José Fernández

El mar al fin lo venció

8 y 9 A 2 - Agencias
27 de septiembre, 2016 - 7:49 am
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La muerte del lanzador cubano José Fernández en un accidente de bote el domingo ha provocado enorme conmoción en el mundo del deporte, en especial del béisbol

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Esta no es la forma en la cual debíamos amanecer un domingo en la mañana, menos aun cuando estamos a punto de terminar la temporada regular de Grandes Ligas.

La muerte del lanzador cubano José Fernández en un accidente de bote el domingo ha provocado enorme conmoción en el mundo del deporte, en especial del béisbol. A juicio de Jorge Morejón (columnista de beisbol de la cadena ESPN), la muerte de José Fernández duele y mucho. En primer lugar, porque se trataba de un joven saludable y feliz, carismático como pocos, sonriente y afable, pero al mismo tiempo un fiero competidor.

Ironías del destino

José Fernández, señalado por muchos como uno de los rostros visibles del futuro del diamante, fallece de forma prematura y repentina, reclamado por las aguas que desafió en cuatro oportunidades, escapando del infortunio de su Cuba natal. Parece mentira que el mismo niño que desertó del régimen antillano en balsas improvisadas haya encontrado la muerte en una sofisticada lancha. Pero así es la vida.

Hoy, nos toca recordar su sonrisa, su fiero comportamiento en la lomita, también su amor por la vida, expresado de todas las formas posibles. En una historia que parece el invento del mejor guionista de Hollywood, Fernández conoció la cárcel en tres ocasiones. Tuvo que arrojarse a las aguas para salvar a su madre. Pero en ningún momento parecía haberse afectado por la experiencia. Sólo quedaba esa sonrisa contagiosa en su rostro.

En búsqueda de la libertad

A pocos les costará entender que el simple hecho de conducir un vehículo último modelo, poder andar libremente y comprar lo que él quería sin mayor obstáculo que sus posibilidades económicas, eran motivo para él de sentirse contento y agradecido, incluso cuando su carrera estuvo en peligro y fue sometido a la operación Tommy John. Sus compañeros de equipo en el Marlins Park, visiblemente abatidos en una rueda de prensa, lo dijeron bien. «José siempre nos decía: ‹ustedes no saben el precio de la libertad, no saben lo que cuesta ser libre. Nacieron libres, para ustedes es fácil».

Y sí, es cierto. Unos enfrentan tiburones, aguas y hostiles oficiales migratorios. Otros aeropuertos y todos deben adaptarse a una nueva vida. Como bien lo supo hacer José Fernández, quien luchó por su libertad y la de los suyos. Tanto así, que una vez llegado a las Mayores, no descansó hasta que su abuela lo viera lanzar en Estados Unidos. La historia de José Fernández trata de promesas, potencial y ahora, será de eternas preguntas sobre el qué habría pasado con él de no haber sido reclamado por aquellas aguas con las cuales luchó en búsqueda de su libertad.

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