San Diego y San Cristóbal y la nefasta experiencia de Maracaibo

qpplaceholder
19 de mayo, 2014 - 1:49 pm
Redacción Diario Qué Pasa

La MUD ha decidido presentar a las esposas de los exalcaldes para el proceso de elecciones en los municipios San Diego (Carabobo) y San Cristóbal (Táchira) para el próximo domingo 25 de mayo. Advierto del terrible error que sería cederle el Gobierno local a las cónyuges de los destituidos y para ello me remito a la experiencia de Maracaibo.

En Maracaibo decidieron postular a la esposa del que era alcalde en el 2008, dando comienzo al peor ciclo histórico que la ciudad vive desde que fue invadida por los piratas en la segunda mitad del siglo XVII. El acumulado de seis años de gestión no hace sino acumular problemas sin que se avizoren respuestas de verdad desde la Alcaldía.

Maracaibo padece una involución espantosa que la ha devuelto a épocas de atraso y extravío. El maridaje de ambos —Rosales y Eveling— con la ineficiencia, la corrupción e ineptitud para ordenar la convivencia urbana nos lleva por el camino del caos y el desplome del orgullo regionalista. Lo que no es desorden es basura. Lo que no es negligencia es basura. Lo que no es indolencia es basura. La basura en Maracaibo es media ciudad. El transporte público es un acto de humillación cotidiana para los maracaiberos de a pie.

Solo en los dos últimos años la alcaldesa ha dejado perlas que queremos mostrar del desacierto que sería entregar la ciudad como patrimonio familiar. En pocos meses arremetió contra los salserines, comerciantes informales de Las Pulgas, le incumplió a los gaiteros pensionados. Desconoció el Consejo Local de Planificación Pública CLPP y el presupuesto participativo. Todas estas luchas sociales las perdió en la calle y en la administración de justicia.

Lo que ha dejado de hacer es todavía peor. La incapacidad para abordar los complejos y difíciles problemas que tiene Maracaibo es infinita. La recolección de la basura, el transporte público, la vialidad, la seguridad ciudadana, los mercados municipales, la política ambiental, la reforma del suelo urbano y otros estarán eternamente en la agenda de la alcaldesa porque no sabe qué hacer con ellos. No es lo mismo ser la pareja que llevar adelante un plan de gestión moderno y popular. Gobernar una ciudad no es para improvisados. Valga este mal ejemplo de repartirse el municipio como sucesión familiar de lo que puede pasar en San Diego y San Cristóbal.

Tips

√ La prevención ha fallado, en Maracaibo. No basta con calentar una silla y ocupar un espacio; la incapacidad está a flor de piel. La situación de los barrios de Maracaibo, en casi todos, pero principalmente en el oeste y en algunas urbanizaciones, es de miedo y puede empeorarse. La delincuencia común y la organizada se han tomado no pocas barriadas y urbanizaciones de diversas zonas y aprecio un clima serio de desborde de la violencia. O invertimos en infraestructura social, y urbana, en prevención con gente capaz, o allí se van a generar condiciones para que mande a sus anchas las bandas criminales.

√ El diálogo avanza a pesar de la oposición. El empresariado que quiere un país productivo se suma a los esfuerzos de salir del atolladero rentista que heredamos. La MUD en cambio decide congelar su asistencia condicionando el diálogo. Por favor, que no nos vengan otra vez con una ofensiva «guarimbera» o sediciosa, porque nos obligan a la movilización popular.

√ El III Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela puede ser una excelente oportunidad para reforzar la unidad y consolidar una estructura importantísima de defensa e impulso de la revolución. La democracia interna como legado de nuestro comandante Chávez debe prevalecer, debe consultarse a la militancia para escoger todas las autoridades parroquiales, municipales, regionales y nacionales, así como los cargos de elección popular.

Así lo dejo escrito «… es necesario reconocer que las aspiraciones de la militancia por lograr la democracia interna, han sido frustradas por algunos militantes con cargos de dirección o de gobierno, los cuales manejan recursos y gestionan cuotas de poder, para imponer a sus lealtades personales por encima de los auténticos liderazgos populares, leales a los principios revolucionarios. Esta situación obliga a una profunda revisión de los mecanismos de selección de nuestras autoridades y de nuestros candidatos…». Palabra de Chávez

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