Ahora más que nunca: díalogo y reconciliación

qpplaceholder
31 de enero, 2016 - 3:02 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Si bien el diálogo que busca consolidar la reconciliación del país que expone el Movimiento Al Socialismo en Venezuela, trata de fondo dos expresiones teóricas y abstractas, logran ser medidas de varias formas como son, el reencuentro, la paz, la solución de problemas y destacamos, que proporcionan las bases primordiales de una nuevo pacto de convivencia en el país.

La Nación se retuerce en miles de calamidades, la situación impacta en la tasa de mortalidad, sea por criminalidad o negligencia gubernamental, sea por intereses de ambos sectores políticos vencedores en las elecciones del 2016, (PSUV y partidos de la MUD), que deben de dedicarse a los problemas de la gente, hasta el momento no se  vislumbran ni humo blanco y menos una luz en la atención de lo que requiere la gente para lograr alimentarse, curarse o protegerse entre mil cosas más.

Mientras que el Gobierno pretende enfrentar la crisis venezolana, con las mismas herramientas que la crearon desde 17 años atrás, parte de la oposición vencedora de las elecciones del 6-D, «no da pie en bola» para darle al país una actuación estelar, que no sea mostrar dientes y pagar con la misma moneda.

Si bien los orígenes filosóficos vislumbran ciertas formas de como entrarle a la problemática; tales son los caso del arzobispo Desmound Tutu, cuando indicó en 1995, «Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón» indicando elementos morales implícitos en tales procesos; también podría ser una Comisión para la Verdad y la Reconciliación al mismo estilo de Nelson Mandela o una Ley para la Promoción de la Unidad Nacional y la Reconciliación, sería una opción dentro de otras más.

En Venezuela, la gama de aristas que se presentan en el panorama de la crisis, es a nuestra forma de ver, el entrarle al país por las necesidades más urgentes (lo social) de un país que clama, comida, servicios, el restablecimiento de la estructura de salud y medicamentos, el agua potable; todas de carácter vital. La economía y sus complicaciones, sea la inflación, la especulación, las deudas internas y externas, el modelo económico del gobierno, las reservas, y otros son el orden de prioridades que atender, y no menos importantes el asunto de las estructuras del Estado, la depuración y ordenamiento del TSJ, el CNE, el MP y el «Poder Moral» como las otras que hay que resolver.

En fin, para muchos de los conocedores de estos sucesos en el marco nacional, hay otras carencias que no dejan de ser importantes que lograrían darle inicio al diálogo y la reconciliación tan necesarios y comienzan como lo señala  Esclarin (2016), cuando indica,  «Necesitamos de políticos que no toleren la mentira, digan la verdad y vivan lo que proclaman», es entonces cuando empezaremos a ver actuaciones de todos los políticos, escrito con P mayúscula y que consoliden la amplia base capaz de resolver las necesidades y la salida en la Paz que requiere Venezuela y sus habitantes.

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