¿Será que firmamos?

qpplaceholder
29 de marzo, 2015 - 4:47 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Llegó la Chikingunya  a Venezuela. Nadie sabe con exactitud cuántos casos tenemos. Pero todos sabemos que ya no hay Atamel en las farmacias, ni insecticidas para el mosquito Tigre que sin saberlo trasmite el virus de esa lavativa, que puede matar  legiones sino se toman las medidas.

Cada día son más los compatriotas que reclaman su derecho a ser corruptos, y a criminales si fuese el caso para servir incondicionalmente al amo imperialista que quiere robarse a Venezuela  por medio del saboteo a la economía, a los precios, que ya no son justos sino muy injustos, a la educación, a los esfuerzos que hace el gobierno nacional para atender al pueblo trabajador empobrecido por la inflación creada por el libreto Uribe-Obama.

Ahora viejos y nuevos corruptos se incorporan a la desaparición del Atamel, medicamento indicado para contrarrestar los efectos de la Chikingunya.  No conformes con hacer desaparecer la medicina, también hacen desaparecer  los insecticidas para los mosquitos, entre ellos el tigre de la pintoresca y mortal Gunya, para nombrarla más fácilmente.

La aptitud de estos disociados es antipatriótica, pero antes es criminal, goda y lame suela de la CIA, del Mossad y de todos los mecanismos  y equipos humanos que por encargo del imperialismo quieren  vernos a todos tirados a la calle de la amargura.  Son criminales los que están maniobrando en contra de los remedios, pero son tan  o más criminales los que están a cargo de investigar, juzgar, detener y meter presos, a estos hijos de Bush, y no lo hacen, por complicidad, o porque están de acuerdo con los golpistas.

Golpistas decimos, porque el golpe dado al gobierno del presidente Chávez en el 2002, no fue derrotado con la heroica acción del Pueblo trabajador caraqueño; el comandante  volvió a su puesto de administrador del Estado, al tiempo que seguía enfrentado a él pero el golpe de ese  Estado burgués ha continuado hasta la fecha; hemos estado siempre  golpeados por la superestructura estatal burguesa, que no tolera a un gobierno que amenaza con desmontarla y construir en su lugar, un Estado Comunal.

El gobierno nacional ha venido aplicando medidas cada día más eficientes en contra de la corrupción, el bachaqueo y el contrabando. Es necesario que cada obrero y trabajador con conciencia de clase, se convierta en fiscal de la Sundee, para frenar eficientemente esta locura. La desaparición del Atamel y de los insecticidas para los mosquitos, tiene sus responsables y el pueblo trabajador, autorizado por las instituciones del Estado  con competencia en ese asunto, y que el gobierno de Maduro administra.

Una vez más nuestro pueblo vencerá a la Chikingunya que el imperialismo nos ha enviado. La corrupción, cómplice de Urbe-Obama, la dupla que a nombre de la trasnacional busca afanosamente minar la base de apoyo  de la Revolución bolivariana, será vencida la clase obrera y trabajadora que está llamada a construir la historia socialista n Venezuela.

En Caracas está desaparecido  el Atamel y lo insecticidas, lo que indica que en la franja fronteriza la situación es todavía más grave.  Está situación es una muestra de la gravedad que reviste la aplicación del libreto imperialista para acabar con los valores de la idiosincrasia venezolana, de respeto a la vida, a la hermandad y a la solidaridad, para sustituirlos por los valores perversos del capitalismo genocida.

La clase obrera y trabajadora, debe profundizar la revolución bolivariana, para avanzar en la liberación nacional y la edificación del socialismo. 

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