¡Gran pugilista!

Betulio González: «Mi bandera está regada a nivel mundial»

Foto Luis Bravo
22 de septiembre, 2017 - 12:37 pm
Joiner Villasmil Pasante UNICA/webquepasa.com.ve

Betulio González ha sido desde sus inicios un campeón que ha sabido dar cada golpe, llevándolo a la gloria en tres oportunidades, posicionándose como uno de los pugilistas más importantes del mundo. Un Campeón Mundial proveniente de tierras criollas que dio muchas alegrías a un pueblo cálido en sus tiempos de triunfo

Foto: Luis Bravo

El exboxeador Betulio González, que en la actualidad vive tranquilo con su familia, tiene mucho que contar aún. Es muy cercano a la gente y se caracteriza por su jocosidad, pasión por el bien y autenticidad. Fuerte. Extrovertido. Humano. Serio. Suelto y mamador de gallo por excelencia como típico maracucho. Tiene más facetas de sí que escenarios y ring de boxeo pisados.

Lo encontramos en una agencia de lotería del Barrio, que por cierto, el Barrio lleva su nombre. Se encuentra ubicado en el municipio San Francisco del estado Zulia y cerca de otro sector popular también hay un gimnasio llamado Betulio González en su honor. Mientras hablaba con la joven de la agencia colocaba el bolígrafo en el mostrador, se venía abajo y lo colocaba de nuevo, al mismo tiempo contaba el dinero y nos daba respuesta. En 3 ocasiones se rodó el bolígrafo hasta que por fin dijo “coño, mijito quedate quieto”, refiriéndose al bolígrafo.

Eran las 8:54 de la mañana del 26 de julio de 2017. Sale de su habitación. Camina con esfuerzo, no tenía puesta camisa y usaba un pantalón negro. Dos de sus familiares estaban con él y salió a atender. Se encontraba descalzo en la comodidad de su hogar. Nos invita a pasar y empieza a acomodar los muebles para comenzar la conversación.  Sin mucho apuro dice —Vamos a sentarnos por aquí para empezar a hablar guevonadas —con un acento muy zuliano—

—Aja mijo, podemos comenzar  —luego de acomodarse en el mueble—

—Perfecto. Recuerde que todo lo que diga puede y será usado en su contra—

—Claro, claro  — Respondió con una risa jocosa, prestando atención para escuchar la primera pregunta—

Se acomodó en el mueble y respiró profundo. En la sala de su casa hacía calor, y es que ese día particularmente el sol brillaba con fuerza y había humedad. En medio del calor y el ambiente de su hogar decorado por trofeos y pinturas de él en sus tiempos de gloria comenzaron las preguntas.

— ¿Usted fuma?

—Bueno, yo te voy a decir la verdad, cuando yo boxeaba no fumaba, pero ahora sí. A veces agarro mi cigarro, mi vaina, pero no es un vicio.

— ¿Y le gustan los juegos de lotería? Lo he visto en varias ocasiones en las agencias del Barrio—

—Bueno, buscando a veces una suerte. Pero no, yo siempre he jugado lotería. Caballos no juego, no me gusta estar metido en las peñas. ¡Claro! Uno va, pero no es continuo. Yo acompaño a los amigos y ellos juegan su vaina pero yo no juego caballos; ese vicio no es mío  — afirmó con mucha convicción ante la interrogante—

Mientras respondía pasaban los familiares y observaban a Betulio con mucho cariño. Al lado de la sala hay un pasillo que lleva al fondo y todos iban hacía allá. Se escuchaban a lo lejos conversando y riendo a carcajadas sobre temas cotidianos.

— ¿Qué tan difícil es llevar una vida como boxeador?

