Francis Juzga

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30 de octubre, 2015 - 1:19 pm
Redacción Diario Qué Pasa

*** Hace un año, cinco meses y siete días exactos, mi salud se resintió, clamé a Dios y este respondió «porque Dios es mi amparo y fortaleza, mi pronto auxilio en las tribulaciones». Cuando clamo a Él, acude en mi ayuda.

Pasado ese tiempo la salud se resintió. Me avisaba que debía cambiar hábitos alimentarios, o Dios, por desobedecer, se apartaría de mí y mi vida se me apagaría.

Todo pareció una copia de carbón. un año atrás, día viernes y a la misma hora, mi salud se resintió. Gracias a Dios todas las mujeres de la redacción que laboran en QUÉ PASA acudieron en mi auxilio, destacando a Karina González y doña Ida de Vega, mi hermana desde hace 47 años cuando nos conocimos en Crítica. Esta vez correspondió a Tomás Medina, al frente de un volante, conducirme a mi casa ante mi negativa de ir a un centro asistencial, pero me rendí el sábado, cuando entendí que no era juego lo que estaba sucediendo, entonces llamé al equipo y me llevaron al mismo lugar donde me rescataron la vez pasada y al mismo personaje, el médico cirujano Enrique Ferrer Peley, quien por segunda vez me rescató de la nada.

En aquella oportunidad dije que Dios me había dado una segunda oportunidad y que la aprovecharía al máximo, ahora creo que lo sucedido fue una manera de decirme que estaba cumpliendo conmigo y que la oportunidad la ampliaba, nada más feliz que sentirme rodeado al escuchar las voces de ocho miembros del equipo, cada quien hizo  su trabajo, los dos que faltaron fue por asunto de fuerza mayor, doña Bea cumplió con el papel que le correspondió representar, mis hermanos Herbert y Nelly Irma, vía telefónica me inyectaron ánimos, a todos muchas gracias, doy gracias a Dios por su don inefable, habrá que dejar desechar algunas prácticas, muy pocas por cierto, de nuevo que gracias a Dios la vida continúa. a todas las personas que de una u otra forma estuvieron pendientes de mi salud, gracias, bastantes gracias.

*** Gaitiémos: el cierre de inscripciones del concurso gaitero de la fundación se amplió por cuanto se me informó que los mejores grupos no se habían inscrito y que de los de arriba, apenas dos, Rincón Morales y Estrellas del Zulia cumplieron con concursar. ¿Qué puede pasar?, simplemente que el pueblo le dé la espalada al concurso, quiera Dios que esa triste situación no se dé ¿de quién sería la culpa?,  de hacer las cosas a raja tabla, el tempranero veredicto final del premio atenta contra la temporada, pues la escasa alegría se apagará apenas comenzando el mes de noviembre en pocas palabras, cosas de locos. el que no se haya pagado a los niños destacados del año pasado, también pasó factura.

Antes, es cierto, el concurso no llevaba nombre, pero nadie entiende como un evento de esa magnitud se quede sin homenajeado, luego de que ellos mismo habían impuesto la talentosa idea, en pocas palabras, no creyeron en su propuesta la que debieron mantener. hay cultores de la gaita que se lo merecen y les voy a nombrar dos: «Roquito» Atencio, de El Moján y «Bambaíto» Guzmán, de Cabimas. no todo puede ser Maracaibo.

*** Sin payola ni nada que se le parezca a un hit parade, nada de eso, simplemente son las que me gustan:

1) Conjunto San Francisco – Abuela y la Pandereta – Mariángel Colmenares – Robert Enrique Urdaneta y Nerio Martínez.

2) Estrellas del 2000 – Yo También te Extraño – Helvis Rangel y Ricardo Cepeda-José «Cheo» Fernández.

3) Gaiteros de Bobures – Remembranzas Muy Sagradas – Helímenas Villalobos – Osber Manzanillo.

4) Gaiteros de Mama – El Gran Amor de mi Abuelo – Hermílo Suárez – Jack Pérez y José Marrero.

5) Gaiteros de Molero – El Único Heredero – Wilfredo Delgado – Freddy Bermúdez.

6) Garra Gaitera – La Compueblana – Lula López – Miguel Ordóñez.

7) Grupo Kla – C De Álex Araujo – El Zaperoco – Argenis Carruyo – Denys Araujo

8) La Cuadra Gaitera – Regreso La Piragua – Rafael «Pollo» Brito – Miguel Ordóñez.

9) Maracaibo Señorial – China Querida – Millet Valera – Ramón Rincón.

10) Rebelión Gaitera – El Luchador – Jerry Sánchez y Jorge Querales – Alí Fuenmayor y Jorge Querales.

11) Rincón Morales – Venezuela Mía – Laidita Martínez – William Atencio:

12) Saladillo De Rq – La Ciudad Que No Vuelve – José Morales y Germán Ávila – Elías Hernández.

*** Cumpleañera de la semana: Francia Carolina, décima del equipo, quien funge como primer bate del conjunto, porque no hay decisión en la familia en la que ella no participe y eso me da una seguridad de las grandes, lo suyo es estudiar y eso no es más que otro factor de bienestar familiar, pues es inmensa la cantidad de profesionales universitarios que hay de uno y otro bando. piensa hacer su doctorado en teoría de la información y allí me quito el sombrero, mis felicitaciones a la negrona, con más virtudes que defectos, quien ama a su profesión más que nada. yo la entiendo, lo acepto y se por qué se los digo.

