Francis Juzga

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19 de diciembre, 2014 - 1:47 pm
Redacción Diario Qué Pasa

*** Hay ocasiones en las cuales la vida me luce injusta. En vez de encasquetarme a la tal «chiqui», que me desbarató carne y huesos, no me enviaron a la «Chiqui» Delgado, la de carne y hueso. Las cosas no deben ser así tan patéticas ¿verdad?

*** Tiempo hacía que no aparecía el Júnior con algo en esta columna. La reflexión que recibo no tiene desperdicio y es para todos, según resalta: «Hay siempre muchas cosas para hacer, y ‹no nos sobra tiempo›, pero reflexionar un poco nos ayuda a reordenar nuestro camino para buscar paz y tranquilidad y con frecuencia como vivir mejor». Aquí les dejo un mensaje para que lo rumiemos en estas fechas especiales. A todos (as) un abrazo. De millonarios Jackson Brown es un padre preocupado por la felicidad de su hijo y por ello le escribió estos «consejos» cuando éste se fue a estudiar a la universidad, lejos de su casa. Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros. Los mensajes tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Brown para editar un libro con ellos, Life′s Little Instruction Book, una publicación que rápidamente se convirtió en un best seller traducido a varios idiomas.

Hijo: • Cásate con la persona correcta. De esta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria. • Observa el amanecer por lo menos una vez al año. • Estrecha la mano con firmeza y mira a la gente de frente a los ojos. • Disfruta de la música y ten un buen aparato para escucharla. • Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa. • Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra. • Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa. •Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución. • Maneja coches que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa. • Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. • No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe. • Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche. Dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza. Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.

• Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.  • Haz lo que creas que sea correcto, sin importar lo que otros piensen. • Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo. • Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. • Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades. • Recuerda el viejo proverbio: sin deudas, no hay peligros ni problemas. • No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios. • Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir. • Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno. • Confía en la gente, pero cierra tu coche con llave. • Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también «el gran riesgo».

• No confundas confort con felicidad. • Nunca confundas riqueza con éxito. • No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos. • No esperes que otro sepa lo que quieres sino lo dices. • Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios. • Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos. • Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes. • No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta. • No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene. • Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de el. • Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal. • Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca). • Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos. • Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos. • Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento. • Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres. • Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles. • La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo. Pero ante todo pon a Dios delante. Da siempre, no solo dinero y no esperes nada a cambio!

*** Un amigo de Cabimas me llama y su contacto me alegra por lo mucho que le estimo. Se trata de José Meleán, periodista primero y abogado de la república después. En una oportunidad en que me visitó en la Columna se lo canté clarito. Debes buscar otro título universitario por cuanto la profesión que escogimos se está poniendo cada vez más difícil, llegará el momento en que ya no cabremos en esta ciudad. Siguió el consejo y se fue a la Facultad de Humanidades. Ninguno de los dos se arrepiente por dar o recibir un consejo que hasta ahora pienso que le ha dado mayores satisfacciones aun cuando ese gusanito que llaman periodista cuando se mete en la sangre es muy difícil de sacárselo de ese torrente. Gracias amigo y recuerda los ponquesitos y demás hierbas  que me traigas de aquellos lares en cada oportunidad en que me visitabas.

EL TREN DE LA VIDA

Hace algún tiempo, leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una lectura extremadamente interesante, cuando es bien interpretada… La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros. Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas de las que pensamos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, su amistad, sus consejos y… sobre todo… de su compañía irreemplazable. No obstante esto no impide que se suban otras personas que serán muy especiales para nosotros.  Llegan nuestros hermanos, los amigos y esos amores maravillosos. De las personas que toman este tren, habrá también las que lo hagan como un simple paseo. Otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje… Y habrá quienes, circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite. Al bajar… muchos dejarán una añoranza permanente. Otros, en cambio, pasan tan desapercibidos que ni siquiera repararemos en que se desocupó el asiento. Es curioso constatar que algunos pasajeros, posiblemente quienes nos son más queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos hasta ellos… o ellos hasta nosotros, pero lamentablemente, ya no podremos estar con ellos durante mucho tiempo… o sentarnos a su lado, pues habrá otra persona ocupando el asiento. No importa; el viaje se hace de este modo: lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas… pero jamás de regresos. Entonces, hagamos el viaje de la mejor manera posible ¿no? Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo mejor de ellos. Recordemos siempre que, en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y necesitarán que los entendamos… igual que nosotros también titubearemos muchas veces y habrá alguien que nos comprenda. El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos dónde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado. Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia… creo que sí. Separarme de los amigos que hice en el viaje será doloroso. Dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron. Lo que me hará feliz será pensar que colaboré para que el equipaje creciera y se hiciera valioso. Amigo mío, hagamos que nuestra estancia en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje añoranza y bonitos recuerdos a los que sigan viajando.

A ti, que eres parte de mi tren, te deseo un… ¡¡¡Feliz viaje!!!

*** Peticiones del actor G  e  o  r  g  e         B  u  r  n  s en su cumpleaños número 87: El sexo es una de las nueve razones por las que me gustaría reencarnarme. «Las otras ocho son irrelevantes». La gente me preguntaba qué regalo apreciaría más para mi cumpleaños 87. Les contesté: «Una demanda de paternidad» me encanta cantar y me encanta tomar whisky. La mayoría de las personas prefieren escucharme tomar whisky. Primero te olvidas de los nombres. Luego te olvidas de las caras. Después te olvidas de subirte la bragueta. Finalmente te olvidas de bajártela. La felicidad es tener una familia grande, amorosa, dedicada, unida y… en otra ciudad. ¿Saben lo que significa llegar a casa de noche y… encontrar una mujer que te dé un poco de amor, un poco de afecto y un poco de ternura? ¡Significa que te equivocaste de casa! A mi edad, las flores y las velas me asustan. El secreto de un buen discurso es tener un buen comienzo, y un buen final, y luego tratar de que ambos estén lo más cerca posible. Soy tan viejo que cuando yo era un niño, el Mar Muerto solo estaba enfermo.

Quedó escrito. Epa, ya está. Nos vamos

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