¡Yo si me voy!

qpplaceholder
20 de junio, 2016 - 3:36 pm
Miguel Silva

El éxodo de algunos en estos duros tiempos económicos, políticos y sociales que vive el país, evidencia el grado de incidencia que han jugado los medios de comunicación en la mente de parte de nuestra población, sobre todo el nivel que emergió con la llegada de Chávez al poder y que tuvo la posibilidad de salir de esos altísimos niveles de pobreza (70%) que vivía nuestra nación antes de 1998 según las estadísticas de la CEPAL.

La guerra o psicología de masas, explicada por Sigmon Freud dice: «cuando un individuo pasa de una masa efímera a una masa estable, en ese mismo momento, pierde su ideal del yo, aunque a veces para los seres humanos la separación entre su yo y su ideal del yo, no llega demasiado lejos»; en pocas palabras, podría decirse que muy a pesar que en algún momento ocurre este fenómeno en el ser humano, puede sobreponerse por encima de todo esto hasta lograr una autonomía y ser más original, en fin, es posible una reinversión del ser humano.

Los medios de comunicación con gran influencia del exterior, todos los días bombardean la mente de los venezolanos, –inexplicable la capacidad del gobierno en resistir los ataques a cada segundo desde cualquier parte y no aplicar las leyes establecidas en cuanto al funcionamiento comunicacional–, aquí se inventa desde un saqueo hasta la cirugía facial recibida por «vivienda» Borges, dejando claro que los actos violentos en estos momentos son injustificables desde cualquier sector.

Hugo Chávez logró aparte de una rebelión de votos en contra de los viejos paradigmas establecidos por la oligarquía venezolana, comunicarse con las grandes mayorías, no solo en nuestro país sino en otras latitudes, lograr ser la voz de «los empobrecidos, los obreros los del barrio, los que hacen los edificios, pero viven en los ranchos, somos los esclavizados, primo pariente compadre, los tierrúos los relegados, los míos cara e culpable» como dice el cantor popular Gino González.

Nuestra juventud, y aquí es buena la autocrítica, dejamos que sea influenciada en un altísimo nivel por los medios y por la mentira, haciéndolos creer que aquí no hay oportunidades, donde la salida del gobierno abriría nuevas oportunidades, así que por lo tanto mejor es irse del país a lavar baños, carros, incluso teniendo suerte llegar a ser mesero o vigilante de estacionamientos.

La historia en muchos hogares venezolanos juega un papel, muchos padres hoy se olvidan de los supermercado de hace 20 años repletos de mercancía pero sin nadie comprando, los concesionarios con ofertas de vehículos nuevos que nadie adquiría, el lujo que significaba montarse en un avión para ir por lo menos a Caracas desde cualquier ciudad, las tiendas de ropa con engañosas ofertas del 20+30+50% «llévelo todo», para trata de vender algo, ahora preguntaríamos ¿Fue un error de Chávez el acostumbrarnos a vivir de una mejor manera? O no explicamos las consecuencias que significaba ser durante 17 años una molestia para la oligarquía imperial, acostumbrada durante décadas a vivir de nuestro petróleo.

¿Para donde me voy? con todo este horizonte no dudaría en trabajar cada día más por mi país, pedir que los logros sociales conquistados sean cada vez mejor, enfrentando la campaña brutal de odio y sedición de la oposición junto a sus jefes extranjeros, donde el poder popular juega un factor preponderante en la defensa de sus logros y su revolución.

Ali Primera dijo: «antes que entregarme al imperio, yo me voy con los muchachos, carajo a hacer la revolución».

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