—Bueno, hay boxeadores que no llegan a donde tienen que llegar. Yo llegué a ser tres veces campeón del mundo y a veces es incomodo porque por ejemplo, voy a una fiesta o a una reunión y me persiguen. Fotos, vainas. Hasta para el cementerio voy y allá me toman fotos. Pero bueno, respeten los muertos porque yo estoy vivo, digo yo. Sin embargo, los complazco a todos, además yo no tengo desprecio para nadie. El que me pida una foto, vamos a tomanolas y ya está  — lo dice con mucha humildad en su expresión—

— ¿Cómo fue la presión al ganar su primer título mundial?

—Uno tiene que acostumbrarse, porque ser campeón mundial por primera vez no es fácil, pero tampoco es difícil. Yo seguía igualito como si no hubiese sido campeón. Gracias a Dios, me ha dado esa paciencia, siempre con la misma humildad—

Betulio González explica que el público es muy importante para él. En medio de la presión que es ser campeón mundial, siempre se esforzó por mantener buenas relaciones con los demás ya que sostiene que cuando él peleaba recibió el apoyo de muchos. Venezuela siempre estuvo con él y ahora a él le toca apoyar a quienes lo apoyaron. Lo dice con un tono nostálgico y reflexivo, mientras se limpia el sudor de su frente.

— ¿Usted quiso ser famoso?

—La fama llega. Eso es suerte y también cuidarse. Yo cuando era boxeador ni salía. Del gimnasio a la casa. Le decía a mi esposa: guárdame medio litro de leche que cuando llegue me lo tomo. Eso era siempre —

— ¿Usted es católico?

—Yo soy católico y cristiano a la vez porque a mí me gusta mucho la iglesia cristiana. Yo voy los domingos y los lunes a una iglesia. En la iglesia cristiana consigo más amigos. Ahorita estoy yendo a la iglesia y paso ratos agradables porque ahí no hay malicia. Todos somos iguales—

—Usted dijo en una ocasión que a Manny Pacquiao no le ganaba ni Dios. Que el mismo Dios que lo había creado no le ganaba. Eso no es un pensamiento muy católico—

—No, lo que pasa es que a Manny Pacquiao yo lo respeto como boxeador. Pero yo admiro mucho a  Mayweather también. Cada quien tiene su estilo de pelea, pero a mí me gusta el estilo de pelea de Mayweather. No se desespera, hace lo que tiene que hacer, no se arriesga. Pero Pacquiao es tremendo boxeador también—

Ante la pregunta, cambió de postura, desvió la mirada y se rascó la nariz mientras explicaba lo que pensaba.

— ¿Cuál fue el mejor golpe de su vida?

—El mejor golpe de mi vida es el  Uppercut. Tengo record guinness por ese golpe. Yo hice 87 nocaut en 160 peleas—

Betulio cuenta que de muchacho vio una película llamada Pepe el Toro. En la trama había un encuentro de boxeo y simplemente le llamó la atención.

— ¿Cómo empezó su pasión?

—Verga, cuando muchacho uno a veces tiene inquietud de las cosas. Yo vivía en el Barrio El Milagro y había un gimnasio. Es más yo peleaba y cuando lo hacía yo me saltaba la cerca. Todo el mundo hablaba mío. Entonces yo me saltaba, peleaba y sabían que peleaba porque ponía en la mesa dos matas, me regalaban premios. Y mi madre me preguntaba: “¿Volviste a pelear? Pero bueno…”. Ja ja ja ja (risas), yo le decía que gracias a Dios había ganado y después ella con el tiempo me apoyó.

— ¿Considera sus victorias como cosa de suerte?

—Bueno, suerte no. Yo me acuerdo que el único boxeador que se cuidaba tanto era yo. En ese entonces venía corriendo desde La Limpia, la curva hasta El Bajo de San Francisco. Corría más de 60 kilómetros diarios todos los días. Me paraba a las 4, 5 de la mañana — Contó Betulio con un aire de orgullo. Contó cómo era su diarismo con un rostro lleno de pasión e ilusiones que aún siguen latentes—

Betulio González el grande puede relatar su vida con un toque de sencillez y sin una pizca de titubeos. La pasión brota con espontaneidad de sus palabras, mientras relata con su cuerpo los hechos que lo llevaron a ser una leyenda viviente del boxeo en Venezuela y el Mundo.