*** Lamenté profundamente no poder acompañar a mi hermano Orlando Bohórquez en el mal momento que junto a su señora esposa adarajard  atravesaron, tras la desaparición física de su padre político don Sergio Núñez, quien entregó su alma al señor el pasado martes, nuestras condolencias a la familia en general, a quien tengo en alta estima, paz a su alma.

*** Hay profesión de profesiones. una de ellas es la Enfermería, quien la ejerza, no dije estudie, es porque debe tener un caudal de buenos sentimientos que repartir y a granel, pues se trata de aliviarle el dolor al enfermo y estos se multiplica cuando se trata de niños y ancianos, una enfermera  no puede ser un apersona, insensible, de malos sentimientos, déspota, grosera, y de escasa educación doméstica, porque supongo que escogió la profesión por la vocación de servicio que siente, pero, siempre hay un pero, vi de cerca como muchas (os) no parecen entender que su profesión es un don de Dios, sagrada, porque actúan en forma despótica contra el paciente, como si este fuera culpable del bajo salario que percibe y le hace  irresponsables. ojalá quienes trabajen como tales, reflexionaran sobre esta juicio que aquí hago.

*** Los lectores sabrán entender, hoy solo quisiera escribir cosas emotivas, unas reflexiones que nos motiven a todos, pienso que la que les ofrezco hoy será aceptada:

Cuando me vuelvo invisible:

Yo no sé en qué fecha estamos, en casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos están vueltos una maraña, me acuerdo de aquellos calendarios grandes, unos primores, ilustrados con imágenes de los santos que se colgaban al lado del tocador. ya no hay nada de eso, todas las cosas sencillas han ido despareciendo, y yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta, primero me cambiaron de alcoba pues la familia creció, después me pasaron a otra más pequeña acompañada de mis bisnietas, ahora tengo el desván, el que está en el patio, prometieron cambiar el vidrio roto de la ventana, pero se les ha olvidado y todas las noches por allí se cuela un atrevido frío que aumenta mis dolores reumáticos.

Desde hace mucho tiempo tenía intenciones de escribir, pero me pasaba semanas buscando un lápiz, y cundo al fin lo encontraba ya me había olvidado donde lo había puesto, a mis años las cosas se pierden fácilmente, claro, no es una enfermedad de ellos, de las cosas, porque estoy seguro de tenerlas, pero siempre se desparecen, la otra tarde tomé en cuenta que mi voz también ha desaparecido, cuando les hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos, atenta a lo que dicen: A veces intervengo en la conversación segura de lo que voy a decirles no se les a ocurrido a ninguno de ellos y que le va a servir de muchos consejos, pero no me oyen, no me miran, no me responden.

Entonces llena de tristeza me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar mi taza de café, lo hago así de pronto para que comprendan, que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido y vengan a buscarme y me pidan perdón, pero nadie viene. El otro día les dije que cuando me muera entonces si me iban a extrañar. mi nieto más pequeño dijo ¿Estas viva abuela? les cayó tan en gracia que no paraban de reír, tres días estuve llorando en mi cuarto hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar plantas, ni los buenos días me dio. fue entonces cuando me convencí de que soy invisible, me paro en medio de la sala para aunque sea  estorbo, me miren pero mi hija sigue barriendo sin tocarme, los niños corren a mi alrededor de uno a otro lado sin tropezar conmigo.

Cuando mi yerno se enfermó, pensé tener la oportunidad de serle útil, le llevé un té especial que yo mismo había preparado y me senté en espera a ver si se lo tomaba, solo que estaba viendo televisión y no se daba cuenta de mi presencia. el té poco a poco se fue enfriando y mi  corazón con él, un día se alborotaron, los niños vinieron a decir que iríamos todos a un día de campo, me puse muy contenta, hacía tanto que no salía y menos al campo, el sábado fui la primera en levantarme, comencé a arreglar las cosas con calma, los viejos nos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tome tiempo para realizarlos, al rato entraban y salían de la casa echando las bolsas y juguetes en el carro.

Yo estaba lista y muy alegre, me paré en el zaguán a esperarlos, cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en bullicio, comprendí que yo no estaba invitada, tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque, sentí como mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno se aguanta las ganas de llorar. yo los entiendo, ellos al hacer sus cosas importantes ríen,  sueñan, lloran, abrazan, se besan y yo ya no sé a qué saben los besos, antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que daba hacerlo en mis brazos, como si fueran míos, sentir su piel tiernita y su respiración dulzona muy cerca de mí, la vida nueva se me metía como un soplo y hasta me daba por cantar canciones de cuna que creí recordar.

Pero un día mi hija Laura, que acababa de tener un bebé, dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestiones de salud, desde entonces ya no me acerqué más a ellos, no fuera que padecieran por mis imprudencias, tengo tanto miedo de contagiarlos, yo los entiendo a todos y los perdono, porque ¿qué culpan tienen los pobres de que yo me haya vuelto invisible?, les conté esto para que muchos de alguna manera aprendan a valorar a nuestros viejitos, ellos son la dulzura de Dios en persona, a través de ellos recibimos su bendición, va para los abuelos y bisabuelos.

Francia Carolina es la cumpleañera de la semana

¡Quedó escrito. Epa, ya está, nos vamos!

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