SOBRE LA PAZ

KaledYorde-g
29 de mayo, 2017 - 10:11 am
Kaled Yorde

  Una de las cinco virtudes básicas fundamentales para la mejor convivencia y clave esencial de la felicidad, es la paz. La paz se experimenta cuando existe un equilibrio en las emociones, puesto que reside en el interior del individuo, en su conciencia. Se trata de una actitud mental de apertura, nunca algo mecánico. La paz no se decreta, ni puede ser impuesta, por las malas. Es en sí, un estado conciencial superior de armonía, algo interno que jamás se consigue suprimiendo lo externo.

La paz se alcanza cuando muere en el hombre todo deseo egoísta de imposición, de dominio, abuso y ansias desmedidas de poder y de sometimiento.

La paz llega cuando el hombre consiga equilibrar su naturaleza divina con la terrenal, la mundana y humana. Eso se logra en el momento mismo en que la persona domine los impulsos de su naturaleza inferior (agresividad, ansiedad, dominio, pasiones desmedidas, odios y deseos irrefrenables de poder y de mando). Para la verdadera paz se requiere de gran serenidad de alma, amor madurez y ecuanimidad; de tolerancia y apertura conciencial y mental. Como lo explica el místico hindú, Sathia Sai Baba, en la paz debe haber una sutil armonía entre la acción y la intención, entre el intelecto y el corazón.

Ahora lo más importante: La paz no debe ser impuesta por la fuerza, las amenazas, ni la coacción. No se trata de la «pax romana», es decir, la paz del garrote, aquella que suele ser impuesta por la fuerza de la espada y la lanza, hoy en día por las bombas, tanquetas, metralletas y gases lacrimógenos para dispersar manifestaciones. Tampoco paz significa ser pasivos y sumisos frente el abuso del dictador o caudillo de turno. La paz no es el silencio ante la agresión ni la sumisión de la gente, ante su derecho constitucional que tiene de manifestar contra la tiranía de turno. Mahatma Ghandi instituyó con su ejemplo la llamada «No-violencia» pasiva para derrocar la ocupación británica en la India, siempre teniendo a la paz como actitud.

Toda paz ha de ser conquistada voluntariamente. Ella brota de adentro hacia afuera. No puede haber paz en el mundo si se impone la violencia del gobernante abusador ni la violación de los Derechos Humanos.

Para obrar con paz el hombre debe necesariamente identificarse con su Naturaleza Divina, –su esencialidad–, con el espíritu. La esencia del ser está libre de dogmatismos, ideologizaciones, populismo, revoluciones armadas, genocidios, nacionalismos exacerbados, chauvinismos y demás basura mental de la politiquería, habida cuenta de que el ser se expresa desde la cualidad del amor, la justicia y la ecuanimidad que generan paz individual y paz en el mundo. La «paz» que ofrecen los tiranos es la paz de los sepulcros. De eso se trata!!!.

 

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