Los Burundi

15 de agosto, 2016 - 1:34 pm
Eduardo Mármol

El imperialismo, nos ha cambiado a Venezuela por una cosa acorde a la imagen y esencia de sus perversidades:

Distorsión abrumadora de la relación precio salario, en perjuicio de los que estamos en esclavitud capitalista, igual a la miseria.

Devaluación del signo monetario venezolano en beneficio del peso-dólar, alterancia a favor del PIB de Colombia, países entregados a la hegemonía yanqui-israelí en el continente, y al propio EE UU.

Implosión de los valores morales e idiosincráticos del pueblo trabajador venezolano.

Desesperanza y confusión ante la impostergable defensa y unidad de la Patria venezolana frente al ataque económico.

En el marco del ataque, el enemigo imperialista, por medidas de presión, tiene convencidos a los actores de la política económica de emergencia bolivariana, de que el pueblo trabajador venezolano, no es capaz de ejecutar y gerenciar el desarrollo económico- político y cultural, y que por tanto, hay que seguir dependiendo del parasitismo empresarial, lo que es más grave, reimpulsar con ese cuerpo de mantenidos con divisas preferenciales, una agenda privatizadora, que incluya a PDVSA, la única fuente productora de esas divisas.

Una muestra de la locura singular que produce la miseria, que el imperialismo nos ha dado con su MUD, paramilitares, bachaqueros profesionales, y espontáneos, son los Burundis, así llamados por las víctimas del transporte público en Maracaibo. Los Burundis son las camionetas, camiones 750, 350, las van, y cualquier otro vehículo destartalado y chatarrado que han sustituidos a los carritos por puestos, dedicados ahora en su mayoría al contrabando de combustible, por que según ellos, es una actividad empresarial más rentable.

Los pasajeros han aprendido sobre la marcha, no hay tiempo para tomar cursos, a encaramarse como maromeros de un circo del hambre, en el Burundi que pase: el criterio para fijar el precio del pasaje es que entre más chatarreado esté la unidad, más cuesta el pasaje, con frecuencia la tarifa dobla el precio de los pocos carritos que aún siguen trabajando en el transporte.

Burundiados como estamos, seguimos convalidando las voces de la locura: «Hay que aumentar los precios para estimular la producción», «todo aumento será siempre menor que los precios del bachaqueo».

La locura que nos ha producido el ataque económico imperialista, ha llevado a los especialistas asesores del gobierno bolivariano a tomar como referencia los precios del bachaqueo, que son en definitiva las bombas más efectivas de la metralla del enemigo; tomar tal referencia es legalizar los precios que han implosionado la economía venezolana en desmedro de la calidad de vida del Pueblo trabajador.

Los Burundi, tal vez sin proponérselo, son el complemento que hace funcionar con eficiencia, el tramo del metro de Maracaibo, pudiéramos decir que sin ellos no funcionan los tranvías, ya que arriman a la estación de la Vanega más del 70% de los pasajeros que abordan ese medio de transporte.

Lo anterior no indica, usando la lógica loca de los precios del bachaqueo, que los Burundi sean la solución al gravísimo problema de transporte de Maracaibo; no, es más bien, la muestra más fehaciente de la poca capacidad de respuesta que tenemos como Soberanía Popular para enfrentar todas las consecuencias del ataque imperialista.

¿Quién revisa las ganancias de la burguesía venezolana y trasnacional, y la cuantía de la mora en el pago de los impuestos? Ningún aumento es legal, sin consultar las necesidades del proletariado.

¿Privatizar?

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