Frida Kahlo… 107 años del color del dolor

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6 de julio, 2014 - 12:22 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Su vida estuvo llena de luchas y de sufrimiento, pero también de colores tan intensos que la convirtieron en una de las artistas plásticas latinoamericanas más destacadas del mundo. Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació un 6 de julio de 1907 en Coyoacán, en plena capital mexicana.

Hija Matilde Calderón —nacida en Oaxaca—, y del fotógrafo alemán de origen judío-húngaro, Wilhem Kahlo, Frida siempre estuvo rodeada el sufrimiento físico, expresado como fieles retratos de su realidad, a través de la pintura.

Tras una difícil relación con su madre, y la mayor admiración y cercanía con su padre, Frida Kahlo superó con creces las secuelas de la poliomielitis sufrida a los 6 años, para pasar por una prueba mucho más difícil años después, luego que un tranvía impactara contra el autobús donde viajaba una joven Frida en 1925, y que la dejara con una fractura triple en la columna y otra —triple también— en el hueso púbico, además de dos costillas y la clavícula rotas.

Su pierna derecha, mucho más delgada que la izquierda debido a la poliomielitis, se fracturó en once lugares, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos la atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por la vagina, dicen algunas biografías.

«Pies para qué los quiero…»

Nueve meses en cama durante la convalecencia por la poliomielitis en su niñez, luego varios meses más por su accidente a los 18 años, las respectivas inmovilizaciones y rehabilitaciones, y las 32 cirugías a las que se sometió por ambas causas a lo largo de su vida, hicieron que la muy joven Frida se refugiara en la pintura como un escape para sus pensamientos y para su sufrimiento.

Sin embargo, con un espíritu fuerte y tenaz, Kahlo logra superar las dificultades y sigue adelante. En una convulsionada época de revolución política, Frida se relaciona con diferentes personajes que siembran en ella la semilla de la crítica y la lucha. Artistas, luchadores e intelectuales formarán parte de su círculo social.

Siempre pintando, siempre plasmando lo que siente y piensa en cada lienzo, hacia finales de los años 20, y gracias a su amistad con los militantes comunistas Julio Antonio Mella y la fotógrafa Tina Modotti, Frida Kahlo conoció al que sería su alegría más grande, su amor y su mayor desdicha y su más grande admirador: Diego Rivera.

«… sin lo absurdo y lo fugaz»

Frida y Diego se casaron en 1929. Fue una relación llena de amor, creatividad, infidelidades que incluyeron a Cristina, hermana menor de la pintora, dos embarazos fallidos, odio, un divorcio y un segundo matrimonio. Diego fue el mayor admirador de Frida y Frida fue la mayor crítica de Diego; así se amaron y así se complementaron siempre.

De ellos se dijo que era la unión entre «un elefante y una paloma»; Rivera era corpulento y obeso, y Kahlo era menuda y delgada.

Las constantes infidelidades y las duras pruebas de vida que pasó Frida deterioraron su estabilidad emocional, todo eso —aunado a su imposibilidad de ser madre— hizo de ella la artista trágica y dura en la que se convirtió a lo largo de su vida.

Aún así, Frida no dejó de amar. Bisexual sin complejos, se relacionó con mujeres y hombres por igual, cosa que Rivera llevaba celosamente mal. El más conocido de los amantes de Frida fue el revolucionario ucraniano León Trotski, quien vivió exiliado en la casa de los Kahlo por petición del propio Rivera.

Tanto la obra de Frida Kahlo, como su particular personalidad y estilo, la catapultaron como artista excepcional entre las grandes capitales del arte; siempre fue defensora del arte popular mexicano. París la recibió de puertas abiertas, Nueva York la compartió con Rivera, pero México siempre fue su ancla, y su Casa Azul, siempre fue su hogar. Frida fue pintora, Frida fue poeta, Frida fue… Frida.

«… la vida es así, lo demás es pan pintado»

En 1950 volvió a la convalecencia médica, debido a las graves secuelas de sus padecimientos. Un año permaneció en cama. Ese año le amputaron la pierna debido a una gangrena, lo que la hundió en un estado depresivo con dos intentos de suicidio. Pese a todo, el ánimo y la fortaleza siempre la acompañaron y la presencia de Diego Rivera fue fundamental.

Frida murió el 13 de julio de 1954. Su cuerpo fue velado en el Palacio de Bellas Artes de México y sus cenizas reposan en la Casa Azul de Coyoacán, donde nació, junto a su último cuadro: un óleo que muestra varios trozos de patillas (sandías) en los que se lee «Viva la vida».

Fotos: Agencias

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