Un paseo por Santa Lucía

qpplaceholder
20 de julio, 2014 - 2:02 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Después de haber recorrido las 59 manzanas de El Saladillo, parado en la calle 93 (Padilla), es decir, en el límite con el barrio El Empedrao con intersección de la otrora famosa calle Federación (avenida 2A), observo el llamado puente Lares u O′Leary, para recordar las múltiples peleítas y mollejeros que ocurrieron en ese notable sector entre lucitanos y saladilleros. Nos bajamos del bus de Funmara 500 y caminamos por toda la avenida 2A, para llegar a nuestro punto obligado, es decir, el templo de Santa Lucía, antes de ir a refrescarme con unas guayacolitas en cualquiera de las emblemáticas tiendas, que están alrededor del bulevar de Santa Lucía o de repente unas poquitas en cada una para escuchar las variadas anécdotas de la barriada.

La iglesia original de Santa Lucía es de 1872 y remodelada a las características actuales en el siglo XX. La imagen de la Virgen es de 1890, representa una santa mártir siciliana del tiempo del emperador dioclesiano, cuyas fiestas se celebran el 13 de diciembre, por esa razón la ritual Bajada de los Furros es el 13 de diciembre y la subida el 2 de febrero, la iglesia actual fue construida por el archiconocido presidente del Zulia, general Venancio Pulgar, pero la primera iglesia fue bendecida el 15 de julio de 1879, hecha de enea y con una sola nave y una torre. Todo producto de la devoción a Santa Lucía, por parte de los inmigrantes españoles e italianos, que lograron penetrar tanto en la comunidad de El Empedrao, que finalmente a la parroquia, se le colocó el nombre de Santa Lucía, en honor a la mártir de Siracusa, quien producto de su amor por Dios, rechazó casarse con un paisano, esto le costó ser acusada ante el procónsul Pascasio y condenada, pero en virtud de no poderla mover, le sacaron los ojos e hirieron con un golpe de espada, produciéndole la muerte

El barrio Santa Lucía es un museo urbano a cielo abierto, en su ámbito territorial conseguimos muchos elementos tangibles e intangibles de la Maracaibo vieja, en esas calles de piedra que lo llevó a ser conocido como El Empedrao, nacieron y viven muchos luciteños de trayectoria artística, cultural y ciudadana, de proyección nacional e internacional. Por esa razón este barrio es Patrimonio Nacional, Regional y Municipal, declarado Zona de Valor Histórico mediante Gaceta Oficial N° 35441 del 15 mayo de 1994.

Si nos sentamos en el remozado bulevar de Santa Lucía, específicamente en la plazoleta donde se encuentra la imagen de la Virgen Lucía, rodeada de ángeles y diosas, podemos sentir de forma natural y celestial el repique de la gaita y ver caminar a los máximos exponentes de nuestro símbolo musical, por allí pasaron Ricardo Aguirre, Astolfo Romero, Eurípides Romero, entre otros. Ahora si queremos conocer la historia local, ver fotografías, instrumentos y escuchar anécdotas, solo tenemos que ir a tres de los tantos sitios del entorno donde además de disfrutar de las guayacolitas, podemos escuchar gaitas de todas las épocas en vivo. Me refiero primeramente a la tienda La Sorpresa, fundada por un luciteño de pura cepa Diego Arrias. Después de ver su colección de botellas de cervezas del ayer, instrumentos y pinturas de los gaiteros, nos arrancamos y caminamos una cuadra para llegar a la bodega Pa′ Que Luis, otro museo de la gaita de Luis Arias y finalmente cerramos nuestra degustación de friítas en el mostrador de A Que Luis, una casa de la primera mitad del siglo XX, de la familia Villalobos. De verdad nos dimos un baño agradable y refrescante de la historia musical de El Empedrao.

Pero Santa Lucía, no es solo el bulevar e iglesia, existen otros espacios públicos de interés tradicional. En cuanto a plazas tenemos La Libertad, Páez, De Los Niños, Los Sapos, Ana María Campos y la Plaza del Sol. También hay casas notables, entre las que destacan Hato El Nilo, construida a finales del siglo XIX y la Casa de Las Tres Ventanas en la calle Federación, con características constructivas tradicionales.

Es obvio que para completar el paseo por Santa Lucía, necesitamos más gasolina y muchas páginas para plasmar toda su historia y su influencia en los maracuchos, si no pregúntenle a Diego Arrias, quien afirma que «ser maracucho es un orgullo, pero ser de Santa Lucía o luciteño es un Lujo». El objetivo de este paseo es recordar nuestras raíces y seguir trabajando en la Fundación Maracaibo 500, por la Maracaibo 2029, y la formación de la generación maracucha de relevo. Contamos con vos!

 

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