La innovación como proceso fortalecedor del desarrollo sostenible

Carolina Socorro de Fernandez
23 de abril, 2019 - 12:41 pm
Carolina Socorro

La innovación como proceso fortalecedor del desarrollo sostenible

 

Carolina Socorro

[email protected]

Doctorante en Ciencias Gerenciales

 

 

Resumen

El objetivo del presente trabajo es analizar la innovación como proceso fortalecedor del desarrollo sostenible, para lo cual se fundamenta en los autores Amoletto (2014), Burkus (2017), Domingo (2013), Puig (2012), Velásquez (2017), entre otros. Metodológicamente, se cataloga como documental bibliográfico, obteniéndose como reflexión final que el proceso de la innovación puede generar grandes aportes al desarrollo sustentable gracias a una correcta sistematización y experimentación de sus componentes objetivos así como de estrategias, que deben gestionarse coordinadamente alineando sus actividades con el impacto social y ambiental, de manera de aportar valor que pueda generar efectos significativos al desarrollo económico, justicia social y preservación del medio ambiente.

 

Palabras clave: Innovación, desarrollo sostenible, medio ambiente.

 

Abstract

 The purpose of this paper is to analyze the effect of innovation as a process that strengthens sustainable development, for which it is based on the authors Amoletto (2014), Burkus (2017), Domingo (2013), Hausmann et al. (2006), Puig (2012), Velásquez (2017) among others. Methodologically, it is cataloged as a bibliographic documentary, obtaining as a final reflection that the process of innovation can generate great contributions to sustainable development due to a correct systematization and experimentation of its objective components and strategies, which must be managed in coordination by aligning its activities with the social impact and the environmental, in order to provide value that can generate significant effects to economic development, social justice and preservation of the environment.

 

Keywords: Innovation, sustainable development, environment

 

Introducción

 

En los últimos 15 años se ha hecho enorme hincapié en lograr el crecimiento de los países en desarrollo a fin de reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida. Para ayudarles a alcanzar este objetivo, se han adoptado las políticas enmarcadas en el “Consenso de Washington” (aplicación de los derechos de propiedad, mantenimiento de la estabilidad macroeconómica, integración en la economía mundial y creación de un clima adecuado para el comercio), sin embargo, los resultados han sido extraordinariamente diversos (Hausmann, Rodrik y Velasco, 2006).

Muchos países enfrentan una escasa innovación y demanda de inversión como barreras en su desarrollo. El término “innovación” se refiere aquí a la capacidad para crear actividades más productivas y productos no tradicionales que pueden generar rentabilidad (Hausmann et al., 2006). Los sectores tradicionales (algodón, café, azúcar, turismo) han sufrido fuertes contracciones, sin haber sido compensadas con nuevas ideas en otros sectores. Esto origina bajos niveles de crecimiento, inversión y rentabilidad. La incapacidad para “descubrir” nuevas posibilidades parece ser el principal obstáculo para el crecimiento. Por consiguiente, la estrategia de desarrollo deberá centrarse en estimular el espíritu de empresa y crear nuevas oportunidades de comercio.

La innovación ha sido interpretada como una ciencia reservada a ciertos privilegiados que nacen con un talento particular. A pesar de ello, ha sido demostrado, que no es necesario contar con habilidades ni conocimientos extraordinarios para tener capacidad de innovar con éxito, tomando en cuenta que la innovación es el viaje a lo desconocido, y por ello, constituye un camino con incertidumbre y grandes desafíos (Domingo, 2013).

Por otra parte, luego de los fundamentos planteados en la Cumbre de la Tierra o Cumbre de Rio en 1992, se realizó un llamado de alerta al mundo respecto a la urgencia en propiciar y alcanzar el Desarrollo (Lee y Mathews, 2013). Sabemos cómo actuar, pero es imperativo encontrar respuestas a las múltiples interrogantes conceptuales y técnicas que permanecen. Diversos Organismos multilaterales han abordado con gran agudeza no solamente las teorías generales de la sustentabilidad, sino el enfoque de temas claves con implicaciones operacionales potencialmente importantes.