— ¿A quiénes se les ha olvidado el boxeo en Venezuela?

—Lo que pasa es que aquí hay muchos boxeadores que son buenos. Nacieron para ser buenos, pero no se cuidan. Es como el estudiante, si no hace las tareas de una materia, olvídate, está raspao. Así mismo pasa en el deporte, sea beisbol, sea boxeo, sea lo que sea hay que cuidarse y respetar a los demás también—

— ¿Qué significó para usted la disciplina?

—Yo creo que eso es lo más importante que debe tener un atleta. Yo por ejemplo me vine a tomar una cerveza a los cuarenta años. Amh pero después que yo dejé el boxeo me dije, pero bueno ahora es mi vida, ya no me estoy cayendo a golpes. Ahora yo soy el Betulio, el normal, el que tiene que seguir la vida—

— ¿Quién fue Betulio? Y ¿Ahora quién es?

—Yo creo que tengo en el cielo un espacio especial. Te explico, porque cuando yo boxeaba yo ayudaba a mucha gente. Aquí yo compraba comida y se la daba a todo el mundo y todavía, quien me pida comida se la doy. Yo ayudé a mucha gente, no solamente en la comida, también en la casa, en cuestiones de salud. Pagaba en la farmacia justamente lo que la gente necesitaba—

Al no responder completamente insistimos con la pregunta y ¿Ahora quién es Betulio?

—Igual, sigo siendo el mismo Betulio. Con la diferencia que ya no boxeo. Pero siempre con la misma calidad, la misma honestidad, el mismo respeto hacia la gente—

— ¿Y cómo define el éxito?

—En eso. En cuidarse y respetar porque si no hay respeto no hay éxito. Si no hay confianza no hay éxito. Si no hay condiciones mucho menos hay éxito. Sea cantante, boxeador, lo que sea; siempre debe estar metido en la línea de la responsabilidad.

— ¿Es cierto que tuvo problemas de conducta en el deporte?

—Yo nunca he tenido problemas con nadie en el deporte. Quien lo diga lo soñó. Yo nunca me he metido en cosas malas, al contrario, aconsejo a la nueva generación para que tengan un buen futuro y sobresalgan. Yo no tenido problemas con nadie mijo, tengo viviendo casi 50 años por aquí, más bien la gente me busca. Haceme una diligencia, acompañame pa allá, me dice la gente. Ayer hice una diligencia temprano. La gente de los alrededores no tienen luz desde hace 3 días porque se les reventó el transformador y se las van a arreglar, yo creo que hoy se lo ponen. Hablé directamente con el Director General de esa vaina—

— ¿Y cómo se cataloga Betulio González? ¿Cómo el mejor de sus tiempos?

—Sí, el mejor de mis tiempos pero hubo buenos boxeadores. Tampoco hay que quitarle a ellos su mérito. Yo creo que unos de los atletas más sanos y responsables en el boxeo fui yo—

— ¿Qué piensa sobre los atletas que consumen esteroides para mejorar su rendimiento? ¿Usted lo llegó a hacer alguna vez?

—Yo la única droga que fumaba era 60 kilómetros diarios. Todos los días iba al gimnasio. Iba a boxear y luego al gimnasio de pesas y de ahí me devolvía a mi casa, y ahora mucho menos, lo que me puedo beber es una viagra pero no me gusta, ja ja ja (risas).

Betulio, en sus tiempos de juventud, sintió que mientras más se esforzaba crecía como deportista. Se esmeraba diariamente con el objetivo de alcanzar un nuevo escalón que lo llevara a un nivel mayor en su carrera boxística.

