La implacable realidad

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3 de noviembre, 2017 - 9:48 am
José Lombardi / @lombardijose

José Lombardi

Abogado, magister en Ciencias Políticas, empresario y presidente del partido Copei en Maracaibo

Como consecuencia de los resultados de las elecciones de gobernadores del 15 de octubre de 2017, en donde aún se tejen análisis y discusiones sobre cuáles fueron las causas de los resultados, la oposición ha exteriorizado todas las diferencias internas que muchos sabíamos, pero pocos se atrevían a denunciar, hacerlo era una herejía que condenaba a la hoguera a quien se atreviera a hacerlo. Nunca olvido un artículo que publique en abril de 2017 e intitule «divide y vencerás» en el exponía mi opinión con respecto al trabajo que estaba haciendo el Gobierno en sembrar división dentro de la MUD,  así mismo cite el encuentro casual que sostuve con un humorista reconocido de Venezuela (Emilio Lovera),  a quien recomendé en su condición de  lo que hoy llaman «influenciadores de las redes sociales» hacer un llamado de atención a los líderes de la MUD a reconocerse en sus diferencias, aceptarse y construir una verdadera UNIDAD, eso me costó una ráfaga de palabras fuertes y los calificativos de «pro chavista y colaboracionista del Gobierno».

Hoy, como diríamos en lenguaje coloquial, los líderes de la MUD se están sacando los «trapitos» al sol, el tiempo junto a la implacable realidad que siempre se impone nos ha otorgado el reconocimiento de haber tenido la razón, aunque hubiese preferido no tenerla, las consecuencias de ausencia de UNIDAD y excesos de egos está arrastrando al país a una situación grave y peligrosa que pudiera consolidar un proyecto totalitario de partido único con similitudes al castrismo cubano, quienes  han mantenido el poder por casi 60 años.

Pero bueno, dejemos todo esto atrás y miremos hacia el futuro, la oposición en Venezuela, independientemente de los resultados del 15 de octubre sigue siendo de aproximadamente 90%, quienes manifiestan una y otra vez el deseo de cambio, eso se traduce a nuevo gobierno, este tiene que es el punto de partida para quienes dirigen la oposición, ahora bien ¿cómo lograr canalizar ese descontento?

Lo primero es aceptar que el Gobierno no es demócrata, convencidos todos de esta verdad es inaceptables jugar con las reglas que ellos imponen, la lucha, a mi modo de ver tiene que ser espiritual, centrada en los valores de la Democracia, no pueden existir cálculos políticos por espacios de poder, es una lucha centrada en un mensaje dirigido desde el alma para el alma, capaz de fusionar el alma social en una sola, luego de eso el cambio será indetenible.

Los combates espirituales tienen fecha de inicio, pero incierto su final, simplemente ocurren, las historias de la humanidad tienen infinidades experiencias que acreditan su éxito, solo es necesario asumirlo desde el alma y contagiarlo como se contagia la risa o el amor.

Una vez definido el  mensaje, inicia el trabajo de propagación hacia todos los rincones dentro y fuera de la nación, especialmente para quienes hoy más sufren, entendiendo que el combate no es únicamente con un Gobierno, estamos en presencia de un Gobierno que se adueñó del Estado y que adicionalmente ha hipotecado el país a fuerzas extranjeras que no van a permitir perder el dinero invertido, solo a las mega potencias China y Rusia se les adeuda en deuda pública externa casi 40 mil millones de dólares, eso representa casi cuatro veces nuestras reservas internacionales, sumémosle a esto los casi tres  millones de  venezolanos que se han tenido que marchar, dentro de los cuales se estima que millón y medio sean votantes activos, en su inmensa mayoría opositores al Gobierno, lo que he definido como el «desangre democrático», finalmente tenemos una crisis económica y social que reduce al venezolano a sobrevivir, desconectándolo de cualquier actividad  útil  para alcanzar el objetivo del cambio.

Sin dudas el escenario es desolador, es allí cuando la ESPERANZA se hace fuerte, por contradictorio que parezca, es así, entramos en el campo del alma en donde la materia se hace irrelevante y las batallas espirituales cobran sentido, no se trata de pasar cadenas de oración a través de las redes sociales, las luchas espirituales van mucho más allá, están impregnadas de convicciones que se trasmiten a través de miradas, acciones y sensaciones contagiantés entre unos y otros

Ante la pregunta de cuál será mensaje poderoso que nos librara de la pesadilla del socialismo del siglo 21, la respuesta es simple: LIBERTAD, esta ha sido la aspiración permanente y constante de la humanidad, inspiradora de la DEMOCRACIA y bandera de las grandes batallas espirituales, en ella encontramos el valor y la aspiración a la IGUALDAD resumida en la hermosa frase que conocemos los cristianos como: «Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados».

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