Asimismo, según Amoletto (2014), desde la visión del gobierno las estrategias innovadoras del desarrollo sustentable deben enfrentar los problemas sociales que enfrenta la complejidad de los contextos de forma integral y no aislada uno de otro, reconociendo la interacción de los niveles global, nacional, regional y local en el diseño de políticas públicas y considerando las tres dimensiones de la sustentabilidad: lo ambiental, lo económico, y lo social. Por su parte Halme y Korpela (2013), señalan que recientes estudios arrojan resultados donde las empresas pueden crear innovaciones responsables con combinaciones de recursos muy diferentes. La combinación de recursos más común comprende equidad, investigación, desarrollo, cooperación, redes, conocimiento de la industria y reputaciónPara ello, es preciso abordar tres diferentes perspectivas:

  • Desde el punto de vista Económico: entendiendo que aun cuando sus metodologías persiguen maximizar el bienestar económico dentro de las restricciones de los mercados de capitales y las tecnologías, están conscientes de la importancia del capital natural.
  • Desde el punto de vista Ecológico: En primer lugar, las personas necesitan acceso a la energía para dejar atrás la pobreza. Pero el sector energético también tiene un potencial muy alto para reducir la pobreza a la vez que genera avances “ecológicos”. Y, en segundo lugar: La segunda área crucial para lograr el cambio hacia un crecimiento sostenible e inclusivo es la gestión responsable de los recursos. Y, en tercer lugar, es un tema de liderazgo, de crear consensos, hacer frente a los intereses creados y manejar apropiadamente las soluciones de compromiso con el fin de avanzar desde un crecimiento “sucio” y excluyente a uno sostenible e inclusivo.
  • Desde el punto de vista de Sociológico: donde se enfatiza que la clave del desarrollo sostenible radica en el ser humano y cuyos patrones de organización para el logro de soluciones viables.

La expansión de la economía mundial ha generado una mayor prosperidad, pero también desafíos para el desarrollo sostenible. En los últimos 20 años el crecimiento económico sacó de la pobreza a más de 660 millones de personas y elevó los niveles de ingresos de muchos millones más, pero a menudo a expensas del medio ambiente.

Una variedad de fallas del mercado, institucionales y de políticas indica que el capital natural de la tierra tiende a ser derrochado y utilizado de manera ineficiente desde el punto de vista económico, sin un cálculo suficiente de los verdaderos costos sociales del agotamiento de los recursos, y sin la reinversión adecuada en otras formas de riqueza.

Estas deficiencias ponen en peligro la sostenibilidad a largo plazo del crecimiento y el progreso logrados en el bienestar social. Por otra parte, a pesar de los beneficios del crecimiento, 1.300 millones de personas no tienen acceso a electricidad, 2.600 millones carecen de servicios de saneamiento, y 900 millones no cuentan con agua potable limpia y segura. En otras palabras, el crecimiento no ha sido suficientemente inclusivo. La sostenibilidad económica, por una parte, y la sostenibilidad social y ambiental, por otra, han resultado ser no solo compatibles, sino también en gran medida complementarias. No sucede lo mismo con la sostenibilidad económica y ambiental, ya que el crecimiento se ha producido en gran medida a expensas del medio ambiente, por lo que el crecimiento ecológico tiene por objeto garantizar que la sostenibilidad económica y la ambiental se compaginen. Se trata de enfatizar en que el desarrollo sustentable vela por la equidad social, la ecología y el medioambiente.

Por lo tanto, la innovación, sea del tipo que sea, ha de enfocarse siempre pensando en este desarrollo sustentable. Las empresas que trabajen I+D deben incluir en esta política la preservación ambiental y el impacto social, para que sean lo más sostenibles posibles (EAE, 2014).

