¿De dónde y de quién son las colas?

qpplaceholder
24 de enero, 2016 - 4:12 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Primero que vestirse, ir al circo, al parque de diversiones, ir a la playa, escuchar los discursos del señor Allup, de Julio Borges o de «Chúo» Torrealba; los seres humanos de la clase que sea tenemos que comer; las colas vengan de donde vengan de Colombia de Panamá de Miami del comando de la MUD o del mismísimo Palacio de Justicia regentado por los superamigos la Mujer Maravilla, Superman Acuamán; vengan de la conchinchina o de Cafernaum, las colas tienen una prioridad: las primeras colas son para buscar comida.

Pero después de las colas para buscar comida, y sin responder la pregunta de dónde vienen, surgieron a la largo y ancho de Venezuela colas para todo: colas para los cauchos, baterías pasajes aéreos, cabillas, cemento, clavos, duchas o telefoneras. Al principio de toda cola ladrones de toda laya disfrazados de comerciantes se masturbaron y se siguen masturbando con los pocos artículos que van sacando poco a poco de galpones repletos de todo lo que carecemos, vendiendo un día a mil, a la siguiente hora a 3 mil al día siguiente a 10 mil a los  tres días seguidos a 50 mil un producto.

Nunca como ahora había sido atracado el pueblo por los grandes empresarios, los comerciantes, los mercachifles, el ejército de «bachaqueros» de la MUD por el otro ejército de «bachaqueros» espontáneos guiados por la consigna gringa «Cuanto hay pa′ eso».

Pero en medio del atraco generalizado al pueblo trabajador venezolano, nos seguimos preguntando, ¿de dónde son las colas? Todavía sin una respuesta precisa vemos que las colas de las medicinas se han multiplicado; no aparece el Fenobarbital para los enfermos epilépticos que el Gobierno Bolivariano sensibilizado por estos enfermos la ha regulado a Bs. 3 por cada caja de 12 pastillas, mientras aparecen por montones en las tiendas de Las Pulgas y Maicao a 2 mil y a 3 mil.

¿De dónde son las colas? Haciendo de investigadores, veamos algunas pistas: si en las colas hablan mal de Chávez lo maldicen, y maldicen a Maduro a Fidel al Che Guevara y hasta continúan gritando: «Pero tenemos patria» ¡Si tales insultos están dirigidos a desprestigiar a la revolución y al socialismo, ¿de dónde podrían venir estas malditas colas?

¿Por qué los dueños de supermercados, mercachifles de toda laya, han dispuesto en cada supermercado un centro de tortura para todos los compradores que no son «bachaqueros»? Si estos mercachifles, además de los dueños de tiendecita y ventorrillo son escuálidos y desclasados, ¿de dónde y de quién son las colas?

¿Por qué las colas aparecen con tanta insistencia en los discursos de la MUD, enemigos de los intereses del pueblo de Venezuela? Por qué las colas aparecieron en la boca del señor Allup el día que se cansó de amenazar a Maduro y al pueblo de Venezuela en el discursito aquel con el cual intentó banalizar el informe anual que le presentó al país  el ciudadano Presidente de Venezuela.

Si Allup amenaza al pueblo trabajador venezolano con las colas, es porque él es su dirigente, y por tanto son de la CIA, del paramilitarismo del adequismo y del fascismo.

Es fundamental reactivar el aparato productivo mientras se importa lo que necesitamos para satisfacer las necesidades básicas del pueblo, que no pueden ser vendidas a un precio mayor del 30% de ganancia por encima del costo de importación. Pero de nada serviría esa recuperación si las colas y sus criminales operadores se mantienen haciendo sufrir al pueblo trabajador, por lo cual todavía no están presos. La MUD sigue chantajeando con las colas al pueblo.

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