¿Conciliar con quién?

qpplaceholder
16 de mayo, 2016 - 2:42 pm
Redacción Diario Qué Pasa

La iglesia católica siempre ha protagonizado momentos positivos como negativos para la historia, muy a pesar de que en pleno siglo XXI su santidad Francisco asuma la responsabilidad de pedir perdón por todos los errores callados por épocas; el argentino Bergoglio ha devuelto no solo el protagonismo al catolicismo y es justo reconocer que juega un papel fundamental en aras de entablar los diálogos necesarios para la paz mundial, muy a pesar de luchar internamente con las tendencias de la iglesia y de lanzar avisos de «ya basta» al imperialismo desde el mismo momento de haber asumido su papado y luego visitando el propio monstruo, hablando más como político que como jerarca eclesiástico en el congreso norteamericano.

No pretendo generar un debate en torno a la iglesia, pero si analizar desde mi punto de vista el papel que juegan actualmente en Venezuela la Conferencia Episcopal de participar activamente como políticos, sirviendo de portavoces a quienes tratan de tomar el poder a través del desorden y no por medio de las vías constitucionales como lo establece la carta magna aprobada en 1999 mediante el voto popular. Duro ha sido el papel asignado al nuncio Aldo Giordano en aras de buscar un acercamiento entre el gobierno y la oposición, cuando la jerarquía eclesiástica venezolana es parte activa en la campaña mediática contra el país.

Recordemos el triste papel del Cardenal Ignacio Velasco en el golpe al comandante Chávez el año 2002 o de monseñor Baltazar Porras en la toma de la gobernación del estado Mérida, muy parecidos a los cardenales chilenos Ángel Sodano y Jorge Medina Estévez aplaudiendo las atrocidades del régimen de Pinochet.

No es fácil entablar un dialogo con un sector que no reconoce errores, cuando no aceptan el daño que ha causado el sabotaje económico, el ataque internacional, la conspiración interna, la mentira y juego de desinformación de los medios de comunicación, cuando los agresores pretenden ser víctimas y son venerados por la iglesia pidiendo y apoyando leyes de amnistía como si estuviéramos saliendo de un periodo dictatorial al mismísimo estilo español tras la muerte de Franco.

Quienes hoy piden amnistía dirigieron Venezuela por muchos años directamente e indirectamente con las traiciones de Páez y Gómez, con el derrocamiento de Gallegos por su propio partido, con la firma del Pacto de Punto Fijo y la exclusión del PCV, con la mal llamada democracia representativa donde se entregó nuestra riqueza petrolera con un disfraz de nacionalización, pero que sirvió para engañar y dibujar una Venezuela entregada al imperio.

Razones sobran para dudar del sector opositor en su discurso rastrero de supuesta paz, aunque el referéndum revocatorio está estipulado en nuestra constitución gracias al Comandante Chávez, el mismo es posible si se cumplen las etapas y lapsos correspondientes, pero ha sido tal la campaña mediática contra el CNE que convocan concentraciones para rociarle al estilo hollywoodense gas pimienta a Capriles sin que afecte a nadie más.

El Papa Francisco dio el paso de pasarle por encima al episcopado Venezolano, dialogar para tratar de conciliar la convivencia política pasa por el reconocimiento al gobierno, no pueden pretender lanzar piedras desde la Asamblea Nacional con su presidente burlándose del Bolívar amulatado al muy estilo racista e insultando al Presidente Maduro, los errores pueden muchas veces acercar los sectores mas no el irrespeto. Aún están a tiempo…..

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