Al igual que el capital físico y humano, el capital natural requiere de inversión, mantenimiento y buena gestión si ha de ser productivo y contribuir plenamente a la prosperidad. Para medir con precisión el avance hacia un crecimiento más ecológico, a los países les resultará útil poner en práctica la contabilidad de la riqueza integral y la valoración de los ecosistemas, junto con sus cálculos más convencionales como el PIB.

En este sentido según Burkus (2017) las empresas exitosas atienden mejor a sus empleados y exempleados, dotándolos de autonomía de gestión e incluso de recursos materiales y financieros, así como de cierto poder de decisión sobre las contrataciones en el cambiante mundo de los negocios de hoy, por lo que es necesario aceptar las propuestas de cambio y renovar la gestión empresarial.

Sin embrago, la globalización y la recesión económica han mermado la capacidad de supervivencia de las empresas y nuevos emprendimientos que no innoven (Puig, 2012). Es preciso discutir que, el crecimiento no será sostenible en el largo plazo a menos que sea socialmente innovador, inclusivo, y ecológico. Para esto último hay que asegurar que los bienes naturales de la tierra pueden proveer adecuadamente los recursos y servicios ambientales de los que dependen los seres humanos. superar conductas y normas sociales profundamente arraigadas, y desarrollar instrumentos financieros innovadores para cambiar los incentivos y promover la innovación y, por lo tanto, abordar las fallas del mercado, institucionales y de políticas que conducen a la sobreexplotación de los recursos naturales.

De igual forma, Botella y Suarez (2012) analizaron iniciativas recientes de cooperación internacional entre gobiernos y empresas para la promoción de la investigación como instrumentos para el desarrollo sostenible, donde la innovación es uno de los retos que se plantean para incrementar la productividad, mejorar el financiamiento y reforzar la coordinación de los sistemas nacionales con participación del sector privado.

Así mismo, Urquiola, Zuoleta y Llamo (2017) plantean que las sociedades modernas confieren a la innovación, la ciencia y a la gestión medio ambiental suma importancia debido a su repercusión sobre el desarrollo sustentable, utilizando un enfoque de proceso para integrar actividades intangibles y complejas mediante ponderación de variables apoyados en herramientas que demuestran su factibilidad como la capacitación, la motivación, regulaciones, gestión, control y financiamiento.

En este sentido, García (2005) plantea que innovar es convertir ideas en productos, procesos o servicios nuevos o mejorados que el mercado valore, y la tecnología es el conjunto de conocimientos prácticos concernientes a la producción de bienes y servicios que se encuentran incorporados a la maquinaria y bienes de capital o en documentos protegidos por sistemas de propiedad intelectual o industrial como resultado de la experiencia. Por lo tanto, aumenta la productividad de la empresa y la competitividad de una región.

Asimismo, Sancho (2002) refiere que la actividad de innovación es el resultado de un complejo proceso de fuertes interacciones contínuas y repetidas entre diferentes elementos heterogéneos e interdependientes, tales como investigación y desarrollo, ingeniería, estudios de mercados y de usuarios, diseño de productos y procesos, canales de distribución, proveedores de equipos y materias primas, ventas, etc. Es decir que se trata de un proceso que mantiene poderosos enlaces entre la ciencia, la tecnología, los consumidores y el mercado.

