La batuta de un genio

qpplaceholder
31 de enero, 2016 - 1:32 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Llevar e indicar el ritmo golpeando el piso, palmoteando y utilizando trucos personales solo ocasionaba, aparte de la deslucida estética, el cansancio extremo del director de orquesta en su misión de mantener la orientación de los instrumentistas, hasta que finalmente se comprendió que era más funcional y artístico tener una batuta en la mano para mostrar con la más sobrìa autoridad el rumbo pentagramado.

Empleada por primera vez por el compositor y director de orquesta alemán Carl María Von Weber en concierto efectuado en 1817 en la ciudad de Dresde (capital del Estado Federado de Sajonia, Alemania) la batuta es una «simple» varita de madera, fibra de vidrio o grafito, que es sostenida por el líder orquestal con la mano derecha apoyada entre la palma y los dedos cerrándose el pulgar sobre ella. Se moviliza con el brazo extendido a la altura de la cara significando finalmente una extensión de la mano.

Pero para llevar la batuta es necesario recorrer todo un camino de estudios y preparación musical (solfeo, armonía, historia de la música, instrumentación, etc.) formación imprescindible, que unida al talento o habilidad natural del músico indudablemente lo llevará a competir por el glorioso título de director orquestal.

Tal es el caso en nuestro estado Zulia del maestro Rubén Darío Cova, coordinador regional del sistema de orquestas y director de la Sinfónica de la Juventud Zuliana Rafael Urdaneta, quien ha sido uno de los principales nervios motores (digno heredero de la misión impulsada por el Maestro José Antonio Abreu) para lograr una exquisita secuencia de constantes conciertos abarcando los repertorios más exigentes del mundo orquestal popular y sinfónico.

A propósito del recién celebrado Día de la Zulianidad, presenciamos un acto aparte de hermoso, realmente heroico pues se escenífico el «Arte Total» a través de la música el canto y la declamación proporcionada por decenas de jóvenes artistas que deslumbraron con su formidable talento al público que tuvo el privilegio de disfrutar de un verdadero manantial de amor sonoro en el antiguo mercado principal marabino.

Es de resaltar la participación de Alberto González, pues el talentoso y joven director zuliano (24 años de edad) movía sus manos como las alas de una gaviota que surcaban el cielo del pentagrama nacional, logrando una emanación de mil arcoíris que destellaban sus colores sonoros plenos de armoniosas melodías nacientes del talento de más de 600 niños y jóvenes ejemplarizando la esencia natural del futuro grande y hermoso anhelado con estas estrellas que se multiplican en el inmenso cielo de la esperanza patria.

El éxtasis y las exclamaciones de asombro no se hicieron esperar cuando estos cientos de jóvenes artistas ejecutaron completo el Himno del Estado Zulia y emblemáticas obras como Brisas del Zulia, Lluvia y el Alma Llanera.

Hasta el próximo domingo con el favor de Dios.

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