Carlos Cruz-Diez: 91 años «coloreando» el mundo

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17 de agosto, 2014 - 11:55 am
Redacción Diario Qué Pasa

Su trayectoria le ha conferido innumerables premios y reconocimientos, incluyendo la designación de Oficial de la Legión de Honor, otorgado por el gobierno francés, su segunda patria, entre otros.

Hablar de color y de arte parecieran ser redundante, pero no es así. Y precisamente hablar de color y de arte en Venezuela, en la contemporaneidad artística, no puede ir ajeno al nombre de Carlos Cruz-Diez.

Y es que desde hace más de medio siglo, Cruz-Diez ha sido sinónimo de color, de líneas, de curvas, de internacionalización, de arte…

Carlos Cruz-Diez nació hace exactamente 91 años en Caracas y fue allí precisamente donde se formó como profesor graduado en Artes Aplicadas (1940), para trabajar luego como diseñador gráfico para la industria petrolera, ilustrador para un conocido periódico de circulación nacional y también como director creativo en publicidad.

En 1960, el artista se muda a París, donde fijó su residencia definitiva y desde donde ha logrado llegar a varios rincones del mundo. Desde París, no ha dejado de involucrarse con la causa artística venezolana, presidiendo la Fundación del Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez, y como miembro de la Orden Andrés Bello.

La óptica del color

En plena mitad del siglo XX , en medio de los movimientos artísticos modernos como el cinetismo, el pop art y el op art, Cruz-Diez comenzó su aporte al arte con una nueva forma de conocimiento sobre el color, ampliando el universo perceptivo del espectador.

Cruz Diez es op art, es arte óptico, es color. Pero Cruz-Diez también es Venezuela en el mundo gracias a su propuesta de concebir el color como una realidad autónoma que se desarrolla en tiempo y espacio real, sin ayuda de la forma o necesidad del soporte.

Sus investigaciones giran en torno a ocho grandes propuestas: Couleur Additive, Physichromie, Induction Chromatique, Chromointerference, Transchromie, Chromosaturation, Chromoscope y Couleur dans l’espace. Todas concebidas a lo largo de estos últimos 70 años, desafiando al tiempo y a la modernidad, manteniéndose siempre vigente.

Noventa y un años de vida no se dicen fácil, pero se llenan con el enorme aporte de Cruz-Diez a la plástica mundial.  Sus constantes visitas al terruño son apreciadas por el movimiento artístico nacional y sus conocimientos son absorbidos por estudiantes y catedráticos del arte nacional.

Sus obras forman parte de muestras permanentes en museos, parques y montajes arquitectónicos de buena parte del mundo. Hasta en el diseño de modas está la huella Cruz-Diez.

En la biografía publicada en la página web de la Fundación Carlos Cruz-Diez (manejada enteramente por su familia), se describe a sí mismo como un artista que practica la disciplina del investigador: «En mis obras nada está hecho al azar, todo está previsto, programado y codificado (…) Yo no me inspiro: reflexiono», dice.

Cruz-Diez en Blanco y Negro

“No me arrepiento, me lamento. El no haber podido desarrollar mi vida de artista en mi país, rodeado de mi gente”.

Al pensar esta página, resultaba ilógico hacer una publicación en blanco y negro cuando el color es la esencia del trabajo de Cruz-Diez. Pero precisamente en blanco y negro se desarrolló una faceta del artista que muy pocos conocen: la fotografía.

Una sobria y grisácea fotografía ilustra el libro Cruz-Diez en Blanco y Negro, el cual recoge más de 40 años de vivencias del artista a través del lente de una cámara fotográfica. El caraqueño siempre llevaba consigo un artilugio que le permitiera capturar texturas, personas y experiencias.

Cruz-Diez siempre lleva consigo una cámara fotográfica. A lo largo de medio siglo, el artista venezolano acumuló un sinnúmero de imágenes en blanco y negro

Lo utilitario del arte

En los últimos 50 años, las obras de Cruz-Diez se pueden encontrar fuera de los museos del mundo: parques, avenidas, teatros, incluso vestidos y joyas. Pero lo utilitario ha cobrado fuerza en su trabajo cada día más.

Es así como en Ciudad de Panamá, Liverpool (Inglaterra), Ciudad de México y otras tantas ciudades del mundo, pueden encontrarse intervenciones artísticas en butacas como las de la sala principal de la sede del Sistema Nacional de Orquestas (Caracas) o en plena calle en pasarelas, cruces y paseos peatonales, solo por mencionar algunas.

En la sede del Sistema Nacional de Orquestas (izquierda) y en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en Mérida (extrema derecha) así como en las calles de Liverpool (centro), está el sello Cruz-Diez


“Si fuéramos normales, no seríamos artistas. Nadie arriesga su vida en una profesión incierta y sin esperanza. Los que logramos audiencia, somos unos cuantos privilegiados”

Fotos: Agencias

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