El concepto de innovación social es un concepto reciente, sobre el cual la CEPAL viene trabajando desde 2004. En este trabajo, ha podido confirmar que en la región existe una explosión de innovación social como respuesta de las comunidades, las organizaciones de la sociedad civil y el gobierno en los diferentes niveles a los problemas sociales que no han podido ser solucionados con los modelos tradicionalmente utilizados. Ha sido un factor clave para mejorar las condiciones de vida de la población de la región y, sin lugar a dudas, ha representado un aporte en el avance hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y seguirá siendo fundamental para contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Desde el 2007 el Innovation Lab (I-Lab) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), promueve la aplicación de la innovación social como herramienta para mejorar la equidad en América Latina y el Caribe. Por otra parte, La Red Regional de Innovaciones Educativas, INNOVEMOS, es un espacio interactivo y foro permanente de reflexión, producción, intercambio y difusión de conocimientos y prácticas acerca de las innovaciones y el cambio educativo, para contribuir al mejoramiento de la calidad y equidad de la educación en sus distintas modalidades y programas. Una variedad de fallas del mercado, institucionales y de políticas indica que el capital natural de la tierra tiende a ser derrochado y utilizado de manera ineficiente desde el punto de vista económico, sin un cálculo suficiente de los verdaderos costos sociales del agotamiento de los recursos, y sin la reinversión adecuada en otras formas de riqueza. Estas deficiencias ponen en peligro la sostenibilidad a largo plazo del crecimiento y el progreso logrados en el bienestar social.

 

Exposición del Tema

El enfoque Sociológico sobre el Desarrollo Sustentable

 Los componentes sociales de la Sustentabilidad no son menos importantes que los económicos o técnicos. Considerar primero a las personas en un proyecto, mejora la organización social y aumenta el capital social. El tema del desarrollo sostenible es frecuentemente abordado en términos económicos y técnicos ambientales, al igual que suele suceder en otras áreas, muchos han sido tentados con defender el paradigma, que, si el aspecto económico funciona, los demás aspectos lo hacen de igual manera (Amoletto, 2014).

El rol de los factores sociales no es menos importante en la consecución del éxito de programas de desarrollo sustentable. De hecho, la inclusión del aspecto social en políticas y proyectos de inversión para alcanzar el desarrollo es un llamado a considerar. La sustentabilidad debe ser socialmente considerada, entendiéndose que deben abordar aspectos sociales y económicos a la vez. Por esta razón, construir sustentabilidad, debe ser enfocada simultáneamente desde tres puntos de vista, social, económico y ambiental. Al menos dos elementos son de gran relevancia para la consecución del desarrollo sustentable. Primeramente, el juego de conceptos que contribuyan a explicar la acción social, su institucionalidad, su cultura, motivos y estímulos para regular su comportamiento entre ellos mismos y el medio ambiente.

En segundo lugar, propone un juego de métodos sociales capaces de coordinar la acción social, inhibir el comportamiento perjudicial, crear alternativas de bienestar social y desarrollar el capital social. Dentro de la organización social se establecen mecanismos donde los beneficiados son los propios actores, sus relaciones sociales y culturales y la titularidad de los recursos con los cuales cuentan. La inclusión del factor social cobra cada vez más importancia. Sin embargo, recientes estudios realizados por el Banco Mundial sobre 25 proyectos financiados en África, Asia y América Latina, han demostrado que desafortunadamente, 13 de ellos fracasaron en su objetivo a un plazo de 6 a 10 años de culminarse, en gran parte por experticia social.

La falla, sin embargo, obedece al hecho de la presencia o ausencia de organizaciones sociales estructuradas. La alternativa practica debe ser el aumento, diversificación y fortalecimiento de organizaciones formales en comunidades rurales. Considerando que no es tarea fácil la formación de grupos sociales y la creación de organizaciones, es preciso sumar esfuerzos para promoverlos, pues constituyen sin duda un elemento fundamental en el retorno de beneficios, sustentabilidad de los programas de desarrollo y mejora en el manejo del ambiente.

En un mundo cada vez más interconectado, la participación ciudadana es un tema crucial para mejorar los resultados de desarrollo. Hemos observado a través de todo el mundo que cuando los ciudadanos participan y se involucran, ellos pueden ayudar a mejorar el proceso de formulación de políticas y la prestación de servicios.

