Correos

qpplaceholder
1 de junio, 2014 - 1:56 pm
Redacción Diario Qué Pasa

¡Solo tenemos cabeza pa′ piojos! Nos agarraron mansitos. Y lo peor es que nadie sabía un carajo y nosotros salimos a enviarle correos a medio mundo y listo, se armó la de Dios es Cristo, ahora todo el mundo sabe quiénes estaban metíos en el peo: El compañero Kevin Whitaker debe estar arrechísimo con nosotros, porque lo descubrieron gracias a los correos, y ahora seguramente Obama lo llama y le forma un peo de padre y Tío Sam, es una vaina de no creer. María —Sumate— Machado le envió correos a Salas —Frijolito— Römer. A Diego —La Haya— Arria, a Gustavo —agarrando aunque sea fallo— Tarre, y el expresidente de PDVSA, Pedro Mario Burelli, también le consultó a Diego —La Haya— Arria qué le parecía la propuesta de —Sumate— Machado. Ricardo —Cañita— Koesling y Robert —Guarimba— Alonso son daños colaterales ante este soberano peo.

Una vez más demostramos que no servimos para un carajo, que no tenemos vergüenza, porque claro, nunca la hemos tenido, y además, escribir eso que escribió —Sumate— Machado: «Liquidar a Maduro», coño, eso no es típico de una niña de Barbie y Kent, se piensa, pero no se escribe. Se dieron banquete los chavistas jodiéndonos por culpa de ese montón de correos que envió —Sumate— Machado, y además, declaró que tenía «una chequera más fuerte que la del régimen», qué les parece esa vaina, y después dicen que el bruto es Maduro, no me echen más cartas.

Después vienen las declaraciones pendejas, esas de que «eso es un montaje», «eso es mentira», «me robaron el celular y las ideas», «ese muerto no lo pago yo», coño, ¿cuándo carajo vamos a asumir nuestro peo? Política es asumir, es decir, yo estoy dispuesto a echarle bolas, así como hizo el dictador Chávez: «Yo asumo mi responsabilidad». Ninguno de nosotros es capaz de decir una vaina así porque nos da miedo, agarramos y a punta de billetes mandamos a unos chamos a quemar autobuses, universidades y escuelas y después nuestros medios y una cuerda de pendejos empiezan a decir que fue la Policía Nacional y la Guardia y los colectivos, y listo, eso somos nosotros: Una cuerda de sin vergüenzas apoyados por una cuerda de pendejos. Ahora seguro que vamos a decir que yo no fui que yo no sé qué es un magnicidio y mucho menos un golpe.

El papá de Margot cuándo vio a Jorge Rodríguez dándose vida leyendo el cuerpo del delito en la rueda de prensa, hablaba solo y no se le entendía lo que decía. Después se paró y fue en cámara lenta hasta el cuarto, agarró la puerta, la abrió, y sin pensarlo dos veces, la mandó para el carajo con un coñazo que le dio, tanto se escuchó el coñazo, que Jorge Rodríguez se equivocó y dijo presidente Machado.

Acurrúcame, que tengo frío. – Me canta Margot.

Comente