Miércoles de ceniza

KaledYorde-g
6 de marzo, 2017 - 7:26 pm
Kaled Yorde

En miércoles de ceniza la Iglesia Católica, mediante el ritual de la imposición de la ceniza, le recuerda a los fieles algo fundamental que, por lo general, muy pocos tienen en cuenta: «Somos polvo y en polvo nos convertiremos».

Esta frase se refiere fundamentalmente a la trascendencia, un recordatorio fatalista de una de las verdades más grandes que existen, como lo es la muerte. Todo en el Universo y en la Creación entera está sometido a la Ley del Cambio, a lo efímero y pasajero, excepto el Creador mismo, quien es eterno y que jamás cambia.

La creación entera es una continua entropía –la segunda Ley de la Termodinámica– que explica que todo lo que existe tiene un principio así como también indefectiblemente tendrá final. La vida del hombre está incluida en esta inexorable Ley de destrucción asegurada.

El miércoles de ceniza es un rito muy pertinente, puesto que ocurre el último día de las festividades más paganas, como lo es el Carnaval, la fiesta de la carne, con su libertinaje, desenfreno y relajación de costumbres, en donde la gente suele darle rienda suelta a sus instintos y pasiones desordenadas.

Las cenizas constituyen un recordatorio de que no todo en la vida es el cuerpo físico que tanto se idolatra. Todo es efímero en la existencia e insubstancial cuando se trata de los excesos que, tal como lo explica el budismo, solo deja sufrimiento y dolor, vacío interior y carencia de plenitud y felicidad.

El momento es oportuno para reflexionar sobre el sentido de la vida: ¿Para qué hemos nacido en este mundo? ¿Qué nos toca hacer? ¿Hacia dónde vamos?. Todas esas respuestas pertenecen a la esfera de lo metafísico.

Los grandes filósofos y Maestros espirituales no han hecho otra cosa que elucubrar y reflexionar sobre tan trascendentes cuestionamientos y por algo es así. Las festividades de la carne y la momentánea alegría que producen no traen felicidad ni paz interior, sino todo lo contrario: DUCKHA, es decir, dolor y sufrimiento.

El miércoles de ceniza es oportuno orar por el país y por los gobernantes del mundo, recordándoles, lo que está señalado en Proverbios 29,2: «Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra; más cuando domina el impío, el pueblo gime».

 

 

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