 

El enfoque Ecologista sobre el Desarrollo Sostenible

Si bien es cierto que el ecologista toma un mayor rol en la toma de decisiones de políticas económicas, enfocan una perspectiva general, una visión a largo plazo que subraya la prevención y destaca las políticas ecológicas que refuerzan el desarrollo socioeconómico. Tradicionalmente, la ecología, entendida como la estructura y funcionamiento del ambiente, fue considerada poco relevante en los temas relacionados con el desarrollo humano. Recientemente, esta situación ha experimentado cambios importantes, dejando claro que la participación humana influye en el uso y conservación de los recursos naturales (Amoletto, 2014).

La práctica de hoy día, abarca tres principios ecologistas fundamentales:

  • La actividad económica de los seres humanos es un sistema que opera dentro de un ecosistema. El desajuste del ecosistema como la contaminación, por ejemplo, interfiere en el sistema de asistencia vital que sustenta a la economía.
  • En la medida que se origina crecimiento de la población y de la actividad económica, se aumenta el consumo de recursos naturales y se genera mayor volumen de desperdicios, excediendo la capacidad de los ecosistemas.
  • Algunos impactos del desarrollo causaran en alguna medida, efectos irreversibles a largo plazo en cambios ambientales.

Para ello, los ambientalistas han desarrollado una triple estrategia:

  • Estimular la integración de consideraciones ecológicas en las políticas de desarrollo económico y social.
  • Diseñar estrategias preventivas para proyectos de desarrollo
  • Demostrar mediante estas políticas ecológicas, contribuyen al desarrollo económico sostenible. Esto requiere una alianza con economistas para determinar tanto el costo económico del daño al ecosistema como el beneficio económico que puede generar la conservación del mismo.

De esta manera podrán introducirse nuevas políticas necesarias para el desarrollo sostenible.

 

El enfoque económico sobre el Desarrollo Sostenible

Históricamente, el desarrollo del mundo industrializado se enfocó en su beneficio económico, de allí el modelo post guerra adoptado por países en desarrollo experimento un crecimiento real. En los años 60, el tema social como por ejemplo la disminución de la pobreza, y la distribución del ingreso fue considerado dentro de ese modelo de crecimiento. Avanzando a los 80, el modelo fue expandido nuevamente, llegándose a incorporar la definición del Desarrollo Sostenible.

Cada año, crecen los llamados a la innovación para salvaguardar el crecimiento económico, el progreso tecnológico y la prosperidad en general. Grandes cantidades de dinero, tiempo, esfuerzos y acciones se invierten para procurar cambios productivos, inclusive buscando la colaboración, ideas y esfuerzos en los diferentes departamentos de las empresas. En ese sentido, Adner (2012) propone que el interior mismo de las empresas, constituye un ecosistema donde pueden aplicarse los principios de la co-innovacion.

En relación a esto, Naranjo y Calderón (2009) afirman que en los últimos años se observa un esfuerzo por formular políticas públicas que fomenten la generación de conocimientos científicos y el desarrollo de la innovación. Sin embargo, los efectos mayores se observan sobre avances significativos en ciencia (aumento de grupos de investigación, mejoramiento de las capacidades investigativas y en consecuencia en la producción académica) pero muy precarios en la tecnología y de innovación, es decir que no se ha logrado que estas capacidades sean estratégicas para la empresa, a través de mayor inversión.

La perspectiva económica de esta visión se encuentra en incrementar la riqueza para mejorar las condiciones de vida de la sociedad sin destruir la base natural en la que asienta la actividad humana en general. Los costos del crecimiento sostenido son enormes en muchos países, sin embargo, cada sociedad cuenta con condiciones específicas que obligan a abordar la problemática y las alternativas de solución de manera diferencial.

