Infraestrucura en ruinas

La Tarea de este gobierno es destruir las universidade

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13 de noviembre, 2018 - 2:01 pm
Johnny Alarcón Puentes. Docente/investigador. Universidad del Zulia.

 

 

Es impresionante el deterioro de las universidades en materia de seguridad, instalaciones y equipos. En los últimos 5 años el descalabro de la educación universitaria es inocultable.

Sólo basta ver las ruinas en las que se han convertido la infraestructura de todas las universidades del país. Las causas son la corrupción en las universidades, los presupuestos deficitarios y mal utilizados, retrasados e irreales que se los come la hiperinflación; la ineficiencia, la ineptitud del gobierno y los salarios de hambre que devengan sus trabajadores.

Se hace un presupuesto y llega seis meses después. Resulta que todo lo que se presupuestó para reparar, comprar o mejorar servicios cuesta sumas impagables que no es posible hacerlo con el dinero asignado. Ni si quiera se puede soñar con nueva infraestructura o con refaccionar espacios.

La indolencia del Ministerio de Educación Universitaria es terrible: laboratorios sin insumos, ni instrumentos, canchas derruidas, implementos deportivos en estado deplorable, bibliotecas con libros deteriorados y desactualizados, salones sin pupitres, aires en mal estado, inexistencia de ventiladores, el transporte universitario es una chatarra acumulada en los talleres. Dependencias sin computadoras, ni escritorios, ni impresores, ni fotocopiadores, ni material de oficina. Universidades sin internet, ni electricidad, ni conexión telefónica, ni agua. Servicios básicos indispensables en cualquier lugar para funcionar.

Las inscripciones y todos los procesos administrativos retrocedieron a 30 años atrás, todo manualmente. No hay como comprar o reparar transformadores, ni cambiar cables averiados o reemplazar los robados.

La investigación se acabó hace tiempo, no hay condiciones mínimas para producir conocimientos. El Fonacit tiene años que no financia proyectos de investigación para las universidades y creo que para nadie.

No hablo de las autónomas, esta es la situación de absolutamente todas, incluyendo, la UBV, la UNEFA, la UNES. Pueden darse un paseíto por alguna de ellas.

Otra cosa, los estudios universitarios en los barrios se acabó hace años, las aldeas y la misión sucre pasaron a mejor vida. Es decir, los estudios universitarios gratuitos, democráticos y populares los tiene en terapia intensiva el gobierno madurista.

A pesar de esta realidad, el presidente Maduro, miente descaradamente al decir que los estudios universitarios marchan sobre ruedas, que se les doto de insumos para laboratorios, transporte, comedores, materiales de oficina y otros requerimientos. Vive en mundo paralelo, en la dimensión desconocida.

Aunado a esto, las jubilaciones y renuncias masivas de profesores, administrativos y obreros es alarmante, pues no hay posibilidades de reemplazarlos ya que nadie quiere ingresar a las universidades por los salarios risibles que devenga. Llegará el momento en que será insostenible el funcionamiento pues no habrá personal para dar respuestas a las actividades de docencia, investigación, extensión, trámites y atención a las diversas tareas que deben cumplir las universidades. Quién va a querer un cargo universitario si estamos en una escala muy baja de salarios de la administración pública del país.

El otro problema es la deserción estudiantil, se está conformando una juventud que no le interesa ingresar a las universidades para producir conocimiento y al final hacerse de una profesión, pues ven más lucrativo dedicarse a otra actividad en la cual podrían ganar mucho más que con un título. Así, para que perder tiempo en estudiar 5 años si pueden trabajar ya y resolver las necesidades que se presentan en la actual crisis económica.

Otro tanto de jóvenes se ha ido del país pues sintió que no había futuro para ellos aquí. No obstante, el presidente presenta unos datos en los cuales la matrícula estudiantil universitaria aumento en 5%. No sabemos de dónde sacan esos números pues todas las universidades, absolutamente todas, reportan una baja considerable en la matricula estudiantil. Los ministros, el presidente y funcionarios padecen de alucinación colectiva que los transporta a un mundo imaginario ideal.

Estos miles de profesionales, intelectuales y académicos que se encuentran en las universidades del país esperan una política educativa, científica y laboral que los redima.

Solo con mejores salarios, políticas sociales, inversión científica, inversión educativa lograremos que los profesionales que se encuentran en el país y que apuestan por una mejor Venezuela sigan dando lo mejor y contribuyan con potenciar los cambios que necesitamos. El gobierno ha negado esta posibilidad y ha visto en estos compatriotas unos enemigos que hay que someter.

En cualquier país del mundo que se enrumbe hacia su soberanía e independencia se debe contar con estas personas pues serán los que garanticen con su formación y capacidad la liberación de las ataduras de la dependencia de los centros hegemónicos.

El gobierno debe rectificar y clarificar una visión que permita que los profesionales, intelectuales y académicos desplieguen sus capacidades. No es ahogándolos y cerrándoles los espacios que logrará incorporarlos a los ejes diseñados para lograr la descolonización de nuestro pueblo. Por el contrario, debe establecerse una política para que los profesionales, intelectuales y académicos del país tengan lo necesario para fortalecer su labor y lograr la mayor suma de felicidad y buen vivir.

Desde hace 20 años estamos propiciando la transformación universitaria y nunca el gobierno le ha parado a ello. Hoy como un acto de sometimiento, imposición y amedrentamiento la Comisión de Educación de la Asamblea Constituyente dice que hay que hacer una Consulta Académica Nacional con el “fin de actualizar el programa de estudios universitarios y alinearlos a las necesidades del desarrollo estratégico”.

Por otro lado, señalan que el “Sistema de funcionamiento debe vincularse al área económico-productiva”. Cosas realmente insólitas, durante 20 años nunca se percataron de las infinidades de propuestas que tenían los revolucionarios para transformar la universidad y ahora pretende de un zarpazo ponerles la mano a las universidades, pasando por encima de la comunidad universitaria. Además, con una visión tecnocrática del hecho educativo.

Todo no puede estar en función del área económico-productiva como plantean, ¿Dónde quedan las humanidades? ¿Dónde queda el pensamiento crítico?. Ni siquiera pudieron construir una universidad alternativa y descolonizada en la UBV, UNEFA, UNES y otras que siguen reproduciendo los vicios del capitalismo, manteniendo una dinámica de conocimientos desde la hegemonía occidental, es decir, una educación neocolonial.

Según ellos no pretenden imponer un modelo educativo, pero parten del hecho que hay que cerrar algunas carreras y abrir otras. ¿Cómo se determina qué es lo realmente importante, cuáles son las profesiones que contribuyen con las distintas áreas necesarias para el país?

Otra cosa, no existe el “Programa de Estudios Universitarios”, existen los programas de las distintas carreras, pero no una definición única para un programa lineal que se desarrolla por igual en todas las universidades del país. Se ve que sólo es un acto de improvisación demagógica.

Cualquier iniciativa de transformación universitaria debe contar con los miembros de la comunidad universitaria del país.

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