Familia

Para Betulio González su familia es muy importante. Explica que en la familia está la unión y la fuerza. Para él el apoyo familiar fue trascendental en su crecimiento como persona. El apoyo fue lo que le dio el impulso para lograr el éxito como boxeador.

— ¿Y cómo está la familia?

—Bueno, mi esposa murió hace ya cinco años. Estoy aquí en esta casa con mis hijos. En mi familia todo ha sido normal y con ellos estoy bien. En la familia está la unión, la fuerza y el respeto. Si no hay respeto no hay familia. Con todos yo me la llevo bien, con mis primos y otros familiares. Yo no soy el antipático, el arrogante. Para mí todas las personas son iguales —

—Mientras usted pelea en un ring, en sus tiempos libres iba a las playas de El Bajo en San Francisco a pescar con su esposa, de esos momentos con ella ¿Qué le gustaría volver a vivir?

—Sí, yo me iba a veces y bueno, volver a vivir un momento de esos es otra vida y hay que empezarla de nuevo, pero gracias a Dios yo hice mi vida, la hice bien, sana y responsablemente con mi familia. Pero empezar de nuevo es bravo porque no sabemos lo que viene. Hay un dicho que dice que lo que está quieto déjenlo quieto, así que no—

— ¿Ahora a qué se dedica? ¿A cuidar el jardín?

—Bueno, ahora estoy aquí en la casa, sin embargo yo trabajé con PDVSA y en la Gobernación del Zulia no hace mucho. Ya gracias a Dios estoy jubilado, el único problema ahora es un año más, un año más y un año más. Se está acumulando ya la edad, tengo 67—

— ¿Si pudiera viajar en el tiempo qué cambiaría?

—Nada, igual. Igualito, el primer tiempo fue bueno, el otro no sé cómo será. A veces hay sorpresas, pero me la llevé muy bien con toda mi familia. Pero ni eso ni otro tiempo puedo pedir, y con esta situación en la que está el país menos porque es peor—

— ¿Y cómo está su salud?

—Bueno, vos sabéis que a mí me han dado dos infartos, tengo siete cateterismos, tengo seis válvulas. Yo voy al médico regularmente, es más le dije a la hija mía para ir porque a veces me da mi dolorcito y hay que prevenir—

— ¿Hay fantasmas en Betulio González?

—Bueno, el único fantasma soy yo. Lo veo de cada rato; un fantasma pequeño. No creo en fantamismos. Sigo siendo el mismo—

— ¿Qué aspira, qué espera de la vida en estos años dorados?

—Yo lo que quiero es paz y tranquilidad. Llegar a la edad que Dios me tenga escrito. Vivamos el tiempo que nos queda mejor todavía. La vida es bonita, no entiendo por qué la gente anda llena de tantos afanes—

Betulio González profesa que no tiene fantasmas que lo persigan de su pasado. Confiesa que no le tiene miedo a nada ni a nadie. Como boxeador peleó 160 peleas, no lo hubiese hecho si hubiese tenido miedo; sin embargo, sí hay temores en su corazón.

— ¿A qué le tiene temor?

—En el boxeo yo no le tenía temor a nadie y ahí hay que tener temor, pero no le tenía miedo ni temor a nadie. Pero aparte el temor es bueno porque te aparta de las cosas mal hechas y te evitáis los problemas. No salgo a lugares donde me vayan a maltratar. Imagínate, si salgo bonito y llego feo—

Betulio González, comenta que no le tiene miedo a la muerte. Su vida ha transcurrido con normalidad y espera vivir el tiempo que le queda en la tierra junto a su familia. Feliz. Sin tapujos ni sustos. En medio del día agitado, preparándose para salir terminamos la conversación pero antes de salir de la casa, mostró un par de golpes para enseñarnos, dijo que en la mayoría de los casos los demás perdían porque no se tapaban la cara y él sí. Betulio, un  grande de la historia del deporte en Venezuela que quedará plasmado como uno de los pugilistas más asombrosos del mundo.

 

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