En los últimos cuarenta años se han observado múltiples cambios estructurales en Latino América, sin embargo, existen problemas que se convierten en asignaturas no resueltas agravadas con el tiempo; desigualdad, pobreza, desempleo, distorsiones sectoriales y regionales, esfuerzo científico y tecnológico raquítico y sin dirección, desequilibrio externo permanente y finanzas públicas afectadas por el peso de la deuda pública. Ahora se cuenta con un sector exportador disfuncional en la medida en que no solamente es incapaz de producir un saldo comercial superavitario, sino que tampoco funciona como fuerza de arrastre al resto de las actividades económicas.

La situación económica y su trayectoria ha generado desequilibrios que presionan los recursos naturales y sociales, creando desigualdades socioeconómicas y ambientales de carácter general y regional mostrándose en severos deterioros que ponen en peligro la viabilidad de la sociedad. La vinculación del crecimiento económico y el impacto a los recursos naturales en la estrategia de desarrollo, se convierte en una prioridad en tanto que lograr los niveles de producción de riqueza para incrementar el nivel de vida de la población tiene un alto costo ambiental, desde la perspectiva de las cuentas nacionales ecológicas, se estima que este costo equivale en promedio a 13% del PIB, lo que es muy significativo. Estos costos se estiman por la suma de dos factores: los costos por agotamiento de los recursos y el costo por degradación (Nadal, 2007).

Uno de los factores que representa un serio problema y que pone en entredicho el desarrollo sustentable en el mundo es el agua y el saneamiento. Precisamente, la primera semana de octubre 2018, ha sido designada para enfatizar la concientización sobre el Objetivo de Desarrollo No. 6 AGUA LIMPIA Y SANEAMIENTO: Garantizar la disponibilidad de agua, su gestión sostenible y el saneamiento para todos. Dicho objetivo destaca que “el agua libre de impurezas y accesible para todos es parte esencial del mundo en que queremos vivir”, habiendo en el planeta la cantidad de agua dulce suficiente para lograr esta meta. Sin embargo, actualmente el reparto del agua no es el adecuado y para el año 2050 se espera que al menos un 25% de la población mundial viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce. La sequía afecta a algunos de los países más pobres del mundo, recrudece el hambre y la desnutrición.

Esa escasez del recurso, junto a la mala calidad y el saneamiento inadecuado afectan en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la consiguiente educación para las familias más pobres del mundo. Afortunadamente, gracias a algunos avances en la última década, más del 90% de la población mundial tiene acceso a fuentes de agua potable mejoradas. (ONU, 2018)

 

Objetivo

En el presente documento se persigue analizar la innovación como proceso fortalecedor al desarrollo sostenible. Introduce la combinación de conocimientos de la teoría de la innovación, la práctica del desarrollo sostenible y las características organizativas para develar nuevos conocimientos sobre los factores que influyen en la innovación sostenible dentro de la práctica empresarial. El campo de la innovación empresarial sostenible está en una etapa incipiente. Al desarrollar una relación de políticas respecto al espíritu empresarial corporativo y al rendimiento de sostenibilidad, se persigue aportar contribuciones a una perspectiva integrada que permita a la innovación, constituir un proceso fortalecedor para el desarrollo sostenible.

 

Metodología

Metodológicamente, la presente investigación se considera documental bibliográfica, pues se estudian los postulados teóricos referidos a la innovación, al desarrollo sustentable, para lo cual se analiza la información con base en la recopilación, análisis crítico e interpretación de documentos alusivos al tema, a partir de lo cual se generan reflexiones acerca de cómo la innovación puede lograr constituir un proceso fortalecedor al desarrollo sostenible. Es este sentido, Chávez (2007) define los estudios documentales como aquellos realizados a partir de documentos o revisión bibliográfica, efectuándose en relación de fuentes escritas y no escritas. Se fundamenta entonces, en la compilación de información a partir de documentos existentes susceptibles de ser analizados.

