Comunicación política desde la propaganda

Articulista
20 de mayo, 2017 - 11:15 am
Lenin Tremont Franco / Instagram: Lenin.tremont

La comunicación política con énfasis en la propaganda plantea como instancia final imponer en la percepción o el ideario colectivo una realidad, los temas centrales en este modelo son las ideologías que no están sujetas a discusiones, impugnaciones, evaluaciones o críticas.

Este tipo de modelo de comunicación política se basa en la convicción que depende de la fe, de la creencia o el dogma, donde se distinguen dos roles, irreversibles e intransferibles, donde uno es emisor y el otro receptor.

Los efectos de la propaganda están destinados a las multitudes, cantidades, los receptores, el pueblo, la masa, los feligreses, los electores, los clientes, quienes no son vistos como sujetos libres sino como sujetos cautivos, en un segmento o clase y dominado por sus afectos.

El receptor escucha al emisor quien es el mesías, el líder, el ungido, el visionario, el elegido, el jefe o guía, cuyo discurso es legítimo según el dogma o la doctrina, lo que lo hace único e irremplazable, así lo conceptualizó la Iglesia, en 1597, con la creación de la de la Sacra Congregatio de Propaganda Fide por parte del Vaticano.

Luego en 1917, Lenin Vladímir Ilich Uliánov desarrolla otro concepto y practica de la propaganda que puede resumirse en la revelación política (la denuncia) y la voz de orden (el eslogan con contenido empático) ejercido por dos clases de agentes: los propagandistas y los agitadores.

Sin Lenin el marxismo no habría tenido tan amplia y rápida expansión, el método propagandístico bolchevique fue reproducido por los Partidos Comunistas, de todo el mundo, que va de la agitación a la educación política.

En 1933, Paul Joseph Goebbels, padre de la propaganda nazi, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich, Adolf Hitler y  director de la tarea comunicativa del Partido Nazi, desarrolló la sigla, el signo, el símbolo, la imagen que identificó su ideología, los sentimientos hacia el valor trascendental de Hitler entre los alemanes, desde la influencia del discurso.

Goebbels creó los 11 principios de la propaganda nazi, cuyo modelo se centran en el afecto, los sentimientos no en la razón, en la sugestión emocional y el fondo teórico no se basa en las formas de la conciencia sino en el inconsciente del receptor, en su psique, en su mente, cuyo camino son los sentidos, las sensaciones y la percepción.

Hoy día la propaganda se ubica como la acción de multiplicar, reproducir, extender, de propagar algo, a alguien o sus ideas, a las mentes de los receptores, donde no han llegado y necesitan colonizar o reforzar su presencia.

Por ejemplo hay políticos que creen que sus planteamientos, ofertas o ideas no necesitan propaganda, porque son tan buenas y seductoras que se venden solas, pero la verdad es que si quieren que se propaguen y cautiven, tiene que rodearse de expertos en esa área, que garantice adeptos, electores o militantes, a través de las estrategias comunicacionales persuasivas para ese fin, ganar, vencer, hacerse del poder y conservarlo.

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