yo me pregunto: ¿Cómo pueden medir eso?». Les exigió a Hugo Chávez y a Pablo Pérez, retó a Pedro Carreño y dijo, sin mostrar duda, que si tenía que pelear públicamente con algún gobernador, lo haría. Tampoco los rivales se salvaron, pues tuvo encontronazos con Neymar y Borghi, por solo nombrar dos. Farías fue osado: «Nuestra obligación es clasificar al Mundial».

Retador: «Aquí estoy, aquí sigo, a carita pelada», pero ante todo, polémico y cree que «no era más fácil sin Brasil».

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