 

Resultados

El proceso en la esfera de la innovación puede generar aportes significativos para el desarrollo sustentable gracias a una correcta sistematización y experimentación de sus componentes objetivos al igual que sus estrategias, las cuales deben gestionarse coordinadamente alineando sus actividades con el impacto social y ambiental. El éxito dependerá de una mayor conciencia social que incorpore los conceptos de sostenibilidad, sistemas y ciclos ambientales, y responsabilidad por un ambiente sano. De esta manera, podrá aportarse valor con efectos significativos al desarrollo económico, justicia social y preservación del medio ambiente.

Dado su nivel de desarrollo ambiental, pudiera ser conveniente, sugerir que los países empiecen por fomentar un debate inter disciplinario a nivel nacional, regional e internacional entorno a aspectos ambientales, auditorias de recursos naturales, auditorias de agotamiento de recursos naturales y deterioro del medio ambiente, incorporación de una programática ambiental antes de adoptar normas reguladoras multinacionales (resoluciones, decisiones, recomendaciones).

 

Conclusiones

Las consideraciones abordadas en el presente artículo han intentado dar una visión del pensamiento actual en relación a temas conceptuales vinculados al desarrollo sostenible. Se examinaron documentos internacionales, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en septiembre de 2015 y la firma del Acuerdo de París sobre cambio climático en abril de 2016 son prueba de un claro reconocimiento por parte de la comunidad internacional de que el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y la sostenibilidad ambiental están íntimamente ligados entre sí y son esenciales para lograr el desarrollo sostenible.

Teniendo en cuenta que el 78 % de la población pobre del mundo vive en zonas rurales y la mayor parte depende de la agricultura como medio de subsistencia, aumentar la productividad y la resiliencia de los establecimientos agrícolas, fortalecer los vínculos entre los agricultores y los mercados, y ofrecer alimentos a un precio accesible sería por ejemplo una de las formas concretas de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida. En este contexto, si queremos encarar los desafíos sociales, económicos y ambientales, debemos considerar el conocimiento, las experiencias, los puntos de vista y los valores de las personas que se ven directamente afectadas.

 

Un enfoque más eficaz

Dado que las reformas generales son difíciles desde el punto de vista político y en muchos casos no han servido para alcanzar el desarrollo, la innovación como proceso puede sin lugar a dudas fortalecer el desarrollo sostenible y combatir los obstáculos que más limitan el crecimiento. Una estrategia de desarrollo basada en ella, probablemente será mucho más eficaz que un enfoque basado en una serie de amplias reformas administrativas e institucionales que podrían o no abordar las restricciones más limitantes del crecimiento.

Este trabajo se llevó a cabo de manera analítica, investigando las diversas concepciones que se han planteado sobre el desarrollo sustentable desde el punto de vista sociológico, ambiental y económico, considerando que los actores de toma de decisiones deben propiciar el desarrollo de las habilidades, destrezas y capacidades de emprendimiento gestión, que evolucionan constantemente hacia el desarrollo local y regional, proyectando un impacto en lo nacional y lo mundial.

Por ello, es preciso establecer estrategias innovadoras que fomenten el aprovechamiento de los avances tecnológicos sin contribuir al deterioro ambiental, explorar nuevas formas de utilizar, generar y producir energía, basándose en el ecodesarrollo donde las organizaciones y empresas sean más ecológicas, entendiéndose como responsables ante el deterioro ambiental que puedan generar.

En atención a ello se desarrolló el concepto de “ecoeficiencia”, como respuesta del sector empresarial al reto del desarrollo sustentable, y como una filosofía de administración que enlaza la protección ambiental con los negocios, creando valor. Con el tiempo esta idea ha evolucionado a lo que hoy se podría llamar sustentabilidad empresarial, la que define Wilson (2003) como “adoptar estrategias de negocio para satisfacer las necesidades de la empresa y sus interesados, mientras se protege y mantiene a los recursos naturales que serán necesarios en el futuro y se favorece el desarrollo de la sociedad”

 

 

Referencias Bibliográficas

 

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