¿Liberación de precios y aumento de salarios?

18 de julio, 2016 - 12:18 pm
Eduardo Mármol

Al imperialismo le lastima las insurrecciones; la continuidad de la rebelión bolivariana. Odio, y locura criminal de los dueños del capital financiero, en su desespero de perder el control sobre las riquezas de Venezuela, y el paraíso bursátil de su impunidad especulativa. ¿Y si la decisión de desaparecer los alimentos del pueblo e implosionar la economía venezolana fue tomada en el mismísimo Club Bilderberg, a  la sombra de sus decisiones genocidas? En Venezuela hay un periodo especial, no declarado: mientras que a Cuba no le llegaba nada, de aquí se lo llevan todo para el territorio colombiano, y más allá. Creen los dueños del capital trasnacional que matándonos de hambre vamos a renunciar a la posibilidad de sacudirnos definitivamente del yugo capitalista. ¡No! Reiteramos con Bolívar, que estamos dispuestos a ser libres.

En el marco de este periodo especial para Venezuela, los empresarios y dueños de los supermercados, se han vuelto multimillonarios con la reventa de los regulados; decididamente sumados al ataque que ha montado la miseria; con el mayor cinismo hablan de un proyecto de Liberación de precios, y aumento de salarios; como si los precios no estuviesen liberados desde hace 3 años, por voluntad de los dueños del capital financiero; el parasitismo empresarial ha establecido una relación muy desigual entre los precios y los salarios: el dinero de la quincena no alcanza para comer 1 o 2 días.

Dentro del periodo especial, ejecutado por el  parasitismo empresarial  en Venezuela, hemos aprendido a tolerar a nuestros despiadados verdugos; que además se dan el tupé de afirmar que su famoso  proyecto de liberación de precios y aumento de salarios, ha sido entregado al presidente Nicolás Maduro, Rodolfo Marco Torres y Miguel Pérez Abab, a quienes, según ellos, les ha parecido bien.

Lo anterior señala a  empresarios, mercachifles, bachaqueros  responsables de un genocidio en contra de la sociedad venezolana, y en especial contra la clase obrera; la población infantil, a quienes estos parásitos les roban la leche, avena, carne, pañales; todo, mediante el aumento diarios de sus precios arbitrarios. Aún siguen culpando de la miseria que ellos instalaron, al gobierno.  ¿Por qué no actúa la defensoría del  Pueblo?  ¿Dónde están los Consejos Comunales, las Comunas, y sus Asambleas de ciudadanos?

El jefe del Estado narcoparamilitar colombiano, Juan Manuel Santos habla de la reapertura de una frontera  que teóricamente está cerrada, pero que de hecho está más abierta que nunca, y por donde se sigue enviando gigantescos cargamentos de regulados a la frontera, Santos, jefe de su Estado, además de dejarnos sin alimentos, ha devaluado descaradamente nuestro signo monetario.

Las mafias narcoparamilitares, que dirigen el lucrativo negocio del contrabando de combustible y de medicinas y alimentos  regulados  han comenzado a exportar  productos alimenticios hacia Venezuela. La emblemática harina de maíz, made in Colombia cuesta en algunos lugares 1.500 bolos.  A las amas de casa le ha gustado la mezcla; “es más suave dicen”; todavía no caen en cuenta que ese producto ha sido re empacado con la misma harina que se llevan de aquí; le  agregan yuca, que la da la suavidad que tiene encantadas a las madres.

En la estructura de costos, los empresarios sólo están invirtiendo de 7 a 8% en pago de trabajadores, que se podría reducir al 3 o  4% si se aplica su plan, que además dejará sin posibilidades de comprar alimentos a 3 millones de familias, que tendrían que ser subsidiadas por el Estado venezolano. ¡Qué mantequilla!

 

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