El país espera: El Gobierno decide

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17 de noviembre, 2014 - 12:52 pm
Redacción Diario Qué Pasa

La semana pasada asistí a la asamblea anual de los miembros de una reconocida, muy seria e importante cámara empresarial: La de los Industriales de las Artes Gráficas, que actúa con determinante influencia y mucha fuerza en el quehacer económico nacional por el volumen de negocios que generan y porque hoy por hoy gozan de especial reconocimiento en el ámbito empresarial del país.

Fue nutrida la asistencia y excelente la organización; cuanto ocurrió no fue fortuito, estaba perfectamente planificado y obedecía a motivaciones dirigidas a impactar a la audiencia, propósito que se logró a plenitud, porque en el salón se sintió la confluencia de dos valores prácticos: Razón, para entender y asumir como propio cuanto allí se dijo y, emoción, para insuflar a la acción la decisión y fortaleza que se requieren para convertir en realidad cuanto se desea.

La parte condicionante del evento, preparatoria para acentuar el convencimiento y la seguridad en cuanto hacen fue, sin equívoco alguno, insistir en que el camino a seguir es aceptar y cumplir, con las menores dilaciones posibles, las normas que se imponen desde la Administración Pública —las demoras en nada ayudan y sí perturban, dijeron—, pero sin desmayar en el constante y persistente cuestionamiento de lo procedimental y de la torpe ejecución de la tarea que corresponde cumplir al funcionariado rector: Vale decir, a la burocracia.

En una palabra: Ventilar públicamente lo impertinente que se impone, explicando los perjuicios de aquello a lo cual se les obliga, pormenorizar las consecuencias gravosas que se derivan de las medidas oficialmente establecidas y cuantificar en bolívares los males y sufrimientos que padece el consumidor.

La parte estelar de la asamblea estuvo reservada a dos comunicadores por excelencia, con quienes se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero ambos elegidos para exponer y abundar en argumentos demostrativos de cuanto los asistentes querían y necesitaban oír.

Los dos analistas, coincidieron en las causas, el consiguiente diagnóstico, el escenario montado y el desenlace, fatal para el Gobierno y de victoria final para la oposición: El chavismo pierda las elecciones legislativas y la derrota propicia el referéndum revocatorio de gobernadores emblemáticos, prepara el camino para revocar el  mandato del Presidente de la República y, según la realidad que se perciba ese sería el momento para considerar la pertinencia o no de convocar una Asamblea Nacional Constituyente.

Los expositores, al evaluar las causas que han conducido al país al desiderátum en que se encuentra, hicieron sonar música en los oídos de los presentes; decían cuanto la audiencia quería escuchar y ello era recibido por esta con esa  fruición y exultante alegría que es el preámbulo a la popular exclamación: «Coño, te jodiste, carajo».

En el escenario montaron figuras no corpóreas, pero tanto o más contundentes que estas, pues dejan espacio a la imaginación: *Escases de dólares, contra demanda creciente del «verde», para pagar deuda externa e importar los bienes y servicios que el país reclama y sin los cuales el pueblo no puede vivir; * El Gobierno no tiene dólares para mantener la taza de Bs. 6.30 para financiar el 80% de las importaciones, absorbiendo el 20% restante con los SICAD I y II.

Entre lo que esperan del Gobierno tenemos: * Devaluar y establecer una paridad cambiaria, única, entre 30 y 35 bolívares por dólar con el consiguiente apalancamiento de la oferta de divisas para abastecer la demanda y así acabar con el precio de referencia que está cavando la tumba de la economía nacional: El dólar miseria.

* El Gobierno tiene que propiciar e impulsar la producción nacional y la prestación de los servicio, para lo cual únicamente cuenta con el sector privado —el Estado solo no puede— y para ello tiene que cambiar las impuestas reglas de juego.

* No más expropiaciones, ni ocupaciones temporales, con la consiguiente devolución de las unidades de producción, especialmente las de alimentos; * Revisión de la Ley Orgánica del TTT; * Propiciar la confianza del sector financiero privado para impulsar el crédito para inversión y reducir el del consumo. * Desarrollar políticas públicas que atraigan capitales de inversionistas nacionales y extranjeros.

* Reducir aceleradamente el gasto público. * Sincerar el endeudamiento del Estado.* Suspender, temporalmente, la ejecución de programas sociales para con ello liberar fondos destinados al abastecimiento y desarrollo.

Ahora bien, como la conclusión de los animadores de la reunión es, que el Gobierno nada de esto hará, ello les hace pronosticar que su final está relativamente próximo y el comienzo de su derrota democrática —algo sobre lo cual hicieron especial e indubitable énfasis -democracia-, con abundante argumentación—, lo marcará las elecciones parlamentarias que, al perderlas el Chavismo, el camino se le tornará cuesta arriba.

Estoy de acuerdo en que el Gobierno y el PSUV tiene que cambiar muchas maneras de pensar y de obrar y hacerlo ya, empezando por reconocer los errores, pues el tiempo apremia para recuperar la confianza del pueblo, pero también el empresariado y con ellos, no pocas instituciones de la sociedad, tienen que cambiar su actitud ante la vida, y cambiar de verdad, de fondo y de forma, porque de no, no habrá paz, no habrá orden, ni concierto.

Para que nunca se olvide, teniéndolo siempre presente, me habría gustado que los conferencistas hubiesen pintado a los asambleístas el escenario que existía en Venezuela para febrero del año 1992 y años subsiguientes hasta llegar a 1998: Hugo Chávez no ganó el poder y se convirtió en el redentor de los irredentos, por obra del envite y azar, sino por la realidad de la miseria material, el decaimiento espiritual y la tristeza del alma de su pueblo.

Chávez fue y sigue siendo su líder y en la mente de millones de sus seguidores está vivo su pensamiento emancipador, su evangelio de la justicia social, su postulado de la igualdad y su doctrina del pueblo participativo y protagónico.

Cuando saquen cuentas, para que no se equivoquen en los resultados, piensen en las masas en las calles. Recuerden: El Chavismo puso a pensar, a todos los sectores de la comunidad nacional, en los pobres.

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