El Día del Médico

qpplaceholder
15 de marzo, 2015 - 3:52 pm
Redacción Diario Qué Pasa

El momento de escribir estas líneas coincide con el Día del Médico, esa maravillosa profesión, la cual al ser ejercida con ética y dignidad, se torna en una especie de escalera al cielo. De hecho, la profesión de médico, así como la del abogado, cumplen un rol divino, puesto que manipulan, en el buen sentido de la expresión, dos virtudes de elevada estatura espiritual, como lo son la salud y la justicia.

Pero en sentido opuesto, el mal ejercicio hecho de manera consciente y voluntaria (mercantilismo) se le convierten al practicante en una especie de ascensor hacia los sótanos del infierno, lo cual, al decir de la filosofía hinduista que está tan en boga en estos tiempos, generan graves deudas de vida, mejor conocidas como karma.

En el Zulia hubo médicos muy dignos y ejemplares en el ejercicio de su profesión quienes ponían sus conocimientos, voluntad y sacrificio, al servicio del prójimo aliviando el dolor y recuperando salud y la paz mental de los pacientes. Y no solo en el pasado existieron esos apóstoles ejerciendo la noble profesión de la medicina en Venezuela y en el Zulia. Hoy sigue habiendo un semillero de galenos brillantes y solidarios, que son una referencia como profesionales.

Entre los médicos ya fallecidos, no se puede soslayar la labor admirable de Pedro Iturbi, José Gregorio Hernández, Jorge Quintero Atencio, Fernández Morán, Jacinto Convit, en medio de una gama de nombres que constituyen un orgullo venezolano invalorable. En lo que a este servidor se refiere, nos viene a la memoria el recuerdo imborrable del Dr. Jorge Quintero Atencio, de quien no tuvimos el honor de conocerle personalmente, pero que, sin embargo, su ejecutoria profesional continúa siendo una referencia viva y andante por los pasillos de los hospitales y la Facultad de Medicina de la ilustre Universidad del Zulia.

El Dr. Quintero Atencio, además de capacitado médico, fue un maestro y también filósofo de altos quilates: Su quehacer en la profesión dejó profundas huellas, estando fuertemente influenciado de la filosofía de los estoicos y del holandés Baruch Spinoza, cuyas corrientes de pensamiento trataron en profundidad el campo de la ética, la moral y la dignidad profesional. El Dr. Quintero, supo hermanar el conocimiento científico de la medicina, con la práctica de una ética y moral ciudadana ejemplares, que hace a los hombres verdaderamente dignos.

Señalaba frecuentemente, que «la dignidad debería quizás listarse como meta fundamental de nuestras culturas, junto con la felicidad; pero la integridad que resulta del logro de estas dos metas frecuentemente no pasa de ser un deseo piadoso. La dignidad tiende a ser mal interpretada por el vulgo, quien califica al hombre digno como hombre tonto. La verdadera dignidad personal depende absolutamente del reconocimiento, respeto y apoyo brindados a la felicidad y a la integridad del prójimo. La verdadera dignidad, rasgo noble y generoso, no tiene nada que ver con el orgullo, la viveza criolla y el nefasto hubris». (Tomado de un libro Biología de la Mente).

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